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viernes, 1 de octubre de 2010

Una victoria pírrica

Si tuviese que reducir en dos palabras el resultado de la huelga general, uno recurriría al título de este apunte: "Victoria pírrica". Es cierto que buena parte del país se paro y de forma mayoritaria en algunas regiones, como Asturias. Pero la impresión que existe es que se trató más de una coacción, de una forma de evitar males mayores y enfrentamientos que de un acto de protesta.
Me aseguran que en la manifestación de Oviedo, muchos manifestantes, los que acudían no sindicados y que, en bastantes casos, habían ido a trabajar por la mañana, rechazaban las pegatinas ofrecidas por los sindicatos. Era su forma de protestar ante las centrales.
A mí, el día de la huelga, tomando unas notas en Avilés, una apacible madre de familia me soltó: "Sindicalista de mierda, así defiendes a los trabajadores, tomando notas de las lunas que vas a romper". Menos mal que iba con su hijo en un carrito y que uno estaba trabajando...
De acuerdo, son anécdotas, pero no se comentaron después de la huelga contra Aznar o el 14-D, pero que reflejan un sentimiento generalizado hacia los sindicatos que, o bien corrigen, o les pasará factura.

sábado, 25 de septiembre de 2010

29-S, yo trabajo

Los trabajadores de este país estamos llamados a una huelga general para el próximo 29 de septiembre, 28 en algunos negociados especiales como los medios de comunicación.
Durante las últimas pensadas he pensado seriamente si me sumaba o no a la convocatoria. Cuando me preguntaban mi respuesta era: "Tengo el corazón partío". Y es que en sus cavilaciones uno encontraba tantos argumentos para ir como para no ir.
Finalmente, he decidido no participar y trabajar ese día.
Los motivos son muchos. Es cierto que este gobierno se merece una huelga general a la semana, pero no menos cierto que los sindicatos tienen su parte de responsabilidad en esta situación pues en su momento jalearon decisiones del PSOE que sólo contribuyeron a incrementar el déficit (los descuentos de los 400 euros, por ejemplo) que luego han provocado medidas como el recorte de los sueldos de los funcionarios.
Negarse a afrontar reformas necesarias me parece una actitud cobarde e infantil. Más aún cuando todos sabemos que en este país ya existe el despido libre. Todos podemos pensar nombres de compañeros que se han ido a la calle por el artículo cinco. Lo más que hace el gobierno es rebajar las indemnizaciones, algo que no preocupa en exceso a los empresarios que han despedido, despiden y despedirán como el agricultor que poda los árboles cuando estos lo necesitan.
Pero sobre todo, uno irá a trabajar porque esta huelga no se va a celebrar en un clima de libertad. Hay amenazas, algunos comercios ya saben que les espera la silicona o las lunas rotas si tratan de abrir. Todos miran para otro lado, pero cuando hay confianza, se escuchan los susurros: "Tú sabrás lo que haces". Y uno, ante todo, no puede respaldar una movilización que basa su éxito en la extorsión, en limitar la libertad de todos los que quieran ir a trabajar.
No quiero esa sociedad, denuncio una sociedad basada en el imperio del más fuerte, en los argumentos de los matones. Conmigo, que no cuenten para eso.

