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| Photo by Jan Kahánek on Unsplash
Mira que he soñado cosas en mi vida. Soné que Scarlett Johansson visitaba mi ciudad (lo que sucedió) para verme (lo que no sucedió); con ganar el Premio Nobel (que no sucederá) o vivir con una mujer ideal, lo que sucede; no imaginé que iba a caer el Muro de Berlín y lo vi y nunca pensé que un día se iba a declarar el estado de emergencia y quedar confinado en mi casa durante quince días, como mínimo.
Y ha sucedido. Aquí y ahora. Está pasando, es real. Costilla y Costillina me llevan ventaja porque ellas empezaron el viernes. Yo el sábado. El teletrabajo lo hace posible pero para todos, para un país tan social como España estar confinado parece una pesadilla. Y lo es. Incluso para los que somos caseros; los que podemos pasar un fin de semana felices en pijama.
¿Dónde está la diferencia? En la libertad. Cuando estoy un fin de semana en pijama, es por mi voluntad. Veo el paisaje y si quiero salir, salgo. Pero ahora no. Toca quedarse en casa.
Y toca hacerlo por nosotros y, sobre todo, para proteger a los débiles, a los que más van a padecer con esta enfermedad.
Ahora es el momento de estar todos juntos, de unirnos y superar esta crisis. Luego llegará el momento de pedir explicaciones y reprochar lo que sea reprochable. Pero ahora hay que superar.
Esta bitácora lleva por los mundos interneteros desde 2006. Es bastante tiempo. Sin disfrutar de grandes audiencias, pero aportando algo (o al menos eso espero).
Y ahora toca seguir alimentando. Generar eso que los horteras llaman contenidos, aportar algo para el que se aburra navegando pueda entretenerse y hacer más liviana la espera, el momento en que nos digan: se acabo el confinamiento. Volvéis a ser libres. ¿Lo imagináis? Yo sí, y será maravilloso.
Pero hasta que llegue ese momento, toca escribir el inevitable diario del confinamiento. Uno más, posiblemente habrá treinta o cuarenta millones de diarios circulando por Internet. Uno más no se notará en exceso.
Mi primer día me ha permitido descubrir el teletrabajo. Es, sin lugar a duda, una moderna forma de tortura. Sufres los problemas técnicos del trabajo, pero ahora tú eres el responsable. Se cae la wifi y no tienes servicio técnico al que llamar, el jefe presiona igual que en la redacción; pero no tienes el Frenchy de trinchera ni el compañero con el que bromear. Sí, el espacio es más cómodo. Mi mesa de teletrabajo dobla ampliamente mi puesto en la redacción y, si cuento los papeles por el suelo (sí, me encanta poner papeles por el suelo y hacer montoncitos con ellos) es el triple. Y poco más.
No negaré que es mucho más agradable el ruido de fondo de Costilla y Costillina, pero el teletrabajo... Ufff, no termina por convencerme. Me quedan quince días por delante.
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domingo, 15 de marzo de 2020
Diario de un confinamiento, I
jueves, 20 de febrero de 2020
Cargo mi pipa
Soy muy reacio a todo eso de los días internacionales, pero, tal vez por eso (¡¡benditas contradicciones!!) existen unos cuantos días internacionales que celebro, como hoy: el Día Internacional de Fumar en Pipa (IDSP, si no me equivoco por sus siglas en inglés).
He leído que se viene celebrando desde 2008, es decir, que es una fiesta reciente, sin que se conozcan muy bien las causas de la celebración.
La historia de la pipa es tan antigua como reciente, no es contradictorio porque como evidencia este artículo al tiempo que se piensa que en el neolítico ya se fumaba, no es menos cierto que Alfred Dunhill patentó su primera pipa en 1904 y el brezo comenzó a utilizarse en el siglo XIX, cien años después de que se popularizase la espuma de mar como material.
Pero, a lo que voy. Es el Día Internacional de la Pipa, así que, como fumador discreto que soy, me toca celebrarlo.
Llevo muchos años fumando en pipa, más o menos desde 1990 y, aunque he tenido temporadas en las que no he fumado nada, siempre han estado ahí.
