Mostrando entradas con la etiqueta Andrés Trapiello. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Andrés Trapiello. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de junio de 2011

Sagrada libertad



Quieren quitar de nuestra vista los mendigos porque quieren ocultar las causas por las que hay tantos, sin comprender que su libertad de vagar por el mundo, sagrada, es la nuestra, y que no hay ni un solo sueño sin ella ni nadie más libre que soñando. Así de vagabundos somos todos.

Andrés Trapiello, Vagabundo sueño,  Magazine, 8 de mayo de 2011 en página 14

miércoles, 18 de agosto de 2010

Troppo Vero



Troppo Vero (Editorial Pretextos) es la entrega número 16 del diario de Andrés Trapiello, Salón de los pasos perdidos.
Los diarios de Trapiello cuentan con una legión de seguidores que, libro tras libro, disfrutamos con alguna de sus características, como su humor, ironía o el cuidado en el manejo del idioma. Al inicio de esta entrega, parece que el libro reflexionará más sobre el arte de escribir, más que sobre lo literario. Sobre lo que es la escritura, nos regala bellas páginas al inicio de la obra, aunque, como sucede en un buen diario, el río de la vida va cambiando de curso en su afán por convertirse en literatura.
Y cierto es que los parajes de Trapiello son para los seguidores conocidos, incluso familiares. Pero siempre son nuevos gracias a esa alquimia que es la escritura. En cierta manera, es como uno de esos pintores impresionistas que pintaban el mismo paisaje a diferente hora, para captar los cambios de luz.
Uno, como siempre, disfrutó con estas páginas, y os las recomiendo a todos.

jueves, 11 de septiembre de 2008

La manía


Con La Manía (Editorial Pretextos, 2008) alcanza Andrés Trapiello el volumen número 15 de su Salón de los pasos perdidos, su diario o novela en marcha que se ha convertido en uno de las aventuras más sugerentes de la literatura española actual, aunque sólo sea por las dimensiones que ya va alcanzando. Cada diario mantiene una idéntica estructura: un año natural. Los días se suceden con el salto de los párrafos, espacios en blanco que pueden ser la metáfora de nuestra noche en la realidad. Después de todo, uno no se levanta cada día y ve flotar en el aire las fechas de la jornada. Arranca cada jornada lentamente, con aroma de café y las dudas del nuevo día, como un espacio en blanco.
Entre los méritos de Andrés Trapiello se encuentra dotar a cada volumen un ambiente especial. No es que su vida cambie de forma radical, pero en cada cita uno encuentra unos rasgos diferentes a los capítulos anteriores de esta gran obra. En La Manía, y seguramente de ahí viene el título, la labor de escritor de Trapiello está más presente que nunca. Asistimos a sus trabajos y desvelos, algunas dudas y las horas que consume en cada escritura como sucede cuando prepara La noche de los Cuatro Caminos. Tal vez, como reconoce al final de su obra (página 780) porque en ese año publicó cinco libros y debía notarse en esas páginas donde confluyen anécdotas, desvelos de padre, poesía en prosa, amores de marido y, en suma la vida.
Al margen de las episodios simpáticos, una referencia que demuestra como el diario de Trapiello es una obra viva, en permanente diálogo con la realidad. Así, en la página 264 leemos:


Cuando transcribo estos viejos cuadernos, en julio de 2007, lee uno en ABC la reseña de una destacada miembra (¿o será miembro?)...
Más allá de las polémicas, uno disfrutó con este libro como lo ha hecho con todos los anteriores del autor. Y eso es lo importante.

domingo, 10 de agosto de 2008

El poema de la semana

Gorrión

Nadie pudo escribir con mejor letra
que el pájaro en la nieve esta mañana.
Yo me llamo gorrión y te lo digo
en trazos cuneiformes sin temor
a que lo lean otros. Sólo el sol,
y nada más que el sol, podrá borrarlo.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails