miércoles 23 de julio de 2008

Chocolate frío



Es uno de esos placeres del verano: el chocolate frío. En invierno no sabe igual e, ignoro los motivos, no sabe igual. Pero estos días de calor es un placer abrir la nevera y sacar la tableta de chocolate, cuanto más negro mejor, y comer un par de onzas y notar entre los dientes como la sensación de frío se entremezcla con el sabor del chocolate, ese punto de amargura. O como se describa pero que a uno le parece un sabor fantástico.

En la isla

Aunque soy una persona de naturaleza cobarde, no suelo pasar miedo. De igual manera que soy de naturaleza vaga, pero suelo trabajar bastantes más horas de las que me gustaría. Pero el otro martes, recién aterrizados en Tanzania, a punto de embarcar en el ferry que nos iba a llevar a Zanzíbar sí que pasé miedo. No había guerra, ni necesidad de sobornos, ni nada de esas cosas extrañas, pero la sensación de que en ese Old Boy viajaban unas tres mil personas más de las que debían ir generaban una gran inquietud que no se atenuaba ni cuando reconocía ante Costilla que sí, que ella tenía razón y que entre Villamañán, Xivares y Zanzíbar, ésta opción, era, sin duda, la menos afortunada para nuestra luna de miel.
Menos mal que el Índico respetó a los enamorados y, finalmente, el hotel nos ofreció unas cervezas frías y la belleza que esperábamos. Por lo menos, el regreso será en un vuelo de Air France desde la propia isla.

martes 22 de julio de 2008

Los peligros del relativismo

El relativismo nos ayudó a descubrir diferentes culturales y modalidades. Nos ayudó a descubrir que los ateos, igual que los budistas y los cristianos, pueden ser santos. Cada cultura tiene su propia validez. ¿Pero cómo podemos compararlas para escoger? (...) Debemos tratar de descubrir el hilo que unifique nuestra extraordinaria diversidad. En ausencia de una perspectiva general de la humanidad y de una ética universal, ¿sobre que bases podemos asegurar que esta doctrina es moralmente superior a aquella? Debemos resistir al relativismo moderno y a la desconstrucción de la realidad que se resuelven en la nada y en la indiferencia moral. La razón deber ser nuestra guía en esta resistencia. No la razón totalizadora, de un Platón, sino la razón crítica de Kant, que es capaz de criticarse a sí misma.

Octavio Paz, conversación con Danubio Torres (1990)
(Las negritas no son del autor)

lunes 21 de julio de 2008

El poema de la semana

Para vivir

Lloremos esta muerte que nos deja
inexorablemente malheridos,
guardemos lo que queda en la conciencia
mientras se extingue
el ruido de un motor al alejarse.
Bebamos del arroyo de la vida,
probemos el manjar de la esperanza
y sobre todo amemos:
aceptemos la flecha que nos toque,
sepamos albergar bajo la piel rugosa
un corazón, una sonrisa.
Sólo esto es necesario
para vivir.

Cita con la poesía

Será el próximo viernes, en la Iglesia Vieja de Sabugo, sobre las 20.15 horas Santiago García Castañón leerá los poemas en los que ha trabajado durante los últimos meses y que darán forma a su nuevo libro. La poesía es una de las pasiones de Santiago que no oculta y nos regala a sus lectores. La memoria, el sentimiento de desarraigo, ribetes de soledad existencial, el desamor son algunos de los temas que, hasta el momento, ha explorado en su obra. A ver que nos regala el viernes.

viernes 18 de julio de 2008

Vagabundo en África

Regresa Javier Reverte a este Archipiélago con un libro que no es novedad y, en realidad, se pueden considerar dos libros, y que os recomiendo después de haber disfrutado con su lectura, como me sucede con todos los libros que, hasta el momento, he leído del autor. Se trata de Vagabundo en África (Plaza y Janés). Es el segundo de los libros africanos de Reverte, que regresa a África para remontar el mítico río Congo.
La primera parte del libro narra el viaje hasta que embarca en la barcaza que le llevará a navegar por el río. Son unas páginas escritas con su estilo, que mezcla la divulgación histórica con las anécdotas y reflexiones personales.
Todo eso desaparece cuando inicia la navegación y nos cede sus notas personales, el diario de viaje durante la navegación. Unas páginas llenas de vida y emoción, donde el lector se siente como uno más y se inquieta por la suerte de las personas que comparten ese viaje con Reverte.
Si os gusta la literatura de viajes, os invito a que os acerquéis a este libro.

jueves 17 de julio de 2008

Virgen del Carmen

Virgen del Carmen, Virgen marinera. Ayer, todos los barcos, todas las flotas celebraban la festividad marinera, la Madre del Carmelo, la Madre de toda la Iglesia. El Carmelo, la cuna de los grandes místicos de la Iglesia.
Más allá de folclorismos naúticos festivos, la celebración del Carmen es la oportunidad para reivindicar nuestra riquísima tradición mística. De Santa Teresa de Jesús a Santa Benedicta de la Cruz sin olvidar a San Juan de la Cruz.
Con frecuencia, cualquier lector se encuentra en la prensa con elogios encendidos a la mística sufí o el descubrimiento de cualquier chamán o la loa del budismo. No seré yo quien reniegue del ejercicio cultural que supone conocer otras culturas, aprender, y aprehender, como el hombre sacia su sed de infinito y trascendencia con independencia de su origen y condición. Pero me duele especialmente cuando nos tratan de vender la moto y que olvidemos nuestra tradición.
El místico sufí nos dice que Dios está ahí, mirándonos y que tal vez con esfuerzo, o por casualidad, podamos acercarnos a Él.
La mística cristiana, en cambio, nos enseña que Dios nos amas, nos ama tanto y de forma tan personal que podemos sentir la noche oscura del alma y la Vida Eterna, que nos ama con independencia de que seamos altos o guapos, más listos o más tontos, jóvenes o viejos; nos ama y sólo nos pide que amemos para recibir la Libertad y la Vida, como amó la Virgen y enseñó a amar en el Carmelo. Es la gran diferencia.