No es fácil fumar en pipa; no me refiero a la técnica, que se termina aprendiendo. No es sencillo encontrar el tiempo que necesita la pipa, la calma de cargarla, apretar, encender y respirar. La pipa se disfruta, se goza; la pipa es estar sentado y charlando; es pasear y sentarse a ver el paisaje, es leer y escribir, es cultura y humanidad. La pipa es calma y relax. Fumar en pipa te invita a disfrutar de la vida, a a saborearla. Uno termina su pipa y durante un buen rato sigue recordando el sabor, los olores, las sensaciones...
Mis pipas, mis queridas pipas, la cantidad de recuerdos y buenos momentos que os debo.
En fin, que llega el momento de la celebración.
Me acerco a mi pipa y comienzo a cargarla...
jueves, 26 de diciembre de 2019
Feliz cumpleaños, Fer
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Photo by Jakob Rubner on Unsplash |
Desde hace trece años, una cita se repite en mi calendario digital: 26 de diciembre, aniversario de Archipiélago. Ya son trece años en la red, trece años en los que este espacio ha ido creciendo con otras islas. Al final, el nombre ha sido premonitorio.
¿Y todo esto para qué?
Para pasarlo bien, para disfrutar, para escribir. Este año, confieso, esperaba haber sido más prolífico, pero no se logró. Pero aquí seguimos y seguiremos mientras el tío Google quiera.
2020 está a la puerta y llegará con nuevos proyectos. Es muy posible que publique un libro de relatos y, a buen seguro, eso me dará más razones para alimentar este espacio.
En fin, que ha sido un cumpleaños más. En estos tiempos de facebook, de tuiter, los blogueros somos una comunidad minoritaria. A los pocos que pasan por aquí, les doy las gracias de todo corazón por reservarme unos segundos de su vida.
Cada vez que me siento aquí intento que no los sientan como desperdiciados.
Feliz cumpleaños, Archipiélago.
martes, 24 de diciembre de 2019
Nochebuena, feliz Navidad
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| Photo by Chris Sowder on Unsplash
Pastores y pastoras,
abierto está el edén.
¿No oís voces sonoras?
Jesús nació en Belén.
La luz del cielo baja,
el Cristo nació ya,
y en un nido de paja
cual pajarillo está.
El niño está friolento.
¡Oh noble buey,
arropa con tu aliento
al Niño Rey!
Los cantos y los vuelos
invaden la extensión,
y están de fiesta cielos
y tierra... y corazón.
Resuenan voces puras
que cantan en tropel:
¡Hosanna en las alturas
al Justo de Israel!
¡Pastores en, en bandada,
venid, venid,
a ver la anunciada
Flor de David!...
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Conocí este poema de Amado Nervo por el Taco del Corazón de Jesús. Lamento no poder dar más información, pero me es suficiente para transmitiros en estos días tan especiales mis mejores deseos.
¡¡¡Feliz Navidad, feliz Navidad!!!
domingo, 15 de diciembre de 2019
El verano nunca será olvidado
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| Photo by Sean O. on Unsplash
Era una de esas jornadas típicamente invernales de Asturias. La lluvia y el viento azotaban el coche. No había mucho tráfico, prácticamente circulaba solo por la autovía. Así que, en esa calma, con la única preocupación del agua y agarrar con firmeza el volante vi la inscripción. Una frase gigantesca sobre uno de los taludes de piedra que rodean la autovía. Estaba inglés y, por la velocidad, no puedo asegurar si era este verano nunca será olvidado o el verano nunca será olvidado.
También es posible que aludiese a otra estación, pero viviendo el inverno en ese momento no me parecía poético pensar en el presente.
Sí en el pasado. En ese verano de playa y paseos; el aire fresco de la noche, poder sentarse ante la costa para hablar, leer al aire libre.
El verano nunca será olvidado. Hasta que regrese y añoremos el invierno y sus pucheros, las botas altas y los caldos.
Así es la vida. Añoranza y presente; pasado y futuro. Les tengo que dejar, que veo tráfico.
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viernes, 8 de noviembre de 2019
Regresa el invierno
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Photo by Adam Chang on Unsplash |
Regresa el invierno, así, sin avisar. Cuando debíamos estar caminando sobre la hojarasca, disfrutando de los colores del otoño nos encontramos con el invierno.
Asi, de golpe, sin esperarlo.
