Usted es alemán, francés o de Madrid. Y quiere hacer el Camino de Santiago por una de las rutas tradicionales, por ejemplo el Camino de la Costa como los marineros franceses que llegaban hasta Avilés en la Edad Media, caminaban hasta Oviedo (ya se sabe: quien va a Santiago y no llega a San Salvador, visita al criado y olvida al Señor) y seguían ruta hasta el campo de las estrellas gallego.
Bueno, pues en medio de ese camino, cansado y sediento se encuentra en la avenida de Cervantes con el siguiente cartel: intuye por donde debe seguir su ruta, pero eso de agospiu suena un poco mal, ¿qué le harán? Para ser un albergue podian ponerle, como mínimo, una indicación bilingüe. No todos los visitantes tienen que conocer el asturiano. Tal vez sea por imitación, pero a mí con estas cosas como que hacemos un poco el ridículo.
Hoy presentamos un nuevo espacio en el Archipiélago Avilés: la taberna del Archipiélago. Se encuentra en la columna de la derecha, justo debajo de las encuestas. Creo la taberna con la idea de ofrecer un nuevo espacio de participación para todos. Toda ciudad portuaria cuenta con un lugar donde la gente se junta para comentar lo que quiera. En la taberna hay tres enlaces diferentes. Los explico:
Calendario, su nombre no puede ser más explicativo. Es el mismo calendario que aparece en la columna, en blanco aparece el día en el que estamos y en gris los eventos que iré incluyendo.
La opinión de los isleños es el libro de visitas que ya teníamos. Aparece para que todo el que pase deje su opinión sobre el Archipiélago, al igual que esos libros que encontramos en algunos hoteles o museos para dejar constancia de nuestro paso, dejar sugerencias...
Plaza pública es la gran novedad. Es un foro, puro y duro, para todos los debates que queramos. La teoría de las bitácoras indica que el juego es que uno escribe y los lectores responden y comentan sobre lo escrito. Pero muchas veces nos apetece hablar de otras cosas que nada tienen que ver con lo escrito, mantener debates más o menos bizantinos, tertuliar, que es muy sano. Así que, para eso, tenemos el foro público, para debatir con respeto, como siempre hemos tenido la mayoría de los participantes en el Archipiélago. Sólo pido que las aportaciones respeten el tema marcado. No hay ningún problema en incrementar el número de debates.
Se acabó el sueño. Asturias no aspirará a la capitalidad cultural europea de 2016. Era un proyecto ambicioso, complejo, díficil. Pero se ha ido al garate gracias al que, posiblemente, sea el político más cateto, cacique y corto de miras de esta región: Gabino de Lorenzo.
Cateto por su imposibilidad para relacionarse con lo que hay más allá de la calle Uría, por un discurso basado en la descalificación y la manipulación; por ese ombliguismo ovetense que separa y disgrega la región, por su imposibilidad para trabajar en proyectos conjuntos por encima de las banderas ideológicas.
Cacique por la forma en la que tiene de gestionar su gobierno. Allá los ovetenses que tragan con todo, pero tienen lo que han votado: un ayuntamiento endeudado y deficitario en servicos públicos, al que le salvan la cara las instituciones regionales.
Y corto de miras por la imposibilidad de planificar a medio plazo, con un gobierno que sólo busca salvar el día a día, sin generar alianzas con el resto de la región. No me extraña su debacle electoral en las últimas generales. Porque se puede engañar a unos pocos, pero no a todos.
En esto todo este proceso, sólo hay que recriminar al gobierno regional que ocultó una baza importante: la capitalidad era la de Oviedo, que se apoyaría en Gijón y Avilés para reforzar sus posibilidades. Lo que no hace sino debilitar la gestión de Gabino de Lorenzo.
