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martes, 18 de agosto de 2026

¿Quién enterrará los blogs?

Imagen generada con Gemini

 Desde hace mucho tiempo se lleva diciendo que los blogs están muertos. Es cierto que el universo  blogger no es ni la mitad de lo que era allá por 2006-08. Las rede sociales cortan ahora el bacalao; yotube y los podcast mandan lo suyo. Apenas quedan unos pocos que resisten. Pero el universo  bloguero sigue resistiendo.

No son web, pero es una alternativa sencilla a las webs. Luego estamos los cuatro locos que seguimos escribiendo, y supongo que algunos con gran éxito. Google mantiene blogger con vida. Mucho dinero no deben perder con él y, supongo, que la eliminación de esta plataforma, con la cantidad de información que hay en ella, sería una desgracia equiparable al incendio de la Biblioteca de Alejandría. Wordpress sigue funcionando, sus diferentes elementos se actualizan periódicamente, luego habrá gente que cobre por hacerlo y gente que paga por ellos. 

Así pues, los blogs parecen muertos, pero su ecosistema aún respira. ¿Resucitará algún día o seguirá en esta dulce calma?

lunes, 8 de diciembre de 2025

Premios Unplash 2025

 Los seguidores de esta bitácora saben que suelo recurrir a la base de imágenes Unplash como fuente de muchas de mis entradas. Ahora, si se pasan por ella pueden ver los premios 2025. Aquí les dejo el enlace. Los ganadores se distribuyen en varias categorías (animales, experimental, naturalez, personas, foto del año...). Además, se puede acceder a las galerías de años previos, con lo que el recorrido aumenta el interés ya que se puede ver la evolución estética desde 2017.

domingo, 11 de agosto de 2024

Los cambios de la red

Iba a escribir de otra cosa y, al contestar un comentario, comprobé que ignoraba una actualización en el gestor de Blogger. Algo lógico, habida cuenta del tiempo que llevaba sin pasar por estas islas. Resuelto el tema, retomé mi idea original. Para ilustrarla acudí a una banco de imágenes que, en el pasado, me había servido de recurso. Pero me resultó imposible. Las primeras que buscaba me invitaban a la suscripciön; en las segundas, un candado informaba de la necesidad de pagar. Todo gratis es un señor, o señora, muy costoso de mantener. Pagar por servicios y recursos en Internet está bien. Puedes hacerlo o no. En este caso, el comentario irá sin imagen. También es cierto que no he perdido el tiempo en buscar otros bancos de imágenes. En cierta manera, internet es un continente enorme. Lo que unos empiezan a cobrar, otros lo siguen dando gratis. Pero, ¿hasta cuando? Internet crece con nosotros. Al principio, con el cambio de siglo, parecía que todo lo que venía de Internet era cierto y que, el mero hecho de estar en la red, te aseguraba ganancias millonarias. Con el tiempo, hemos visto que no, incluso todo lo contrario. La red cambia pero, ¿la sociedad puede pagar el coste de esos cambios? Es decir, hemos dado credibilidad a fantoches sólo por decirlo en la red. ¿Cómo se la quitamos ahora? ¿Cómo recuperamos la cordura que hemos hipotecado en los últimos veinticinco años?

miércoles, 27 de julio de 2022

Borrado de tuits


Foto de visuals en Unsplash


No es la primera vez que leo la noticia de que esta u otra persona borra sus tuits pasados. Se explica por la tendencia natural que todos tenemos a protegernos. No nos gustan que nos dejen en evidencia ni recibir criticas por frases del pasado, ni que nos recuerden nuestras incoherencias. 
Sin embargo, la vida es así. Está llena de incoherencias. Incluso de cambios. Una persona puede defender una idea y, con el tiempo, modificar sus planteamientos, incluso de forma radical. Son procesos humanos, lógicos y que, si se argumentan, son perfectamente entendibles.
Por esa razón, no me gustan las personas que acuden al borrado de tuits, incluso a la limpieza de su pasado digital. En cierta manera, buscan dibujar una imagen que no se corresponde con su realidad. ¿Acaso no pensaron eso? Si se arrepienten, cabe el arrepentimiento. ¿No es hermoso decir: perdona, me equivoque? Detrás de ese gesto se esconde la humildad, la grandeza de saberse pequeño y limitado. Es un gesto de humanidad frente a comportamientos soberbios e inflexibles, mucho más inquietantes. 

