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domingo, 29 de septiembre de 2024

No utilices el nombre de Drácula en vano

 

Fuente: Netflix


Hace tiempo, un amigo me desaconsejó ver la miniserie Drácula en Netflix. No entró en  muchos detalles, más allá de que le había decepcionado. Aunque sé de su buen criterio, la presencia de la BBC en la producción me animó a verla. Son tres capítulos con una hora y media de duración.

Pocas cosas saco de haberla vista entera. Mi admiración por Claes Bang, que ya me había gustado en The Square, el aprecio al criterio de mi amigo y el desprecio a varios portales interneteros que la elogiaron de una manera excesiva.

Bien aprovisionada de medios materiales, la serie se dedica a introducir cambios en la narración original. Opta por el siempre difícil decisión de buscar nuevas vías, pero no le llevan a ningún sitio. O a ningún sitio que valga la pena. A estas alturas de la vida es complicado que una película de vampiros genere una gran dosis de miedo, de cosquilleo en el estómago. Pero donde no debe caer es en la hilaridad, en la sensación de derrota que provoca esta teleserie. Una lástima, la verdad, una lástima.

martes, 27 de julio de 2021

Una serie espectacular


Fuente: FilmAffinity España



La promoción de Oficina de Infiltrados la presenta como la mejor serie europea de espías. No he visto todas las series de espías, pero no cabe duda de que Oficina de Infiltrados es una de esas series que van a perdurar en el tiempo. Es la primera impresión después de ver las cinco temporadas, sufrir y emocionarme con las aventuras de Paul Lefevre y compañía.

Pero, sobre todo, la serie perdurará por su profundidad. Porque, al final, la serie es, sobre todo, una reflexión moral, sobre las consecuencias de nuestros actos, sobre el bien y el mal en el sentido más sencillo; sobre los límites entre la vida personal y el trabajo; sobre el compromiso en la gestión pública... Está mal saltarse una medida de seguridad que se encuentra contrastada y eso genera un conflicto que se alargará durante buena parte de la primera temporada; pero también es censurable la mentira y el engaño, lo que casi parece ir a la naturaleza de la profesión de espía y, de ese mal, termina golpeando a sus protagonistas. 

Oficina de infiltrados no es sólo una serie de espías. Es una reflexión sobre el bien y el mal, sobre las decisiones que adoptamos y como condicionan nuestra vida y la de otras personas con las que convivimos. Es, ya lo he escrito, una serie moral, una reflexión ética y necesaria en la sociedad actual.







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