Llega el inverno, rescatamos las bufandas y los gorros de lana; el caldo y el chocolate caliente, el caminar apresurado por las calles azotadas por el viento; el temporal en el Cantábrico y el calor de la cama.
Me gusta el invierno, como disfruto de la primavera y el verano; pero en su tiempo. Añoro estos días de otoño que nos han robado. No sé si una borrasca o el cambio climático, si es azar a o no.
Cada estación a su tiempo.
Lo demás es caos.
viernes, 1 de noviembre de 2019
No son las redes, son las personas
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Photo by Hermes Rivera on Unsplash |
Existen tópicos que circulan por ahí y se asientan con éxito en el imaginario colectivo. Uno de ellos es esa frase del estercolero en el que se han convertido las redes sociales.
Mi impresión es que muchas personas dicen eso cuando en realidad quieren decir: en este mundo hay gente que no piensa como yo y lo dice; incluso se atreven a rebatirme.
También hay quienes disocian la realidad física y el espacio virtual, como si éste fuese una sublimación de aquel y las personas se expresasen en todo tiempo y momento como seres virtuales.
En realidad, las redes sociales, como Internet, no son más que una extensión del mundo real, donde las personas usan máscaras o no, pero que al final su comportamiento dependerá de ellos, no del medio en el que se encuentran. He encontrado a enmascarados con cuentas de imprescindible lectura y a gente que, con cara descubierta, no escriben más que tonterías.
Las mismas turbas que pueden cortar calles en Barcelona son las que pueden hacer el ruido en la red.
¿Convierte todo esto a Internet en un lugar peor que antes? No. Y soy tajante. En mis primeras navegaciones, allá por el 96, 97 del siglo pasado ya había anónimos maravillosos y odiosos.
Nada ha cambiado, tan sólo se hace más visible. Y, posiblemente, alguno vuelve a descubrir que la Arcadia feliz no existe, sólo la humanidad con sus glorias y miserias.
martes, 24 de septiembre de 2019
De youtubers y libros
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| Photo by Christian Wiediger on Unsplash
Es muy interesante pasear por los supermercados, los grandes almacenes. Ofrece mucho de experimento sociológico, siempre que logres abstraerte de la lista de la compra. No sólo a las familias paseando o la presencia del guarda de seguridad entre los lineales de verdura. Ver como las reponedoras son subcontratadas refleja la precarización de la economía y los esfuerzos de las empresas para mantener su rentabilidad.
Pero hoy de lo que quiero escribir no es de eso, sino de la sección de libros, donde ya se puede encontrar un apartado específico de youtubers. No clásicos, poesía, pensamiento político, fantasía; no. Youtubers. Unos cuantos miles de seguidores, aunque seguramente se contarán por millones, justifica la edición de libros que traspasan al papel los contenidos de sus canales o su biografía. Consejos básicos de autoestima, ficciones bastantes pobres... De todo lo que se ve por la pantalla.
Es negocio y me parece muy bien que los gestores de tal editorial trabajen por sanear sus resultados. Seguramente de esa manera dispondrán de margen para la edición de otros productos de interés cultural, aunque menos rentables.
Pero más allá de esa consideración, esa irrupción de los youtubers me fascina por varios elementos. El primero es la reivindicación del libro como objeto de cultura. Sí, mucha pantalla, mucho mundo digital pero al final necesitan el libro, el papel para alcanzar prestigio, darse seriedad, abandonar un espacio que no se reconoce como prestigioso.
El universo youtuber es joven, pero necesita acudir a los cánones de toda la vida para prestigiarse.
El libro, desde luego, no está muerto. |
martes, 17 de septiembre de 2019
El cine como moral
El cine de Paolo Sorrentino no ofrece lugar a términos medios. Se ama o se odia. Su escritura está lastrada por algunos rasgos de estilo que podemos definir como barroquizantes y que, en buena medida, explican que su destino final sea la televisión. De esa manera se puede entender la duración de Silivio (y los otros) que con sus tres horas y veinticuatro minutos difícilmente iban a tener recorrido en las salas cinematográficas.
El reto de cercenar el talento o dejar que fluya se resuelve a favor del gran cine para los amantes del Séptimo Arte gracias a la televisión. Paradojas del siglo XXI.