jueves, 15 de julio de 2021

El colmo del bloguero

 


Photo by Kaitlyn Baker on Unsplash




Supongo que, como sucede en todo en la vida, habrá diferentes colmos. Algunos blogueros se sentirán frustrados por la falta de lectores, no es mi caso; o porque no interactúen, tampoco me sucede. Cada persona, cada autor tiene su límite, su colmo que, en un momento o en otro, se rebasa. 
Y yo voy a confesar el mío.
Mi colmo es cuando después de semanas sin escribir, entro en mi bitácora y encuentro una entrada con varios comentarios. O con uno solo. Me es igual. Voy, con cierta ilusión (no voy a negarlo) a leer ese náufrago para responder con un mínimo de educación y me encuentro con un bot, un robot, uno de esos tipos que, como si fuese Matrix, navega por Internet y va lanzando mensajes sin sentido. 
Se me queda la cara tonta. No voy a escribir otra cosa. ¡¡¡Qué cojones hace ese robot aquí, escribiéndome cosas que no vienen al caso!!! ¿Por qué comentas en una entrada de cine sobre clinicas dentales? Fuera, fuera, borrado... Es mi colmo. Me cuesta soportarlo. Lo confieso.

viernes, 1 de noviembre de 2019

No son las redes, son las personas


Photo by Hermes Rivera on Unsplash

Existen tópicos que circulan por ahí y se asientan con éxito en el imaginario colectivo. Uno de ellos es esa frase del estercolero en el que se han convertido las redes sociales.
Mi impresión es que muchas personas dicen eso cuando en realidad quieren decir: en este mundo hay gente que no piensa como yo y lo dice; incluso se atreven a rebatirme.
También hay quienes disocian la realidad física y el espacio virtual, como si éste fuese una sublimación de aquel y las personas se expresasen en todo tiempo y momento como seres virtuales. 
En realidad, las redes sociales, como Internet, no son más que una extensión del mundo real, donde las personas usan máscaras o no, pero que al final su comportamiento dependerá de ellos, no del medio en el que se encuentran. He encontrado a enmascarados con cuentas de imprescindible lectura y a gente que, con cara descubierta, no escriben más que tonterías. 
Las mismas turbas que pueden cortar calles en Barcelona son las que pueden hacer el ruido en la red.
¿Convierte todo esto a Internet en un lugar peor que antes? No. Y soy tajante. En mis primeras navegaciones, allá por el 96, 97 del siglo pasado ya había anónimos maravillosos y odiosos.
Nada ha cambiado, tan sólo se hace más visible. Y, posiblemente, alguno vuelve a descubrir que la Arcadia feliz no existe, sólo la humanidad con sus glorias y miserias.

jueves, 7 de febrero de 2019

La nueva sociedad digital

Photo by John Schnobrich on Unsplash


Internet llegó y cambio todo. Todo comenzó a ser nuevo, a ser diferente. Se alteraron las reglas del juego, las prácticas habituales. Hay nuevos modelos de negocio, nuevas actividades y las de toda la vida se ven condenadas a reinventarse o morir.
No conozco ninguna actividad humana que no haya sido afectada por la sociedad digital, al menos en las naciones avanzadas, en los estados más desarrollados.
Pero la sociedad digital, la sociedad que nos enseñó que todo cambia, también cambia. Es su sino. No puede evitarlo.
Después de la explosión inicial, del deslumbramiento de los pioneros, la sociedad comienza a percibir los problemas, las deficiencias que hay, la profundidad de los cambios. Y, a partir de ese momento, la sociedad dispone del conocimiento suficiente para poder decidir. Cuando todo se encuentra por construir, igual es interesante preservar elementos del pasado. 
Y, entonces, es cuando se plantea que igual no conviene comprar todo por Internet,que en algunos aspectos el comercio de proximidad sale ganando; o éste evoluciona en su modelo y encuentra oportunidades de negocio allí donde antes sólo hacía favores. 
En ese momento estamos, en la primera evolución de la sociedad de la información.

lunes, 14 de enero de 2019

La amistad en tiempos de Internet

 


Entre las buenas costumbres que tenemos, se encuentra ir de manera periódica al cine. No tanto como a uno le gustaría, pero de vez en cuando ahí nos presentamos Costilla, Costillina y un servidor. 
Como estábamos en Navidad, seleccionó Costillina, aunque, bueno, todos saben que yendo los tres es la peque la que decide. Confieso que cuando dijo Ralph rompe Internet temí lo peor. De hecho, en la parada en el ambigú para la ración de palomitas supliqué por un Gin Tonic o un Martini Seco para superar. Pero nada, sólo una birra.
Así que, cargado de temores, me senté en la sala. Empezó la proyección y, entre algún que otro guiño ochentero y cinéfilo, la película me cautivó. De hecho, hubo momentos en los que me parecía que yo disfrutaba más de los dibujos que Costillina. 
Al final, lo trascendente de Ralph rompe Internet es su reflexión sobre la amistad, la verdadera amistad en tiempos de Internet, de relaciones virtuales, de likes que olvidan la importancia de los abrazos.
Vale la pena verla, aunque sólo sea para escuchar el Zero de Imagine Dragons que aparece en los créditos finales y el microcorto de cierre. 



domingo, 13 de enero de 2019

Elogio y miseria de los yutubers

Photo by Rachit Tank on Unsplash



No teman. No se trata del anuncio de que me voy a convertir en un yutuber. No entra en mis planes. El caso es que por estas cosas de la vida, en las últimas semanas he pasado bastante horas viendo y escuchando yutubers. Ahora, preguntas a los niños que quieren ser de mayores y te sueltan entre las posibilidades la opción de ser yutuber. Ahí es nada.
Como toda la red You Tube ha evolucionado de manera vertiginosa. De ser un canal donde se colgaban vídeos musicales, promociones, aportaciones domésticas a casi una plataforma televisiva y el espacio donde de manera organizada aficionados subían sus propuestas. Aficionados que, gracias al éxito, se profesionalizan generando la ocupación de yutuber, para mayor satisfacción de Hacienda que encuentra un nuevo nicho donde recaudar.
En todo ese mundo de yutubers he encontrado aspectos destacables y otros críticables. Son los elogios y las miserias que encuentro en ese mundo.

Elogios

Los yutubers enriquecen el universo mediático. Hay más voces, con nuevos temas. En ese sentido aportan frescura. ¿Canales, medios? No lo sé. El caso es que expresan inquietudes y sentimientos que no tienen cabida en los medios, sean nativos de Internet o no. 
Hace mucho tiempo que el público ya ha superado la limitación de las cartas al director para expresar sus ideas. En ese sentido, los yutubers enriquecen el contenido de la libertad de expresión; su actividad no deja de invitar a los medios a escucharles, a conocer sus críticas. Los números de seguidores, de aportaciones de su audiencia permiten conocer con más claridad las impresiones de la audiencia.

Miserias

Las limitaciones técnicas son evidentes. No importa el nivel de ingresos. Suelen recurrir al plano medio y poco más. La cámara fija, lo que nos lleva al inicio del cine. Y sin ningún tipo de técnico de sonido ni preocupación por la vocalización en la mayor parte de los casos. Se habla alto y se grita.
No deja de ser curioso de que, aunque algunos sean profesionales, su factura sea totalmente aficionada. Una posible explicación es que la división entre dos o tres personas de los ingresos, más las amortizaciones de la compra o renovación de material, no permitiría esa profesionalización.
En ese sentido, esa pobreza técnica me preocupa por dos motivos. En primer lugar, no sé si ayudará a reconocer el trabajo de los profesionales.
Y, lo que más me inquieta, es si formará en una mediocridad audiovisual a las nuevas generaciones. 


