domingo, 20 de noviembre de 2016

Año de oricios


Noviembre es el mes del frío, de las primeras nieves y la sidra dulce, de los temporales y los oricios. No es un mal mes. Como otras tantas delicias gastronómicos, el oricio ha evolucionado de ser una comida de pobres a un manjar apreciado, reconocido y esperado en los tiempos de la necesaria veda. 
Personalmente, el oricio me sedujo después de un encuentro en Casa Alvarín. Hasta entonces sí, reconocía su sabor, eran deliciosos y todo eso, pero no me movía ni un paso por ellos. Pero ese afortunado día me aconsejaron pedir unos oricios. Venían espléndidos, avanzaron. Y se quedaron cortos. 
Desde entonces, sume la insignia del oricio a mis muchas debilidades gastronómicas. 
Con Asturias en veda, los primeros oricios llegan de Galicia. Mi pescadero me asegura una buena temporada. Me explica que el frío del pasado verano ha favorecido la crianza de la especie. Así que ahora llegan cargados, sabrosos. Los primeros que lleve confirmaron su predicción. Ahora queda unos meses para seguir disfrutando de ellos. 
¡¡Buen provecho!!!

viernes, 18 de noviembre de 2016

Archipiélago crece

Allá por 2006 nació Archipiélago Avilés como un proyecto personal, una aventura que no sabía hasta donde iba a llegar y sigo sin saberlo.
Como proyecto personal, la bitácora ha sufrido las evoluciones de su autor, su disponibilidad o carencia de tiempo. 😆 Circunstancias, especialmente la carencia de tiempo, que se mantiene, sin perspectivas de que se vaya a incrementar (la disponibilidad de tiempo) en los próximos veinte años. 
También es cierto que, en esto de las redes sociales, nadie sabe muy bien lo que va a suceder cuando arranca una iniciativa ni a donde va a terminar.
En su origen, Archipiélago Avilés quería reflejar la variedad de temas. Como bitácora personal de una persona con numerosas inquietudes iba a escribir de lo que me diese la real gana, con independencia de mi trabajo. Los que me conocen ya saben y, los que no, se enteran ahora: periodista en La Voz de Avilés, cabecera local para la comarca de Avilés de El Comercio, del grupo Vocento.
Uno siempre ha intentando reservar parcelas para su vida al margen de una actividad profesional tan intensa como el periodismo, aunque sea en clave local. Es una batalla bastante compleja, difícil y casi perdida cuando, además, alguna de tus pasiones se entremezclan con el trabajo, como puede ser la literatura. Son momentos en los que uno entiende esa definición del periodismo como "un sacerdocio", que leyó hace años en el Diario de La Habana.
Pero no es eso de lo que les quería hablar, sino constatar que, en este tiempo, Archipiélago ha ido creciendo, con proyectos paralelos reflejados en la barra superior. Son las islas que conforman el Archipiélago y que uno nunca pensó que llegarían a existir.


Doctor Bacterio es el reflejo de la aludida relación entre la vida profesional y personal. Desde el año 1996, más o menos, llevo escribiendo temas de sanidad. En su momento, la necesidad de formarme me llevó a integrarme en la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS), si bien durante muchos años apenas participé en sus actividades. Al lado de profesionales hiperespecializados, ¿qué iba a hacer un tipo que a las cinco escribía de un bache, a las siete glosaba la campaña de la gripe y a las diez apuntaba una alcoholemia?
El caso es que la vida me acabo llevando a ANIS, más bien llevó a ANIS a mí ya que organizaron un congreso en Asturias y no tuve más remedio que acercarme y descubrir que esos tipos hiperespecializados (TH) eran gente de lo más maja. Repetí varios congresos (y espero seguir haciéndolo) y pensé que colgar en una bitácora mis trabajos sanitarios era una forma de mostrar al mundo que hace un tipo como yo en esa reunión de TH.

Marcadores de libros nace de mi espíritu de urraca, en la vertiente marcapáginas, con un batiburrilo de ideas: intentar informar, mostrar puntos de lectura, contactar con otros coleccionistas.

Hoy nace una nueva isla. Más que nacer es una segregación de una parte importante de los contenidos de Archipiélago Avilés. Se llama Ex Libris. Ya sé que no me merezco el premio a la originalidad, pero tampoco me postulo por él. Subiré reseñas de libros que vengo publicando en el suplemento de Culturas del periódico, apuntes propios y cosas que me parezcan de interés relacionado con el mundo del libro. 