El caso es que con esta nueva película, Sorrentino demuestra que es uno de los grandes artistas del momento. Su talento permite radiografiar una sociedad, la italiana, pero también la europea, la occidental. La decadencia de Silvio Berlusconi es el tema de la película, pero, al final, termina reflexionando sobre la corrupción, la corrupción como fenómeno social y decadencia moral de una película, las ansias del poder y esa delgada frontera en la que el político pierde el sentido de deber y de Estado que lo llevó al compromiso. De todo eso habla Silvio y eso la convierte en una película imprescindible para explicar la actual crisis moral de occidente, en la que estamos.
jueves, 22 de agosto de 2019
First Man
lunes, 19 de agosto de 2019
Se compra Groenlandia
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| Photo by Annie Spratt on Unsplash
De todas las noticias de la semana pasada, me quedo con los planes de Donald Trump para comprar Groenlandia. Parece propia de otra época, de cuando compraron Alaska o las Filipinas. La Casa Blanca no se ha pronunciado oficialmente sobre el asunto, pero tiene su miga.
No creo que la operación sea por las riquezas naturales de Groenlandia. Yo apuesto por su importancia geoestratégica. Y es lo que me da miedo.
Me explico.
Miren el mapa. Groenlandia es esa gran isla, en el Atlántico, a la derecha de Canadá y justo debajo del Ártico. Todo un territorio de hielo. ¿Hielo? ¿Quién ha dicho hielo?
El calentamiento global ha incrementado las posibilidades de navegar el Ártico y, a su vez, cada vez parece más probable la explotación minera de sus recursos.
No sé si recuerdan que hace unos años los rusos se las afanaron por organizar expediciones científicas que llegaban al fondo del Ártico y todo eso.
O sea, que una geopolítica del calentamiento global, Groenlandia pasa de ser una isla grande en medio del Atlántico al vestíbulo del Ártico. Un emplazamiento de gran valor para vigilar a los rusos y asegurar el dominio americano sobre el que puede ser uno de los mares del siglo XXI. El otro es el Pacífico y ahí ya se pega con China.
De ahí que lo más inquietante de todo esto es que si es verdad la operación de compra, el calentamiento global es irreversible y las grandes potencias ya comienzan a prepararse para ello.
Tranquilos, que nosotros seguiremos a lo nuestro.
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lunes, 12 de agosto de 2019
La Comunión de Costillina
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Photo by Grant Whitty on Unsplash |
De todas las cosas que me van pasando este año, la más emocionante, sin dudarlo un segundo, ha sido la Primera Comunión de Costillina. Fue un momento emocionante, trascendente, tanto por el recuerdo de quienes no están físicamente con nosotros como por las presencias y el paso en la vida que implica una ceremonia de ese tipo.
Porque es indudable que una celebración de este tipo tiene mucho de rito de paso, de abandono de la infancia para acercarse a la preadolescencia, de evolución para el comulgante y también para su familia.
Pero existen muchas más dimensiones en una Primera Comunión y que, conociéndolas, aportan su valor, realzan el momento.
Me parece fundamental vivirla como un acto familiar, durante todo el proceso hacia ella como en su celebración y la vivencia posterior a la Comunión. Es un enriquecimiento para todos. El diálogo de la familia se refuerza, se vive con más intensidad.
La Primera Comunión también es una fiesta. Y eso es muy importante. No sólo por la fiesta en sí, sino porque se aprende que la verdadera fiesta es la que dispone de un sentido. Sabiendo lo que festejamos, el festejo se disfrutará con mucha mayor plenitud.
Y, lo más trascendente de todo este jolgorio, es la idea de Dios que se encuentra detrás de la Primera Comunión. Dios como amor, Dios como familia, Dios como fiesta y como vida.
Lo más difícil de la Primera Comunión es vivirla en esa dimensión plena, pero, cuando se alcanza, se goza de una manera extraordinaria.
Pero existen muchas más dimensiones en una Primera Comunión y que, conociéndolas, aportan su valor, realzan el momento.
Me parece fundamental vivirla como un acto familiar, durante todo el proceso hacia ella como en su celebración y la vivencia posterior a la Comunión. Es un enriquecimiento para todos. El diálogo de la familia se refuerza, se vive con más intensidad.