miércoles, 5 de septiembre de 2018

Lecciones de Twitter

Photo by Marten Bjork on Unsplash



De todas las lecciones que me da Twitter mi preferida es la que me recuerda que cada uno es responsable de su vida. Después de todo, muchas de las personas que parecen en tu pantalla las has seleccionado con tus criterios; son tus ideas las que te llevan a responder y dialogar. Y, después de todo, son las ocurrencias de cada uno las que llenan de contenido la red social del pajarito.
O sea que, al final, uno dispone en su pantalla de tanta excelencia como quiere tener en su vida; se embadurna de tanta mediocridad como quiere; lee a tantos sabios como aspira a conocer. Al final, Twitter es el reflejo de cada uno.  

miércoles, 22 de agosto de 2018

Los nativos digitales no existen

Photo by Redd Angelo on Unsplash

Internet es un lugar fantástico, cada vez estoy más convencido de ello. Otra cosa son las personas con las que te encuentras, con las que conversas  o te rodeas digitalmente. Hace unas semanas, tuve el placer de conversar con @wicho. Inicialmente, debía ser una entrevista pero por estas cosas que suceden no logró salir de la nevera. El caso es que @Wicho me comentó que sería una pena perder ese material y, como estaba de acuerdo, nos pusimos a trabajarlo. Como la íbamos a utilizar él en su millonario (de audiencia) blog y yo en mi bitácora, nos tomamos el tiempo necesario para trabajar el texto. 
También influye que no había grabado la conversación y que las notas manuscritas que había tomado yacían en el sueño del reciclaje. Así que para no fiar todo a mi memoria, redacté una primera versión que luego matizó @Wicho y pulimos un poco más, ambos. El resultado lo publicó hace un rato en su bitácora. Y, como amanuense, además de enlazarla, la pego.
También caigo en la cuenta que es la primera entrevista que publicó en Archipiélago. Igual es un camino para explorar.