Habíamos soñado con envejecer juntos. Algo le irritó; me echó encima su pesada mirada miope con manifiesta arrogancia: Olvídalo, dijo. Las mujeres como Ana no tienen derecho a envejecer. Aún quise decir algo digno de ella, algo apropiado a la circunstancia, pero tenía la cabeza confusa y la lengua trabada y no pude hablar. Fue tu hermana Alicia, al verme tan indefenso, la que se apiadó de mí. Me abrazó sollozando y dijo excitada: Primo tiene razón. Yo no soy capaz de imaginar a mamá con una máscara, babeando en un psiquiátrico o tullida durante el resto de su vida. Si la muerte es inevitable, ¿no habrá sido preferible así?
Miguel Delibes (1920-2010);
Señora de rojo sobre fondo gris, Destino, Barcelona, 1991, 5ª
Es un callejón de esos que da miedo entrar, donde sólo la luz del día concede cierta seguridad. Caminas por él y piensas que, en cualquier momento, aparecerán unos ladrones con las navajas brillando o te encontrarás en medio de un intercambio de droga, prometiendo no decir nada mientras los mafiosos cargan sus automáticas.
Pero no pasa nada de eso. Sólo son productos de una imaginación alimentada por películas de serie B que reproducen escenarios.
En ese callejón entre dos naves industriales tan sólo nos espera Marilyn, en una esquina en una esquina, Marilyn soñando, aguardando la piqueta y la purificación urbana para trasladarse con sus sueños a otro callejón.
La publicación de la nueva Ley de Reproducción Sexual en el Boletín Oficial del Estado ha culminado una de las mayores barbaridades del siglo, convertir el asesinato de un niño en un derecho. El aborto ya es un derecho sin ningún tipo de deber en España gracias a una normativa que lleva la firma del Jefe del Estado, don Juan Carlos I.
Su rubrica ha despertado un importante debate en muchos medios: ¿se encuentra bajo la misma excomunión que los diputados y senadores? Es un tema importante, ya que la Española es una monarquía católica.
La Conferencia Episcopal Española ha declarado que no es el mismo caso, luego no cabe la misma sanción. ¿Por qué? La diferencia radica en el papel del Jefe del Estado. La firma de las leyes es algo que le viene obligado; su rol es un papel simbólico, institucional; carece de capacidad legislativa, ejecutiva o judicial. Y negarse a firmar una ley aprobada por un Parlamento soberano lo situaría al margen de la ley. En cierta manera, su situación es comparable, salvando las distancias, a la de un alcalde contrario al aborto que se encuentra con una licencia urbanística para abrir una clínica abortista en su concejo. La licencia cumple todos los trámites legales, luego no cabe negarse, salvo que cometa una prevaricación.
Claro, tenemos el antecedente del Rey Balduino de Bélgica que, en semejante brete, decidió abdicar para no firmar una ley del aborto en su país. La pregunta obligada es si Don Juan Carlos I debería haber hecho lo mismo.
Y uno, sinceramente, no tiene una respuesta. Es algo que debe responder el titular de la corona con su conciencia. La abdicación supone renunciar a la jefatura del Estado, nadie le asegura que, pasadas 48 horas, vuelva a ser coronado. De acuerdo, ya tiene sucesor y no hay problema, ¿pero sí el príncipe no quiere firmar esa norma? O, aunque la asuma, ¿podría el Jefe del Estado decidir abrir una crisis institucional de esas dimensiones en un momento como el actual?
Soy Zheng He. Mis manos apenas alcanzan ya, a trazar rumbos en el mapa; los vientos que antes me respetaban ocultan con frecuencia mi voz. Descubrí mares ignotos, navegué en las latitudes donde nacen los dragones. He abierto los mapas a nuevas tierras y descubrí que el sol nunca descansa. La luna se mostró hermosa ante mi incluso cuando mis manos se mancharon con sangre. Sembré en otros pueblos sueños y conocimientos. Y perdí algunos de mis mejores hombres en bahías que ya sólo recuerdo con el nombre de mi amigo. Naciones de todo el mundo me deben su sonrisa, el descubrimiento de la belleza. Y una muchacha de Florencia, versos de amor y el dolor alimentado por la separación. Soy Zheng He, almirante de la flota imperial china, vencedor de tormentas y tifones, huracanes y olas gigantes que destrozaron varios de mis juncos. Miles de hombres han llorado con nuestras historias. El mismo emperador me ha pedido que se las cuenta antes de ser olvidados por la eternidad. Soportamos hambrunas y aplaqué motines, vencí corrientes que nos llevaban hacia los acantilados en África. Y ahora yacen a mi lado, cenizas de los sueños. La vida se ha ido, Zheng He, como aquella muchacha de Florencia, como tantas noches en la mar, como la mano suave que acariciabas en Alejandría, como los olores de la India, como tantas noches en la mar, perdidas ya, como las olas contra la proa.