La Primera Comunión también es una fiesta. Y eso es muy importante. No sólo por la fiesta en sí, sino porque se aprende que la verdadera fiesta es la que dispone de un sentido. Sabiendo lo que festejamos, el festejo se disfrutará con mucha mayor plenitud.
Y, lo más trascendente de todo este jolgorio, es la idea de Dios que se encuentra detrás de la Primera Comunión. Dios como amor, Dios como familia, Dios como fiesta y como vida.
Lo más difícil de la Primera Comunión es vivirla en esa dimensión plena, pero, cuando se alcanza, se goza de una manera extraordinaria.
viernes, 9 de agosto de 2019
Don Pelagio
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| Photo by Ines Álvarez Fdez on Unsplash |
Mel Gibson visita Asturias en un recorrido turístico por el norte de España. De vacaciones, no para hacer un Mad Max, el salvaje de la variante del Pajares. Le reconozco buen gusto al ausi. El caso es que el gran debate se monta cuando dice que estaría bien hacer una película sobre don Pelayo. Y todos llevándose las manos a la cabeza o al bolsillo, vete a saber.
Unos horrorizados por el temor a una ofensiva nacionalcatólica carpetovetónica; otras deseando que se abra el tarro de las esencias patrias; algunos temorosos de lo que pudiera hacer después de haber visto Braveheart. Y no falta quienes, como es mi caso, no se extrañan de que se acerque con interés a la historia de España.
Porque mirando sin complejos nuestra historia encontramos cientos de hechos que dan para películas, para grandes novelas como la que escribió Lázsló Passuth con El dios de la lluvia llora sobre México, al narrar la llegada de Hernán Cortés a México y el choque cultural que supuso.
¿Acaso la carga del regimiento Alcántara en el desastre de Annual no tiene una película? No conocía la historia y la leí recientemente en Twitter, vía @jpartej. Heroísmo, valor, sacrificio... Con mucho menos los yankis han hecho películas regulares, mediocres, incluso grandes filmes. Aunque, claro está, ellos no se avergüenzan de su pasado y se limitan a mirarlo a los ojos, contando como lo sienten, con sus contradicciones, grandezas y miserias.
jueves, 1 de agosto de 2019
Oh, la patata
En mi infancia, comprar patatas era relativamente sencillo. Las indicaciones no iban más allá de su tamaño y, como mucho, su suciedad. La primera evolución fue cuando se pudo elegir entre comprar patatas a granel o en bolsa.
Pero ahora, ahora comprar patatas exige toda una maestría. No sólo se trata de escoger entre la patata al peso o a granel. El estante de cualquier comercio te ofrece la posibilidad de seleccionar entre patatina y patata; patata para freír o hervir. Y, con un poco de suerte, puedes escoger entre varias denominaciones de origen.
Todo eso por la sencilla y vulgar patata.
Pero, si les digo la verdad, me parece muy bien porque no deja de ser una reivindicación de la sencillez, el elogio y reivindicación de un producto humilde que es capaz de lograr placeres dignos de reyes. ¿Acaso existe un plato que se pueda comparar con las patatas fritas con huevos? Oh, la patata; adorno de jardines y después alimento de pueblos. Mucho le debemos los europeos a la patata y casi todo ello bueno. Las hambrunas de la patata fue por su escasez y, ahora que abundan, nos permiten disfrutarlas de mil y un manera diferentes.
Buen provecho.
lunes, 1 de julio de 2019
Sin tí no fue igual
"Sin ti no fue igual; te hubiese gustado". Tiene razón Debbie Ocean. Sin Danny Ocean la película no fue igual. Y también sin Steven Soderbergh, que algo sabe de hacer película. Y se equivoca, y vaya si se equivoca, Debbie cuando afirma que le hubiese gustado. Porque no, no le hubiese gustado nada una película previsible, sin emoción, recurriendo a trucos ya conocidos y sabiendo todos cómo iba a terminar. De hecho, la única duda era saber si la tumba de Danny era un trampantojo.
Afortunadamente, no, está muerto. La saga nunca debió continuar. La primera película explotó bien la idea y la dejó toda cerrada. A partir de ahí, el asunto ha ido cada vez degenerando más.
Lo peor, seguramente, está por venir.
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