Hace unas semanas estuve en Avilés dando una charla sobre los nativos digitales –que no existen– y la forma en la que creo que la transformación digital de la sociedad y del mercado laboral influye en las oportunidades y búsqueda de empleo. Estuve también un rato charlando con Fernando del Busto de cara a un artículo sobre todo este tema que al final no salió publicado. Pero le he pedido que escribiera algo aprovechando sus notas, y este ha sido el resultado:
Abril es un mes propicio para cosas como, es un ejemplo, conocer a Javier Pedreira, aunque por estos mundos interneteros lo conocen, ya lo saben todos, como Wicho. Apareció como estrella invitada por Avilés para clausurar un sobre seminario competencias digitales. Eso dice mucho del nivel de Wicho y también de la ciudad para recurrir a quienes más saben de lo que se habla. Y, además, saben hablar sobre ello.
Tras la clausura tomamos un café y charlamos sobre Internet, el café, la cerveza y la educación y los valores de toda la vida. No fue por este orden ni estas fueron las palabras, aunque pudieron haber sido pero sobre todo, son lo que piensa Wicho y un servidor aunque, en este caso, es lo menos importante. Y para que quede constancia de todo, este diálogo, más que una entrevista, ha sido revisado por ambos gracias a uno de esos avances de la técnica que se llame Google Drive.
– Al final, mucho hablar del desarrollo científico, de la tecnología y nos quedamos en los clásicos. ¿No deja de ser contradictorio?
– Bueno, más que contradictorio yo creo que es una señal de civilización. El desarrollo científico y tecnológico evidencian el conocimiento del hombre, su progreso; pero necesitamos valores para guiarnos en ello. No entro en el debate, muy complejo, de los valores en la actividad científica en sí, sino en los valores en su desarrollo. Si me permites la analogía, hablamos de conducir, de saber utilizar el código de circulación, de no comportarnos como energúmenos al volante, algo que debería ir antes de la reflexión, no menos importante, de si en la investigación es ético o no un comportamiento que termine en el «dieselgate».
– Y entonces es cuando encontramos a los clásicos.
– Más bien los comportamientos éticos y morales que se han desarrollado en Europa en los últimos doscientos años y que se han venido generalizando desde la Revolución Francesa. En el siglo XIX Occidente no tenía problemas con la idea del trabajo infantil, por ejemplo. Pero hoy lo ha erradicado, o está en vías de hacerlo, y trata de extender a todo el mundo. Nuevamente, simplifico mucho el asunto, aunque creo se entiende mejor lo que quiero decir.
– Uno de los elementos que más me ha interesado en la charla es tu reflexión sobre el mito de los jóvenes en el conocimiento de las Nuevas Tecnologías, en Internet; la ausencia de los nativos digitales. Precisamente cuando la idea generalizada es la contraria: su facilidad. Incluso te cuento una experiencia propia: mi hija, con cinco años, manejaba la tableta con una soltura que yo no tenía en ese momento, ni casi ahora.
– Es evidente que las nuevas generaciones tienen una mayor soltura con las nuevas tecnologías. Si nosotros hacemos el esfuerzo podemos recordar cuando entramos por primera vez en Internet, el primer ordenador que tuvimos o como descubrimos un buscador que seguimos utilizando. Esas realidades son innatas para ellos, nacen en ese mundo, pero eso no significa que sean nativos digitales. Lo que significa es que acceden a esos instrumentos sin miedos, sin prejuicios. Muchas veces las limitaciones no están en el instrumento en sí, sino las personas que lo van a utilizar. En el caso de tu hija, utilizaba la tablet con soltura porque carecía de miedos, la encendió y empezó a moverse, sin ningún miedo… Pero habría que ver si es capaz de sacarle todo el partido sin que vosotros le contéis cosas, sin que la acompañéis en ese camino de descubrimiento.
– O sea, que como dices nativos digitales somos todos.
– Bueno, yo diría que todos podemos serlo. Aunque suelo hablar más bien de que todos somos inmigrantes digitales. La evidencia es la cantidad de personas mayores que se manejan en Internet sin ningún tipo de miedo, con soltura. Y hablo de personas jubiladas, que no entran en la definición de nativo digital y ahí están. El mundo digital está ahí. Es una sociedad a la que todos, al menos todos los que estamos del lado bueno de la brecha digital, aunque ese es otro debate, accedemos con naturalidad con independencia de la edad si queremos. Pero debo reconocer el talento para el marketing de quienes se apropiaron de la idea de nativos digitales para vendernos algunas motos cuando muchos de esos nativos digitales que son muy analfabetos digitales.
– ¿En qué sentido?