Es una buena parte de los contenidos de Archipiélago. Aquí seguirán apareciendo comentarios sobre la sociedad, política, creación... Y lo que nos depare la vida.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Lección de narrativa




Difícil de clasificar, pero obligado de leer. Es lo que sucede con Cosecha (Hoja de lata), el premiado libro de Jim Crace (Saint Albans, Reino Unido, 1946) que juega con varios géneros para entregarse, desde la primera página, a la buena literatura y que llega a España en traducción de Pablo González-Nuevo. Su narración de la transformación de una pequeña aldea podría ser un relato histórico, pero también existen suficientes elementos para considerarlo un libro político.
O social por la disección de mecanismos como el comportamiento de una sociedad cerrada, el miedo al desconocido o los mecanismos de manipulación y control.
Escoja la etiqueta donde se encuentre más cómodo y léalo. Es lo único importante.
A lo largo de 17 capítulos, Walter Thirsk narra los avatares que afectan a una pequeña comunidad rural, suponemos que inglesa. Es lo de menos. Sus problemas son tan actuales que, por ejemplo, encontramos las reacciones de rechazo a los extranjeros que se producen hoy en día en Europa. O el mismo drama de los refugiados que azota al Mediterráneo.
El narrador utiliza la primera persona con absoluta maestría. Le permite transmitir los miedos e incertidumbres del protagonista, un anti-héroe que trata de sobrevivir sin importarle muy bien el precio que debe pagar. La lentitud de las primeras páginas sirve para trasladar al lector al mundo atemporal y comprenda la trascendencia de una un cambio narrado con una prosa seductora.

El libro no deja de ser una denuncia de la manipulación que ejerce el poder político sobre la sociedad, de la imposición del cambio de la transformación, la dificultad de la lucha.

Publicado en el suplemento Culturas de La Voz de Avilés-El Comercio, página 4, 24 de septiembre de 2016

domingo, 23 de octubre de 2016

Una historia de búsquedas

Foto: Agapea.com



Si con su primer libro, La hora del Lobo Gris, Manuel Hurtado Marjalizo (Écija, 1962) logró ser finalista del premio Fernando Lara y presentar su candidatura al listado de escritores con una vocación de seducir a la mayoría de lectores posibles; con su segunda novela La librería del callejón (La esfera de los libros; 24,90 euros edición en papel), consolida su vocación y demuestra que es una voz que ha venido para quedarse.

Manuel Hurtado es un escritor de retos, disfruta con ellos y se nota en el planteamiento de la novela. Narra en dos planos temporales lo que se puede resumir una historia de búsquedas: de la identidad, del amor, de la felicidad, de la libertad.
Y, para ello, escoge el Madrid de 1940, donde sitúa a Adrián Fadrique, un pintor que regresa del exilio con la intención de localizar a Amelia, su antigua amante desaparecida en la Guerra Civil. Su vinculación con la República no hace fácil su regreso a un Madrid muy diferente donde habían vivido muy intensamente.
El segundo plano narrativo lo reserva para la actualidad. En ella, el profesor Alejandro Piedra, conservador en un imaginario Museo Modernista de la Villa de Madrid, adquiere en una subasta ‘El misterio de la luz’, un cuadro de Fadrique y comienza a sufrir una misteriosa persecución.
A partir de ahí, se sucederán dos historias paralelas, unidas por la perseverancia de sus protagonistas en dos búsquedas diferentes. Fadrique, por su amada; Alejandro Piedra, por conocer la verdad sobre Fadrique y el cuadro.
El estilo de ambos planos es distinto. Hurtado Marjalizo reserva la primera persona, el yo narrador para la época histórica, mientras que en la actualidad utiliza la tercera persona, el narrador omnisciente.
A pesar de la época escogida y la presencia de nazis, espías, contraespionaje, el narrador evita una novela política. No huye de los hechos propios de cada época pero lo que le importa es la trama, la evolución de los personajes.
La gran fortaleza de Manuel Hurtado es su capacidad de urdir historias, de sembrar el interés y atar al lector a las páginas mientras el nudo de la trama se estrecha. Se intuye (se espera) que habrá un final feliz, pero se quiere saber cómo. Hurtado es, sobre todo, un narrador que quiere contar buenas historias y que disfruta lográndolo.
Por una forma u otra, el lector devora páginas guiado por un escritor que siente un profundo respeto hacia sus personajes, como lo demuestra en el pudor con el que escribe las escasas escenas de sexo presentes. También hacia el lector, como lo ejemplifica un epílogo para evitar conclusiones erróneas sobre la veracidad de personajes o acciones presentes en ‘La librería del callejón’

Otra de las ventajas del autor es su capacidad para crear personajes. Sobre todo, la colección de secundarios, que en algunos momentos eclipsan a los protagonistas.