jueves, 1 de julio de 2010

Eres un intransigente, y me encanta serlo

Desde hace bastante tiempo, la derecha social y política de este país tiene ganas de apretar al movimiento sindical, hacer un ajuste como los años duros del tacherismo y dejarlo poco menos que descabezado y sin poder. Siendo un elemento imprescindible para la defensa de los derechos de los trabajadores, la verdad es que los sindicatos contribuyen de buena manera a generar esa mala imagen. Sirva como ejemplo lo sucedido en la huelga del Metro de Madrid.
Y no por ejercer su derecho o protestar por una bajada salarial. El problema ha sido el incumplimiento de los servicios mínimos, que ni se llegaron a recurrir. Nuestro sistema es el que es y en él se plantea la existencia del poder judicial para resolver esos conflictos. Y, si no te gustan los servicios mínimos, los denuncias y acatas la sentencia. Estoy convencido de que existen argumentos suficientes para resolver esa situación. Más cuando un huelga se convoca con diez días de antelación. Las reglas del juego se establecen para evitar que esto sea la jungla, que es lo que quiere la derecha: que riga la ley del más fuerte, la que marcan ellos.
Es lo que pienso y ayer lo defendía en amable conversación con unos amigos. Hay que respetar las normas y acudir a la justicia. Mi posición era tan minoritaria que era él único que la defendía. Ya estoy acostumbrado a ello. Pero lo mejor fue la medalla que me colgó uno de los contertulios: "Eres un intransigente". Y me encanta serlo, lástima que no se lo dijese entonces como ahora lo escribo.

martes, 29 de junio de 2010

Los bocadillos más amargos

El pasado sábado me acerqué hasta los Cines Yelmo de La Calzada. En la zona de franquicias de comida rápida me encontré con una cerrada: Pans & Company. Una gran pancarta anunciaba el motivo: dos días de huelga, viernes y sábado. Las trabajadoras (sólo ví mujeres en los piquetes informativos) denuncian que llevan cinco meses sin cobrar. Y, en este tiempo, han seguido cumpliendo. Así que protestan para que Cascel, su empresa, les abone los sueldos.
La crisis económica es como una marea que nos golpea constantemente y, poco a poco, causa daños que vamos descubriendo con sorpresa, asombro, incredulidad. Hoy son ellas, mañana seremos nosotros, pasado mañana los de más allá. Y, mientras tanta, donde están los responsables; ¿qué se hizo con el dinero de los años de abundancia? ¿Se fundió todo o se ahorró algo para los momentos duros? ¿Se pensó en que se viviría siempre en jauja o en que es necesario tener buenas reservas?
Saldremos de esta, no tengo duda, pero soy escéptico en la capacidad de aprendizaje de estos momentos. No en casos particulares, sí en general.

miércoles, 9 de junio de 2010

Mi lectura del fracaso de la huelga de funcionarios

La huelga general de los funcionarios ha sido un fracaso. Dentro del baile de cifras habitual, todo indica que las más reales son las aportadas por el gobierno. En Asturias hubo una actividad normal en muchos centros de trabajo, y se supone que fue una de las regiones con un mejor seguimiento.
Este fracaso no se puede interpretar como una aceptación sin más de la reducción salarial por los funcionarios. Pero no se puede pensar que para protestar contra un hecho irreversible (tan sólo hay que seguir los medios de comunicación) ese colectivo va asumir la pérdida del sueldo de un día de trabajo. Eso demuestra cierta desconexión entre los sindicatos y los trabajadores, algo especialmente grave y más en un colectivo con un alto nivel de sindicación como es la función pública.
La respuesta de ayer ha sido una piedra de toque para los sindicatos. Sería suicida que ahora convocasen una huelga general, salvo que apostasen por quedar laminados. A corto y medio plazo, los sindicatos deberán reflexionar mucho y profundamente sobre su actividad. Los trabajadores no nos podemos permitir el lujo de estar sin sindicatos, pero los sindicatos llevan un tiempo viviendo sin los trabajadores, jugando a ser políticos bis y ahora les llega la factura.
El Partido Popular también ha salido escaldado de la convocatoria. A media voz suspiraba por su éxito, demostrando, una vez más, que más que un sentido de Estado les interesa llegar a la poltrona con una agenda oculta. Sólo sabemos que no les gustan las medidas del gobierno por impopulares, pero aún no han dicho que harán para reducir el déficit público. Sale tocado y no termina de ganar credibilidad, de ofrecer confianza, un mensaje claro y personal. Ya sabemos todos que Zapatero es malo, pero ¿qué ofrecen ustedes?
El gobierno tampoco puede sacar pecho de todo esto. Hace tiempo que está amortizado, sin credibilidad y a la deriva. Va perdiendo sus socios, mientras la gente se resigna. Su principal esperanza es la debilidad del Partido Popular, esa indefinición y silencio que perfectamente puede mantenerles en La Moncloa. El actual Ejecutivo está tocado, es un nadador agonizante que no sabe donde se encuentra la orilla. En el momento en que Mariano Rajoy abandone su imagen de señor enfadado y se porte como un presidente del gobierno estará hundido.

miércoles, 29 de abril de 2009

¿Y la huelga de jueces?