– Conozco el caso de estudiantes universitarios, o incluso de personas que han terminado un grado universitario, que desconocen el uso de herramientas como el Google Drive u otras herramientas para colaborar en la nube, por ejemplo. Y tengo amigos profesores que me han remitido mensajes de sus alumnos en los que evidencian que no saben hacer algo tan básico como adjuntar un documento a un correo electrónico. O sea, que esa idea de nativos digitales se resquebraja con la propia realidad. Y es que si los sacas de Whatsapp, Instagram y dos cosas más, se pierden.
– Y luego está el dilema de muchos padres: la seguridad infantil, porque los controles parentales fallan más que una escopeta de feria.
– Todos los padres estamos preocupados por la seguridad de la red para nuestros hijos. Aunque luego hablas con algún padre que, reconociendo esta inquietud, te confiesa que no sabe lo que hace su hijo en Internet. Cuando me comentan eso pienso que esa persona tiene un problema con su hijo de la misma naturaleza que si cuando sale de casa no sabe a dónde va o desconoce quienes son los amigos con quienes sale.
– Con la diferencia que Internet lo tiene en el cuarto de estar, incluso en su móvil.
– Sí. La sociedad digital ha dinamitado las barreras que existían entre espacio público y privado, entre espacio público e intimidad. Es un cambio radical que transforma nuestra sociedad de una manera que aún no hemos percibido completamente y que seguirá cambiándola. Es una transformación radical, real y cierta, que está ahí
– ¿En qué sentido?
– Como sabes soy aficionado a la astronomía y la exploración espacial. Hace veinte años, si quería ver un lanzamiento de un cohete en directo la única manera que tenía era la de ir al lugar de despegue a menos que tuviera la inmensa suerte de que alguna televisión decidiera retransmitirlo. Ahora no; ahora la puedo ver por la pantalla de mi ordenador, o de mi teléfono, sin necesidad de intermediarios.
– Ya, pero no es lo mismo.
– Pero es igual (risas). Es evidente que no estás en el lugar, pero el ruido se puede escuchar bastante bien. El olfato… No olerá lo mismo que en directo, pero podrás acceder a detalles visuales que, en el propio lugar, no podrías. Y a tener más información, información que, por cierto, es fundamental que sepamos filtrar, información que tenemos que preguntarnos si es fiable. Y esta es una habilidad con la que no se nace, seas nativo digital o no; alguien tiene que enseñarte.
Y luego está el asunto, no menos importante, de que sepamos qué hacemos cuando hacemos pública nuestra información privada, a quien le estamos dando acceso a ella. Es algo para lo que, de nuevo, tenemos que adaptar la educación de nuestros hijos.
– Un reto lo suficientemente ambicioso para desmoralizar a muchos padres.
– El reto es la educación de los hijos. Pero ponemos una analogía. ¿Dejarías ir solo a tu hijo de seis años al parque infantil que está a dos manzanas de tu casa? ¿O cruzar la calle solo cuando empieza a andar?
– No, evidentemente no. Lo acompañaría y estaría vigilando.
– Pues en este mundo debemos actuar igual. No se trata de impedir que se conecte ni tampoco marcharse nada más que lo haga. Tampoco te subes al columpio con él, aunque lo acompañas si te lo pide. Y siempre estás atento. Y vas cambiando tu forma en la que te comportas según tu hijo madura. La primera vez que se sube a los columpios estás todo el tiempo a su lado; con seis años igual te puedes sentar en un banco a una cierta distancia. Pues aquí lo mismo. En un momento dado el historial de navegación te permite conocer los lugares que visita tu hijo. Pero es mucho más importante la conversación, el diálogo con él; explicarle los riesgos que se puede encontrar y los límites que ha de respetar, que son muy parecidos a la vida real, a los de los valores de toda la vida. Por ejemplo: los padres siempre insisten a sus hijos en que no anden con desconocidos por la calle, pero en muchos casos ignoran que los desconocidos también pueden aparecer en algunos juegos o en redes sociales. Cuando un padre me dice que no sabe que hace su hijo con Internet pienso que tiene un problema.
– Pero eso supone cambiar hábitos, dejar al niño con Internet para que se entretenga.
– Es evidente. Pero es que la red no es una niñera, es un instrumento muy potente. Retomo el ejemplo de antes. A ninguna familia se le ocurre dejar en una ciudad a un niño de seis años en la calle solo, para que juegue. Y para cuando te atreves a hacerlo es porque le has explicado una serie de cosas como eso que acabas de mencionar de no irse con desconocidos. En la red sucede lo mismo. Modificamos el espacio, pero los conceptos no se alteran. Por eso insisto mucho en que hay que trasladar la formación en valores, los valores de toda la vida como aquello de no hacer a nadie lo que no querría que te hicieran a ti y similares, a este nuevo mundo digital. Por mucho que dispongamos de una herramienta increíble si no la usamos con «sentidiño», como decimos en mi tierra, nunca llegaremos a sacar de ella todo lo que ofrece, que es mucho.
[La serie de anotaciones de Juan Ignacio Pérez sobre los valores de la ciencia enlazada arriba es posterior a mi conversación con Fernando, pero viene que ni al pelo, por eso la enlazo]