Publicado en el suplemento Culturas de La Voz de Avilés-El Comercio, 24 de septiembre de 2016, página 5

domingo, 18 de septiembre de 2016

Cegado por las palabras



Más conocido por su obra poética, Luis Miguel Rabanal (Riello, León, 1957) realiza ocasionales incursiones en el mundo narrativo, como es el caso de La verdadera historia de Montserrat C y otros relatos no menos imposibles (Eolas, ediciones, 13 euros), larguísimo título para una obra que no aparecerá entre lo más destacado de su producción, reconocida por la calidad de su poesía.
Comparte, eso sí, algunas de las características de sus versos, como su dominio del lenguaje, su inteligencia, fino humor y amplia cultura.
El tema central de La verdadera historia de Montserrat C es la sexualidad, una sexualidad desbordada, procaz como ya ha explorado en otras ocasiones y que recuerda al Cela más vulgar y celebrado («se derretía como cualquier coño de la sin par y gloriosa plazuela de San Ginés», página 23) para hablar y hablar, ocupar páginas sin llegar a decir nada.
¿Acaso es una metáfora de la vida? ¿La forma de expresar la ausencia de sentido que tanto ha explorado en su poesía? Ya que la existencia no deja de ser una broma de mal gusto, anulemos todo relato, nada se puede decir. Sería una posible explicación, aunque más atribuible al lector que al autor.
Sin ningún tipo de sentido se suceden todo tipo de aventuras y desventuras, siempre con un carácter irreal y donde el sexo es omnipresente. Se podría hablar de un esperpento sexual en el sentido más puro de la figura creada por Valle Inclán. Sólo que los espejos del callejón de El Gato son reemplazados por las páginas de Rabanal.
La clave, tal vez, la aporte el autor en ‘Las cerezas de Alejandra’, el cuento que abre La verdadera historia de Montserrat C. «Escribir y escribir para que la vida no canse» (página 14), en lo que parece toda una confesión entre líneas del escritor.
Es decir, escribir sin preocuparse en la narración, por la trama. Barroquismo para jugar con el lenguaje y exhibirlo con el riesgo de salir indemne después de recorrer un campo lleno de tabúes en los que, además, el autor se encuentra muy cómodo.
Así lo demuestra en ‘Las putas de Dios’, título ilustrativo de esos riesgos que le gusta correr y sus latigazos contra las mentalidades más cerradas, en uno de los relatos con una mínima trama.
Con todo, algunos de los cuentos demuestran la capacidad de Luis Miguel Rabanal para narrar, llegar a contar historias, como sucede en ‘La conciencia pactada, a medias’. Su final borgiano merecía unas mejores páginas previas, donde la orgía verbal nubló el buen sentido creador de Rabanal.
Sí aparece en ‘Yo tengo un hijo de Rajoy’. Es, posiblemente el mejor relato del volumen. La provocación nominativa sirve para que Luis Miguel Rabanal fulmine la corrección política y aproveche para ironizar sobre los medios de comunicación. Son las páginas más brillantes de un libro y que demuestran el auténtico escritor que es Luis Miguel Rabanal.

Publicado en el suplemento "Culturas" de La Voz de Avilés-El Comercio, el 10 de septiembre de 2016, página 4.