[ El 8 de marzo de 1421, al mando del almirante Zheng He partía desde China la flota más grande de la época: 107 juncos, en el sexto viaje comandado por Zheng He, uno de los grandes exploradores y navegantes en la historia de la humanidad]
Desde la primera planta del Hospital San Agustín vi un par de almendros en flor, como si sendas nubes se hubiesen enredado en ellos. Y, caminando por el parque de Ferrera, los cerezos comienzan a pintar con sus colores el inicio de una primavera que esperamos más que nunca. Ha sido un invierno duro, con frío, viento y agua. Se acerca la primavera. Ya comenzamos a verla.
Sheyla González es una avilesina que estudia periodismo en la Universidad de Valladolid. Entre sus aficiones se encuentra el deporte a la que da rienda suelta en su bitácora Deporte Español. En ella podéis encontrar todo tipo de información, de los grandes equipos a entrevistas a jugadores del Real Avilés. Su último post nos invita a ejercer de seleccionador y proponer un equipo para el próximo mundial. Es un blog con mucho trabajo. Os invito a que, por lo menos, os paséis por él para verlo. Y, si os gusta el deporte, que lo sigáis.
Todo el mundo dice que esta noche, En tierra hostil puede ganar varios Óscar, con el morbo, además, de que su directoraKathryn Bigelow es la ex-mujer de James Cameron, otro de los aspirantes con su Avatar (película que aún no he visto).
Bigelow lleva el sanbenito de directora peculiar, por su tendencia al género de acción, lo cual no deja de ser una perpectiva un poco machista, como si sólo los paisanos pudiesen hacer filmes de acción. Además, en su filmografía hay películas más bien intimistas, como El peso del agua, una joya, al igual que otro de sus filmes de acción Días extraños (Strange Days), una fantasía futurista. La conclusión a la que quiero llegar es que estamos ante una directora con un gran talento, con películas originales y con una narración seductora.
Una forma de trabajar que se encuentra En tierra hostil, un filme bélico, que narra las aventuras de un artificiero en Bagdad. Más allá de la acción, de una forma sútil y, al clara, la película busca responder a una pregunta que se hace mucha gente: por qué la gente siente la necesidad de ir voluntaria a una guerra, de combatir. Otro detalle del largometraje es la crítica que lanza a la intervención americana en Irak, más que a las motivaciones a su relación con la sociedad. Son sólo unos minutos (la escada nocturna del protagonista por Bagdad) pero es de lo mejor de la película.
No sé los premio que ganará esta noche, pero os recomiendo la película.
Un trabajo de investigación político-periodística me ha tenido alejado de esta bitácora en los últimos días. Todo comenzó en una sidrería de Gijón, entre culín y culín. Allí de forma involuntaria escuché una conversación en una mesa próxima. No es que vaya poniendo las orejas por ahí, pero entre su natural volumen grande y que me percaté de que hablaban de Archipiélago Avilés seguí la conversación. Según escuché, nuestra encuesta sobre el posible candidato socialista a la presidencia del Principado activó todas las alarmas en la FSA, que la siguieron con detenimiento, más aún con la repercusión social medíatica de esta bitácora, posiblemente la menos influyente de las que se hace al sur de los Pirineos. Al menos, a eso aspira.