lunes, 13 de agosto de 2018

El mundo del podcast

Photo by Siddharth Bhogra on Unsplash



Los pocos seguidores que tengo se habrán percatado que, de manera frecuente, hablo de mis intervenciones en Tipos oscuros o retuiteto diferentes audios de grabaciones, de podcast como se llama en el mundillo. El mundo podcastinero se encuentra lo suficientemente extendido para que sea muy osado presentarlo como algo innovador, pero llegará a ser la tercera o cuarta oleada internetera; otra moda que seducirá a todos cuando se generalice. Dudo si será este mundo o el universo en sí de la realidad virtual.
Cierto es que el podcast cuenta a su favor su extensión por programas de radio; pero vayamos al principio para no liarnos.
La primera ola fue, en sí, Internet; luego las bitácoras y la tercera las redes sociales. Parecía que en ese momento si no te sumabas a ella estabas fuera, aunque luego la dinámica de Internet evidencia que funciona de manera acumulativa: las novedades se incorporan al ecosistema y unas perviven y otras no; aunque pudiesen resucitar.
¿Qué son los podcast?  Son archivos de audio, programas de radio que se organizan en plataformas (en España la más usada es Ivoox). Pueden ser desde programas de radio a grabaciones de conferencias o creaciones como cualquier bitácora, pero sonora. Ofrece la ventaja de que no necesitas conectarse a la red para escuchar. Se puede descargar el programa que te interese y, cuando quieras, escucharlo. De esta manera, se transforma la manera de escuchar la radio. La persona interesada en un  programa nocturno ya no debe escucharlo a las tantas; siempre que disponga de podcast podrá escucharlo al día siguiente.
Pero el gran cambio es en el mundo no profesional. Con un sencillo equipo de audio, hablo de una inversión que no iría más allá de cincuenta euros, cada persona puede montar un estudio en su casa, y crear su programa. Ya existe una amplia minoría en España, con audiencias nada desdeñables. Es una nueva oleada, otra oleada silenciosa que servirá para enriquecer nuestras vidas siempre que sepamos sacarle provecho. 

miércoles, 4 de julio de 2018

El dilema de los derechos de autor

Photo by Brad Neathery on Unsplash


La wikipedia amanece hoy oscura, apagada. Vas a consultar cualquier cosa, verificar cualquier dato y un pantallazo te lo impide. Es la propia comunidad la que ha tomado la iniciativa, según se puede leer. El motivo no es otro que una directiva que el Parlamento Europeo votará el próximo 10 de julio, si mal no recuerdo. En ella se legisla sobre los derechos de autor. Según los wikipedistas, la normativa es tan estricta que no se podrán compartir noticias por Internet, incluso la existencia de la propia Wikepedia quedará en entredicho.
¡¡Menudo lío!! Y no sólo por la Wikepedia, que tanto uso y donde, ocasionalmente, aporto algún dato.
El asunto de los derechos de autor es un tema especialmente complejo por sí solo. No hacía necesario que llegase Internet para liarlo más. Pero lo hizo. Lo cierto es que necesitamos autores, que se les reconozca su obra, incluso que algunos puedan vivir de su trabajo artístico si la propia sociedad lo estima oportuno a través de Don Mercado. Pero la sociedad digital ha reforzado el hecho de compartir, de derribar barreras. Eso no es incompatible con el reconocimiento de la autoría, de los derechos de los autores. Tal vez no se les compense económicamente, pero, aunque el dinero es importante en la vida, no lo es todo y habrá autores para los que será suficiente el aplauso, el reconocimiento. O utilicen la red como plataforma divulgativa.
Miren, por ejemplo, la web Unplash de donde saco buena parte de las fotos que ilustran estos apuntes, como la de hoy. Los autores suben las fotos para su uso libre. Aquellos que los usamos, los citamos adecuadamente, incluso la web te facilita lo que debes pegar. Para el que no tenga suficiente con el reconocimiento, también disfruta de una promoción que, de otra manera, no recibiría. 
En fin, que es un buen lío esto de los derechos de autor. El legislador que los legisle bien; buen legislador será.