martes, 30 de agosto de 2016

Tres problemas y una tragedia para nuestra democracia



El debate de investidura es el momento para reflexionar sobre tres problemas y una tragedia que existen en nuestro sistema político.
El primero es la ausencia de una democracia interna en los partidos políticos y, como primera consecuencia, la falta total de una relación directa entre elegidos y electores. Es cierto que en los
ámbitos  municipales y autonómicos se atenúa esa distancia por la cercanía de los electores, aunque las estructuras endogámicas de los partidos se mantienen en  buena medida intactas.
De ahí el descontento de buena parte la población ante unos dirigentes que sienten como distantes y ajenos a los problemas de la mayoría.
A ello se une un déficit estructural en la formación política de la población en general. En su momento se aprendió tanto sobre la prima de riesgo que este parecía un país de economistas igual que fue una nación de ingenieros cuando las victorias de Fernando Alonso  nos hacia reflexionar sobre los difusores o los reglajes adecuados. Sin embargo, apenas existen cauces para que la gente aprenda nociones básicas de cultura política o las claves de una democracia que aparece como rehén de un conjunto de partidos más o menos amplio.
El segundo problema es la corrupción o, más exactamente, la percepción de impunidad que rodea a los casos de corrupción. No es que España sea un país corrupto, donde sin untar a nadie no se mueva nada, pero la existencia de sucesivos casos en los diferentes partidos han aumentado esa sensación de impunidad.
A ello se une que apenas se informa del destino de los corruptos o se desconocen la situación judicial de ellos. ¿Cuánto ha devuelto Jaume Matas? Habrá que buscar por Google para saberlo, pero no se conoce con la facilidad que se difundió, en su momento, su detención.
El tercero es la crisis económica. No tanto por su existencia, sino por la falta de transparencia con la que se abordó, sin dar razones de determinados comportamientos y decisiones; sin explicar los motivos de las políticas y las necesidad de ciertas medidas. Se gobierna, pero se comunica a base de lemas, de esloganes para masas tomando a la mayoría como un incapacitado. Al inicio de la crisis, puede ver la intervención televisiva de Enrique Fuentes Quintana explicando la crisis de los 70 y la necesidad de determinadas medidas. Todo lo contrario de lo vivido ahora y que puede explicar porque en una época se adoptaron los Pactos de La Moncloa y ahora parece que los herederos de aquellos son incapaces de decir quienes pagan la factura. Aunque como pagamos los demás, tal vez les importe menos.
Estos tres ingredientes, suficientemente agitados y revueltos, terminan en un combinado de regeneración y populismo asentado en nuestra política con la guinda de la tragedia citada al principio de este texto.

Esta no es otra que  ni los partidos que estaban antes  ni las nuevas formaciones toman las medidas necesarias para abordar una solución a los problemas citados. Ahí radica la tragedia y el gran problema de nuestro país.

sábado, 27 de agosto de 2016

La búsqueda de la identidad

Fuente: http://web.librerantes.com


Poeta, ensayista y meticuloso editor de lo mejor de la literatura anglosajona, Jaime Priede (Langreo, 1965) debuta en la narrativa con Un buzo en el bosque, un libro exigente, hermoso y cautivador donde la infancia, su evocación, la memoria y la poesía tejen un hilo cautivador.
Es una narrativa intimista, donde el aliento poético del autor es innegable, pero que no huye de la realidad como lo demuestra las referencias a los atentados del 11 de septiembre o la violencia terrorista. Una narración cautivadora y precisa, para leer con el placer de disfrutar de cada página, de cada letra, donde el aparente desorden inicial de la narración termina conjugándose en armonía.
Un buzo en el bosque se articula en cuatro grandes capítulos (’América y los pijamas’; ‘Nieve en el badén’; ‘Lluvia con veraneante’ y ‘El chófer de la concertista’) que, a su vez, se subdividen en diferentes fragmentos que el escritor separa con un rosario de citas que muestra algunas de sus referencias intelectuales al tiempo que le permiten ir completando la narración, desde Paul Auster a Roland Barthes pasando por Enrique Vila-Matas, Peter Handke o William T. Vallmann, por citar varias.
Aunque predomina el uso del monólogo, Priede utiliza otros recursos. Desde la narración más tradicional a la correspondencia para que avance una trama llena de evocaciones y momentos memorables, como las páginas en las que América, la maestra del protagonista, expresa su pasión por la docencia y que, seguramente, expresan los sentimientos de todos aquellos que se dedican a la enseñanza por vocación.




Jaime Priede. Foto: El digital de Asturias.com




‘Un buzo en el bosque’ es un viaje iniciático, la descripción de una reflexión existencial que, finalmente, busca interrogar al lector, formularle las preguntas de ese protagonista, un anti-héroe que se construye fragmentariamente porque en la vida nos definimos en y con el tiempo.
Por esa razón evita un final cerrado, un desenlace claro y que responda a esa estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace que desarrolla. El escritor aborda sus dudas y aspira a que sus lectores también se interroguen, aunque sea en un sentido diferente al expuesto por él. En un mundo en crisis, renuncia a ofrecer certezas más allá de la búsqueda de la persona, de sus sentimientos y de la capacidad de afrontar la vida con pasión.
La escritura de Priede no se detiene sólo en las personas. También aborda las ciudades, con una hermosa descripción de Gijón, «una ciudad cosida a base de contrastes que se ensamblan sin prejuicios» (página 19) y donde uno cree ver hasta referencias a Mingotes y «sus visiones».