Pero, ¿qué ha sido de la huelga de jueces? Si hubiese dormido durante los dos últimos meses, hubiese pasado de la sensación de vivir al borde de una profunda crisis del estado de Derecho a la normalidad más absoluta. ¿Qué ha pasado con el poder judicial? ¿Se han tranquilizado después de descubrir lo que supone ir de huelga? Porque, desde entonces hasta ahora, uno no recuerda grandes cambios, salvo la sustitución del titular del negociado y el incremento del número de parados en este país.
Sin embargo, los problemas latentes siguen ahí, se desconoce si habrá el necesario gran pacto por la modernización de la Justicia y si los presupuestos generales del próximo año incluirán las partidas necesarias. Mientras tanto, los españoles seguimos con una justicia del siglo XIX, con juzgados sin conexiones informáticas entre sí y con un sistema de penas que no responde a las demandas sociales que piden condenas muy severas para delitos muy concretos, como el terrorismo, contra la libertad sexual o castigar más la reincidencia.

lunes, 20 de abril de 2009

Conflictividad conflictiva

Médicos y personal docente del sector público se encuentran enfrascados en diferentes conflictos con el Principado saldados con diferentes huelgas. Independientemente de las razones de unos y otros, los resultados de esos conflictos aportan elementos para la reflexión.
Por ejemplo, en el caso de la huelga de Urgencias. Ésta registró un descenso de la asistencia al servicio del 20% sin que se hubiese producido una catástrofe. La cifra demuestra la necesidad de introducir reformas en un sistema que registra una espectacular bajada en su actividad sin que sus beneficiarios se resientan. Está claro que algo se debe arreglar. Pero no es el debate en el que ahora quiero entrar. Me fijo en otro tema: las demandas salariales de esos colectivos.
No cuestiono que se merezcan un salario digno y, posiblemente, mejoras. Pero no creo que en estos momentos de crisis deban salir a la calle con pancartas reclamando subidas que la mayor parte del sector privado no se puede permitir. Ellos, y también el gobierno, deberían ser más prudentes a la hora de hablar de dinero.
Porque es el sector privado quien, fundamentalmente, aporta el dinero para que la administración pública ofrezca empleo estable. Y, en estos tiempos, el sector privado congela sus sueldos, sufre regulaciones de empleo y afronta ajustes para garantizar la continuidad de las plantillas. Desde Daorje a Seat tenemos muchos ejemplos que poner.
Y ellos, esos colectivos de la administración pública, deberían ser más prudentes a la hora de reclamar las subidas que nosotros, desde la economía privada, debemos soportar financieramente. Porque si no recibimos unos servicios de calidad y, encima, nos resultan caros, pueden surgir voces que reclamen regulaciones de empleo en lo público, privatizaciones u otro tipo de medidas. Conflictos que pueden alimentar conflictos.
Ellos sabrán los riesgos que corren.