jueves, 18 de septiembre de 2014

La Biblioteca Mundial de la UNESCO

http://blancaconde.blogspot.com.es/2011_01_01_archive.html

Es una de las últimas joyas que he encontrado por Internet. Bueno, en realidad me han ayudado a encontrar porque fue un amigo el que me habló de la Biblioteca Digital Mundial de la UNESCO. Allí, en una sola web, accedemos a buena parte de la cultura de la humanidad, distribuida geográfica y temáticamente, con acceso a las fuentes y una explicación sobre el documento. Una delicia para el intelecto.
Supongo que, con el tiempo, se incorporarán las traducciones las diferentes lenguas de los libros que allí aparecen. Mientras llega el momento, es suficiente entretenimiento poder pasear por esos pasillos de la biblioteca infinita.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Bitácoras 2013, un poco de ayuda

Votar en los Premios Bitacoras.com



Ya están aquí los premios Bitácora 2013 y, como siempre, uno se presenta con el sano objetivo de figurar entre los finalistas sabiendo que, como siempre, se quedará fuera. Pero, ¡¡qué narices!!, si lo importante es participar, lema que nos viene muy bien a los que bebemos con frecuencia de las mieles del fracaso, participemos y, si puede ser con vuestra ayuda, mucho mejor. 
¿Qué debéis hacer? Votar, sólo votar, en la imagen de esta entrada o en el botón puesto al lado. 
¿Razones? Cualquiera me sirve: amistad, odio; admiración o desprecio; simpatía, colegueo... Cualquiera. Darle el votón y ¡¡¡muchas gracias!!!
Por cierto, estoy inscrito en la categoría de blogs Personales.

Photo: Bitácoras

domingo, 8 de septiembre de 2013

PERROS EN LA PLAYA: 13 razones para leer a seamus heaney

PERROS EN LA PLAYA: 13 razones para leer a seamus heaney: 1. Porque su lealtad a la palabra, la firmeza con que ha ejercido su oficio ante todo tipo de tentaciones y distracciones –mundan...



Es la primera vez que reproduzco en mi bitácora el texto de otro blog. La claridad con la que explica la importancia de Seamus Heaney hace que valga la pena leerlo. Al texto de Jordi Doce y a Heaney.

sábado, 7 de enero de 2012

Música en red

Entre las recomendaciones de Diseco de la última semana, hay una que he incorporado rápidamente a Musicaldia. Se trata de http://everyonesmixtape.com/ una especie de gran hilo musical pero con mucha más calidad y un buen diseño. Ideal para escuchar música seleccionada con diferentes fines, desde una mañana del domingo a una fiesta.
Disfrutar de sus propuestas.

martes, 13 de septiembre de 2011

Premios bitácora

Votar en los Premios Bitacoras.com


Este botón que veis en la margen derecha indica que, un año más, uno presenta su candidatura en los premios Bitácoras, que reconocen los mejores blogs del año. 
Siendo realistas, todos sabemos que Archipiélago no llegará a la final. Pero hay que estar ahí, dar forma a la blogosfera hispana, formar parte del pelotón aunque sea en la cola.
Pero eso no quita que, al menos, lo intentemos. Dando gracias adelantadas a todos los apoyos que pueda recibir.

martes, 22 de marzo de 2011

Fernandín G5

Fernandín G5

Os presento a Fernandín G5, un planeta aún por descubrir y que he podido crear gracias a un programa ideado por la Nasa con fines divulgativos, al que llegué gracias a Octavio Villa. Aquí os dejo el enlace. Tiene su gracia, sobre todo con fines educativos. 
También os aconsejo el recorrido por el sistema solar. 

Photo: Nasa & Me

domingo, 22 de agosto de 2010

¿Dónde pongo mi cartel?

En la bitácora, Donde pongo mi cartel, encontramos numerosa información sobre el cartelismo y su desarrollo en las calles. Cuenta incluso con una pequeña aplicación donde se ofrecen unas plantillas para que cada uno diseñe su cartel y lo pueda utilizar.
También ha convocado un concurso de fotografía de carteles de anuncios en la calle. Empezaron en julio y ya llevan 70 inscritos. Mandaré algunas de las imágenes que aparecen en el Archipiélago.

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