En suma, un libro hermoso, para lectores que busquen detenerse y apreciar la belleza, cautivarse por el momento y la paradoja, disfrutar de la literatura.

Publicado en el suplemento Culturas de La Voz de Avilés-El Comercio el 30 de julio de 2016, página 4

miércoles, 3 de agosto de 2016

Cuando falla la química




Su trayectoria convierte a Steven Soderbergh en uno de los realizadores más interesantes y, al tiempo, desconcertantes por su capacidad de alternar obras maestras con buenas películas y alguna que obra digna del cajón del olvido.
Un romance muy peligroso entra en la categoría, siempre peligrosa, de película fallida. Cuenta con suficientes escenas memorables para alcanzar ese estatus de filme de culto, pero la ausencia de química entre Jennifer López y George Clooney. Resulta muy difícil definir que es eso de la química entre actores. Tal vez sea una definición negativa, con lo peligrosas que son, lo que no aparece entre López y Clooney a pesar de su belleza.
Aunque ello no impide momentos memorables como los que Ivoryne ha tenido la paciencia de montar en el siguiente video. 


lunes, 18 de julio de 2016

Penas de la gente mayor




Los viejos son amables.
Los jóvenes son ardientes.
Quizá el amor sea ciego.
El deseo no.


"Penas de la gente mayor", El libro del Anhelo.
Leonard Cohen.
Traducción Alberto Manzano en A mil besos de profundidad
Visor, 2011

sábado, 2 de julio de 2016

Religión y laicidad



Las religiones no pueden tener miedo de una laicidad justa, de una laicidad abierta y que permita a cada uno vivir lo que cree, de acuerdo con su conciencia.Si se trata de construir un mundo de "libertad", "igualdad" y "fraternidad" creyentes y no creyentes deben sentirse "libres" de serlo, "iguales" en sus derechos de vivir su vida personal y comunitaria con fidelidad a sus convicciones. y tienen que ser hermanos entre sí.
Benedicto XVI,  
Mensaje en la inauguración de El Atrio de los Gentiles,
Roma, marzo de 2011

jueves, 30 de junio de 2016

Cinco lecciones del 26-J


Ya han pasado suficientes días después de las elecciones generales para sacar unas conclusiones más allá del regate político de  corto recorrido al que estamos tan acostumbrados. Mi reflexión me lleva a cinco grandes conclusiones.
1ª) 2+2 # 5. Las coaliciones no suman. El fracaso de la coalición Podemos con IU no debería extrañar a nadie. Hace años, un pacto similar entre PSOE e IU tampoco ofreció un buen  rédito electoral, con el agravante de que en esa convocatoria el PP de José María Aznar logró su mayoría absoluta. En Asturias, la coalición de PP y Foro no  ha mejorado aún los resultados que ambos partidos logran por separado. Habría que ver lo que sucede en Navarra o Aragón donde también hay  coaliciones pero todo apunta a que en España las coaliciones electorales no funcionan.
2ª) El  bipartidismo goza de buena salud. A pesar de sus críticos en España, la actual España democrática, nunca ha existido un bipartidismo puro. Me parece más acertada la expresión de bipartidismo imperfecto, pero lo cierto es que los dos grandes partidos se mantiene  como las referencias para la mayoría de los electores. España se encuentra más próxima al modelo de Alemania (dos grandes formaciones con satélites con capacidad de influir) que al pluripartidismo italiano.
3ª) Las ideologías existen. La política no deja de ser la respuesta  de ciudadanos organizados a sus problemas comunes. La definición de esos problemas y la respuesta se formula en función de una ideología. A pesar de la mala fama que algunos quieren otorgarles y la crisis de los modelos totalitarios, las ideologías mantienen su valor. Tal vez por eso el bipartidismo goce de buena salud, por la facilidad para conocer la respuesta que se da.
4ª) El valor del diálogo. Nuestro país,  con su dinámica de democracia avanzada, es cada vez una sociedad más  compleja donde el diálogo debe ser una necesidad estructural para atender a las demandas de una ciudadanía cada vez más consciente de sus derechos que un fruto del azar. Unas terceras elecciones sería un fracaso de la clase política y el inicio de una crisis del sistema.
5ª) El señor D'Hont es inocente. El sistema de asignación de escaños ha permitido mayorías absolutas de uno y otro signo. También un parlamento fragmentado como el actual. El mayor problema se relaciona  con el tamaño de la circunscripción que deja fuera del parlamento a minorías con presencia en todo el país aunque su presencia en las provincias impide que entren en el parlamento.