La preferencia del sondeo por Brad Pitt ha puesto en marcha la maquinaria electoral socialista, que ya trabaja para convencer al actor. Incluso han elaborado unas propuestas de carteles. Después de varios días de durísimo trabajo, he conseguido las tres primeras ideas que presento en rigurosa exclusiva.
Existen dudas sobre mantener o no el cigarro, habida cuenta de las políticas sanitarias de los últimos años, pero la estética convence. ¿Si tenemos a Brad Pitt para que queremos a José Ramón Quirós? Su target sería el público más joven.
Para no forzar la imagen de hombre sexy, también se quiere potenciar una visión de estadista. Lógicamente, si aceptase la candidatura, el fondo no sería Nueva Orleans, sino paisajes asturianos.
El último cartel sería un ejemplo con un posible lema. Los estrategas piensan en recuperar el de la campaña electoral de Pedro de Silva. Mucha gente se ha olvidado y no desentona.
Por giro de negocio... Precio a negociar. No lleva bicho. Y, en breve, liquidación de material de oficina hasta terminar las existencias. El dinero se destinará a obras de misericorida, que está la situación muy complicada.
Se nos pasaba... Pero aún llegamos tiempo para recibir candidaturas para los premios San Pancracio de febrero. A ver si el domingo que viene, o el lunes, podemos iniciar las votaciones.
Yo, de momento, propongo a Ana María Benito, que deja la presidencia de la delegación de Avilés de la Asociación contra el Cáncer después de 25 años de trabajo desinteresado. Una trayectoria que merece nuestro reconocimiento.
Fue un día complicado. El puto ordenador no daba más que malas noticias. Comencé apostando por Telecinco y las acciones bajaron; confirmé mis pérdidas con esos soplos que me aconsejaban refugiarme en algún valor fuera del Ibex. Ni la banca me dio respiro. Otro día más de pérdidas. El asunto estaba complicado. Ya veía mi nombre en la próxima lista de despidos.
La única alegría era llegar a casa, el refugio del guerrero. Desde la carretera ya veía el piso, sus luces encendidas. E imaginé a mi señora, caminando por casa, en camisión, esperando. Me excité mucho, muchísmo. Dejé el coche en el garaje y salí corriendo. Subí corriendo las escaleras de dos en dos, de tres en tres. Sudaba deseo. Entré en casa. Oí que hablaba desde el dormitorio. "Buenas noches, cariño, ya he visto las noticias, menudo día más malo, ¿no?" "No me cuentes, no me cuentes" Fui al salón y encendí el cd. Toqué el play. Joe Cocker, agarré el mando a distancia del equipo de sonido. Subí hasta la habitación. Allí estaba ella, tumbada en la cama, con sus gafas de leer, mordiendo un lápiz. Tan hermosa, tan hermosa... Subí el volumen y comencé a desabrocharme la corbata. Sonrío. Seguí bailando, moviendo la pelvis, desnudándome lentamente... Hasta que tocaron a la puerta. Una vez, dos veces, tres veces. Ella miró el reloj: "Es la una de la mañana, baja la música". Le pasé el mando para seguir bailando y desnudándome.
Me acerqué a ella y comencé a besarle los pies, las piernas, a acariciarla, a desnudarla hasta que... Tocaron a la ventana. "Es el viento" Siguieron tocando. "Es un pájaro". Volvieron a picar, con insistencia. "Qué cojones será si estamos en un dupléx de un décimo piso". Siguieron tocando.
Me levanté y subí la persiana. Agarrado a la ventana con las dos manos encontré a un tipo que llevaba un papel entre los dientes. Golpeaba la ventana con la pierna. Miré a mi mujer que se tapaba con la sábana y me decía que ella no sabía nada, que era la primera sorprendida. Abrí la ventana y agarré el papel.
"Es la tasa de la SGAE por uso de música en espéctaculos privados, cinco euros por espectador o espectadora. Admito tarjetas de créditos. ¿Me deja entrar? Estoy un poco incómodo".