miércoles, 7 de enero de 2009

La paz de los valientes

Israel y Palestina tienen derecho a existir como naciones independientes y coexistir pacíficamente. Desde el incumplimiento de esta primera resolución de la ONU, el conflicto de Oriente Medio está condenado a alimentar una espiral de odio, violencia y destrucción casi eterno.
Israel tiene derecho a proteger a su población, a perseguir a quienes atacan a su población. De eso no tengo ninguna duda. Tampoco dudo en condenar la matanza de población civil en Gaza, de niños, mujeres y hombres inocentes, que sólo quieren vivir en paz. Su sangre alimenta odio, deseos de venganza, nueva violencia. Pero, ¿cómo hablar con quien no quiere hablar, quien se instala en el peor escenario y vive feliz en él? ¿Es posible dialogar con quien sólo quiere la violencia, la muerte?
Israel lleva mucho tiempo reprimiendo a sangre y fuego la violencia de sus enemigos sin lograr alcanzar sus deseos de paz. Tal vez sea el momento de cambiar las armas por la resistencia pacífica, de tomar la rama de olivo y tener la valentía de construir la paz, abandonar la cobardía de matar a civiles indefensos.
Sigo las noticias y sólo tengo una razón: se me hiela el corazón al ver tanta violencia.
¡¡Paz para Israel y Palestina!!

miércoles, 12 de marzo de 2008

Un ministerio curioso

La huelga indefinida de la administración de Justicia toma rumbos curiosos. Me aseguran que los trabajadores temían la llegada de la nómina a principios de marzo, pues debía aparecer bien rebajada por los días de huelga. Sin embargo, al mirar en sus libramientos apareció todo el dinero. ¡No descontaron ni un céntimo! En el Ministerio, algún hacha se debió olvidar que estaban de huelga y abonaron los sueldos íntegros. Además, todo esto sucede cuando los sindicatos ponían entre las condiciones para firmar que no se descontase nada de la huelga. ¿Para qué pedir si nos lo dan ya? Debió pensar más de uno. Aunque, bueno, igual sale el águila de turno declarando que fue un gesto de buena voluntad.
Mientras las huelga sigue haciendo estragos en los juzgados, con casos parados y personas que deben solicitar documentos para ayudas sociales sin poder tramitarlas por la ausencia de documentos. Sin embargo, me aseguran que los huelguistas están molestos porque la gente no se enfadan al ver su ausencia de actividad. La conclusión es evidente: los ciudadanos no distinguen entre que estén de huelga o trabajando. Más de uno, me dicen, sufre estres ante esta situación que demuestra la percepción social de la actividad de estos funcionarios. Así me lo cuentan y así lo cuento.

martes, 26 de febrero de 2008

Una movilización de justicia

No, no me refiere a nuestros funcionarios de Justicia que, por lo que dicen los medios, están próximos a lograr un acuerdo. Si no a la manifestación que los jóvenes investigadores protagonizarán el próximo 1 de marzo en Madrid. Es curioso como a los políticos se les llena la boca hablando de I+D+i mientras los investigadores deben vagar entre becas, carencia de recursos y sacando fuerzas de su ilusión hasta terminar quemados. El poco dinero que aún se gasta en ciencia termina en universidades y centros extranjeros donde se aprovechan del capital formado en su país. En su

viernes, 22 de febrero de 2008

Conversación con el abogado

-¿Qué? ¿Cómo llevas la huelga?­
- Bien, se tolera. Luego habrá muchos retrasos, papeles sin tramitar. Todo esto lo estaremos pagando durante bastante tiempo. Pero, al final, lograrán la subida.
-Como trabajador me parece muy bien que tengan subidas, las mayores posibles. Eso las pedimos todos. Pero no termino de entender, como ciudadano, que por cambiar de administración, pidan el incremento. Y más a la administración de la que se van, no a la que llegan. En toda negociación pides, pero ofreces algo.
-Yo, con que cumplan el horario, tengo bastante: que las jornadas no empiecen a las 9.30 o diez de la mañana; que desaparezcan los permisos para rebajas y las compras diarias, que el vermú de la una y media no sea el fin de la jornada. Si trabajan de 8 a tres, sería bastante.

martes, 12 de febrero de 2008

Otra huelga más...