Modificar la circunscripción obligaría a una reforma constitucional para resolver el problema. Aumentar el número de diputados hasta el máximo de 400 que permite la Constitución es una posibilidad. Esos 50 diputados se podrían asignar a una circunscripción nacional (aunque existe el inconveniente de que la Constitución habla de la provincia como circunscripción para el Congreso. El Consejo de Estado debería dictaminar si esa fórmula tiene encaje constitucional; soy lego pero toda vez que es un sistema de restos que nace de la provincia, no lo veo tan descabellado) donde entrarían los partidos sin representación que hubiesen superado un porcentaje mínimo de votos en el conjunto del país y los restos de los partidos con representación parlamentaria que también superasen ese porcentaje. Podría ser la vía para atenuar desequilibrios que actualmente existen, aunque vendrían otros problemas.

viernes, 24 de junio de 2016

Ain't No Cure For Love




Si no fuese por el original, esta no sería una mala canción. Pero el problema de Jennifer Warnes es que la altura del original de Leonard Cohen es excesiva.
Pero lo importante es que hayan disfrutado de una buena semana, que sean felices y que sigan siéndolo.

martes, 21 de junio de 2016

Retrato de una despedida

Escuela de Educación Infantil Miguel Hernández, Gijón



Esta mañana, Costillina terminaba su estancia en la Escuela de Educación Infantil Miguel Hernández. Lo mejor que puedo decir de ella es que nos matriculamos (el proceso educativo implica a toda la familia) porque nos resultaba más cómodo. Hoy en día, repetiría la elección sin pensar en las ventajas que representa para la logística familiar y sí para nuestro crecimiento como personas. 
Hace tres años, despedimos a una niña feliz de iniciar una nueva etapa y hoy la recibimos con esa misma felicidad. Ha crecido como persona, ha aprendido muchas cosas y, en todo ese proceso, nosotros (me aventuro a hablar por Costilla, pero no creo estar equivocado)nosotros también hemos crecido y aprendido.


Buscando mandilón...

Su profesora, Carmen, José Miguel, Merce han formado parte de nuestra familia durante estos tres años y, en el futuro, seguirán estando ahí porque han sembrado una semilla que la acompañará toda la vida. En años complicados para todos, era gratificante encontrar su sonrisa por la mañana, poder charlar con María Jesús, compartir esa experiencia que supone ver crecer a tu hija, aunque sólo sea para preguntar si eso que te comentó ayer en casa era cierto. Y lo era.
Este es el retrato de una despedida que nunca pensé que iba a escribir y que, si lo hago, es para agradecer a toda la comunidad educativa de la Escuela Infantil Miguel Hernández de Gijón lo que ha supuesto para mí durante estos tres años. Por todo ello, gracias. Estaréis siempre en mi corazón.

domingo, 12 de junio de 2016

Tarjetas censales



Esta semana llegaron a mi buzón las tarjetas censales para el próximo 26 de junio. No deja de ser una ironía, incluso cruel, de la democracia que quienes nos reclamen a la mayoría un comportamiento cívico hayan sido incapaces de ejemplificarlo en su día a  día.
¿Qué ha cambiado desde diciembre? Poco, más allá de la estación y el olor de los turrones por el aftersun.
Los mismos políticos atados a argumentarios alejados de la realidad, frases ideas por los asesores y unos resultados que,según las encuestas, en poco cambiará lo que las urnas nos ofrecieron en diciembre.
Y después ¿qué?
Las tarjetas censales no me aclaran si regresarán a casa en unos meses.

jueves, 9 de junio de 2016

Elogio del buzón



Aún quedan en las ciudades como recuerdos de otros tiempos. ¿Cuando los declararán, como a las cabinas telefónicas, especie en peligro de extinción? Oh, buzón, amigo buzón en el que deposité tantas cartas y del que tantas cartas esperé. ¿Seguirán acercándose a él los hombres atareados, los ejecutivos enamorados, los niños con las ilusiones de los Reyes Magos? Buzón, viejo amigo, recuerdo de otra época en la que el tiempo no era urgencia, sino el placer de estar, en el que la distancia se vencía con el olor al papel. Ahí sigue, como faros recordando que existe vida más allá de la digitalidad.

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