La actual huelga de la administración de Justicia en Asturias me provoca profundas dudas. Por una parte, como trabajador, me parece muy bien que otros trabajadores reclamen una subida de 200 euros al mes, 25 ó 1.500. La inflación está muy desvocada y también en las reclamaciones. Sin embargo, como ciudadano y contribuyente ( o sea, patrón de quienes protestan) me cuesta mucho entender los argumentos que plantean. Cambian de una administración a otra y, por ese motivo, le motan una huelga indefinida a la administración saliente para cobrar más dinero por hacer el mismo trabajo. Porque uno ha visto carteles con las injusticias territoriales, lemas que rozan el escándalo moral (¡Vamos a parar la Justicia asturiana!, y se quedan tan tranquilos), pero no he leído en ninguna parte que los Juzgados abrirán por las tardes o que los procesos igual se acortan un poquito y todo el mundo que acude a los Palacios de Justicia es tratado con dignidad. Porque, en Gijón, me han contado casos que, más que subir el sueldo, dan ganas de quitarlo.
Está muy bien que pidan, pero también tendrán que ofrecer.

miércoles, 17 de enero de 2007

Urbaser en lucha (y III)

Posiblemente esta sea la última entrada que escriba sobre el conflicto de la limpieza, porque estoy comenzando a pensar que soy gafe. El asunto vuelve a desmadrarse y uno piensa en el peor de los escenarios posibles. El comité había entrado hace unos meses en una dinámica asamblearia, donde parece encontrarse muy bien y lejos de tranquilizar los ánimos se dedica a calentar el ambiente. En la asamblea, una trabajadora pedía explicaciones pues no entendía los planteamientos de huelga si, al final del convenio, la subida de la empresa rondaba los 191 euros mensuales y la del comité los 210. O sea, que por poco menos de 20 euros de diferencia van a una huelga indefinida.
El comité de empresa piensa que la subida de la inflación es un derecho natural y, a partir de ahí, reclaman y reclaman. Es un argumento falso ya que, de ser cierto, con una simple reclamación judicial, lograrían ese incremento salarial que no tienen desde 2005. La convocatoria de la huelga indefinida, que se ratificará el próximo jueves, no hace sino empeorar las cosas. Ninguna empresa puede sentarse a negociar en esas condiciones. Sería su fin. Estaría diciendo a los sindicatos: poner huelgas indefinidas sobre la mesa y cederé en todo. Así nos vamos acercando a una huelga que se avecina dura y larga.
¿Qué sucederá si, al final del conflicto, un laudo judicial impone una subida del IPC durante cuatro años? El fracaso que se avecinaba se confirma.
Sólo espero estar equivocado y que un poco de sentido común se imponga en este desmadre.

jueves, 4 de enero de 2007

Urbaser en lucha (y II)

Al final hubo suerte y se desconvocó la huelga de la limpieza. Mis malos augurios se van a la papelera, de lo que me alegro. No fue una decisión fácil para la plantilla. Estuve en la asamblea y comprobé como el comité escuchó de todo menos palabras agradables. Es el precio que se debe pagar cuando, al inicio de un convenio, las justas reivindicaciones de los trabajadores se alimentan sin pensar que, en la propia negociación, habrá que ceder algo para alcanzar un acuerdo. Los asesores sindicales se encargaron, por fin, de aportar algo de sensatez y tratar de reconducir la situación.
Entre hoy y mañana las negociaciones se pueden retomar. Espero que la empresa (que ha negociado con gran dureza) sea sensible a este gesto de los trabajadores y mejore su oferta. De lo contrario, el siguiente conflicto será mucho más duro que el de Nochebuena. Ayer, la mayoría se decantaba por una huelga indefinida. Esperamos no vivirla.

martes, 2 de enero de 2007

Urbaser en lucha o un fracaso que se avecina

Si nadie lo remedia, y parece que nadie lo va a remediar, los avilesinos volveremos a sufrir la huelga del servicio de limpieza el próximo fin de semana, coincidiendo con la celebración de los Reyes Mayos. Antes de entrar en el asunto, vamos a recapitular: el servicio de limpieza es de titularidad municipal, pero durante el mandato anterior PSOE y URAS decidieron contratar a una empresa privada para su gestión. Eso es lo que entendemos por privatizarlo.
La necesidad de inversiones para ofrecer un servicio de calidad obligó al Ayuntamiento a tomar tal decisión después de lustros sin dedicar un duro al servicio, más allá de lo necesario. La legalidad impide a los ayuntamientos solicitar créditos para el gasto corriente, como es la limpieza, y por eso se recurre a una empresa privada que sí puede endeudarse y cobrar luego al ayuntamiento. Contablemente, el ayuntamiento no se endeuda, sino que paga un servicio. Es un recurso que han utilizado en España ayuntamientos de todos los colores, incluido comunistas.
Las bases del concurso recogían un salario para el personal subrrogado del Ayuntamiento, que debía actualizarse según la inflación. A partir de ahí, comienzan las diferencias entre la empresa los sindicatos, ya que los segundos consideran que no se respeta esa condición y la primera considera que sí.
El actual conflicto (que ya se cobró tres días de huelga) surge en plena negociación del convenio. La plantilla quiere mejorar sus condiciones económicas, unos 720 euros mensuales líquidos (lo que cobramos después de las retenciones). Una cantidad más bien escasa teniendo en cuenta el coste de la vida y la dureza de su trabajo.
Siendo una reivindicación justa, los sindicatos han enfocado la negociación de la peor manera posible. Han planteado una negociación de máximos: o todo o nada. Y la empresa, que no ha destacado por su flexibilidad, también se ha cerrado en banda y apostó por nada.
A partir de ahí, la situación se tensó mientras el Ayuntamiento observaba preocupado. Intervenir para el Ayuntamiento es fácil: sólo tiene que pedir la factura a Urbaser y pagarla. Pero es un contrato que ya cuesta muchos duros a los avilesinos, y tal vez parte del incremento salarial debería repartirse entre los beneficios de la empresa y las arcas municipales.
En todo este duro y complicado juego, el comité de empresa convoca un paro de tres días como primera medida de protesta. Y cometen su primer error porque la huelga es el último recurso. A partir de una huelga no queda ninguna otra medida de presión. Deberían haber empezado más suavemente: concentraciones, reparto de pasquines, paros delante del Ayuntamiento... Pero una huelga de tres días en plenas navidades es un pulso a la empresa que, si sale mal, no levantarán.
Y, en parte les ha salido mal. Porque, aunque toda la empresa paró, la empresa ha logrado recuperarse en unos pocos días. Y, por el camino, los ciudadanos han visto a trabajadores de la limpieza volcando contenedores y vaciando papeleras. Son los ciudadanos que deberán pagar parte de la subida y a los que reclaman su solidaridad...
Mucho me temo que, en el nuevo paro, pasará lo mismo que en el anterior. Los avilesinos soportaremos la huelga con estoicismo, los trabajadores perderán tres días de sueldo y luego se sentarán a negociar con la empresa enrocada en su postura y sin la simpatía municipal, que ha visto cómo esa justa reivindicación ha estropeado las navidades.
A todo esto, las uniones comarcales de los sindicatos se han dedicado a mirar hacia otra parte, sin tender puentes entre las partes... Una actitud que dice bastante poco de la altura de miras. Hay que superar la tendencia al enfrentamiento y fomentar una cultura de la negociación. Como ejemplo un dato: entre el 15 de diciembre, cuando se rompieron las negociaciones en la UMAC, y el primer día de huelga, los sindicatos no trataron de contactar con la empresa en ningún momento. Y, si en ese momento, cuando la huelga aún era evitable, la empresa no cedía, ¿cuando lo va a hacer? ¿Una vez superada?
Al final, los paganos serán los trabajadores de Urbaser: embarcados en una dinámica sin salida y que terminarán quemados por sus propios sindicatos. El año pasado, en Hiasa, la plantilla desautorizó al comité después de un largo conflicto... Y no olvidemos la importancia de los comités para proteger los derechos de los trabajadores...
Más vale prevenir que lamentar.

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