lunes, 3 de septiembre de 2018

Los aliados de la poesía

Photo by Tom Barrett on Unsplash




A Mića Danojlić

Salvo el futuro, la poesía no cuenta con ningún aliado.
Es en vano que alguien de paso nos regale una sonrisa
de aprobación.
Es en vano que en algún pleno suenen las palabras del poeta
que justo porque sonaron en un pleno mañana las puede
cuestionar cualquier persona.
Es en vano que al poeta le pidan su opinión en cada
encuesta sobre la contaminación del aire.
Es en vano que los vecinos miren con envidia a la mujer
del poeta.
Salvo el futuro, la poesía no cuenta con ningún aliado,
precisamente hoy, cuando estamos, sobre todo, privados
de futuro.

(1967)
Seix Barral, Barcelona, 2017

domingo, 2 de septiembre de 2018

No se enteran de nada

Photo by Frame Harirak on Unsplash
En la biografía que Diego Carcedo dedica al general José Antonio Saénz de Santamaría describe el encuentro de éste con Santiago Carrillo durante un acto en el Hotel de La Reconquista. Ambos se acercaron y, ante la sorpresa de muchos, dos enemigos de la Guerra Civil se fundieron en un abrazo. 
Eso fue la reconciliación de la Transición, ese fue el espíritu de la concordia que los actuales vientos intentan desterrar.
Porque algunos no se enteran de nada.
La Transición significó un perdón para todos. Porque en la Guerra Civil, en la República hubo suficiente mierda para que los historiadores se entretengan y los demás vivamos, incluso podamos debatir pero no intoxicar la actualidad, incorporarlos a la agenda política de una manera claramente tóxica.
Por eso durante años nadie recordaba a Carrillo su vinculación con Paracuellos, ni se reprochaba al PCE su intento de golpe de Estado a la República que contribuyó a debilitarla, ni la purga del POUM que tampoco ayudó. De la misma manera que nadie puede dudar de que el régimen de Franco fue una dictadura, legitimada internacionalmente, eso es cierto, pero una dictadura.
Sí, hubo asesinatos y torturas. Y nadie con un mínimo de sensibilidad puede discutir que los españoles tenemos una deuda pendiente con mucha gente que yace en los caminos y cuyas familias llevan demasiados años sin poder tener un sitio digno donde ir a recordarlos, a honrar su memoria.
Y mezclar todo esto, crear una especie de combinado con olvido, desmemoria e ignorancia, ¿a dónde nos lleva? Nos aleja de la realidad, de nuestros problemas cotidianos; permite que el gobierno haga el ejercicio de que gobierna pero, en realidad no cumple sus deberes.
Por último, Franco no quería ser enterrado en el Valle de los Caídos. Así que la exhumación del cuerpo representa cumplir la voluntad del dictador. Ahí dejo eso.

sábado, 1 de septiembre de 2018

El metro asturiano: historia de un fracaso

Photo by Jorik Kleen on Unsplash


Hace unos días, cogí el tren para ir de Avilés a Xivares. Lo que era el Feve y que los antiguos aún recordamos como El Carreño. De la estación de Avilés salimos dos personas. Y una de ellas era el conductor. Al poco, en la parada del antiguo apeadero, se subieron cerca de diez personas y el viaje se convirtió en algo normal, perdió ese carácter excepcional de tener dos vagones de ferrocarril para uno sólo.
Vivo en Gijón y trabajo en Avilés. Con frecuencia, de la que regreso a mi casa, veo pasar el tren. Cuando es de noche se ve perfectamente que suele ir vacío. Con independencia de la dificultad de coordinar los horarios de un periodista, pienso en lo bien que viajaría ahí, sentado, escuchando un podcast o leyendo. Salvo los peros.
El primero es que el traslado en mi vehículo privado, y diésel, a mi trabajo me lleva unos treinta minutos, siendo generoso. Y con libertad total de horarios. Frente a los cuarenta, siendo tacaños, que me podría llevar el tren y atándome a una disciplina de horarios.
El segundo es que la escasa accesibilidad a las estaciones. Si voy a Gijón tren, el tiempo de desplazamiento se dispara. Quince minutos para llegar, 45 de viaje... No puede competir.
Y si me acerco a Veriña, me encuentro con una estación de complicada accesibilidad y que da miedo.
Así que me decanto por mi coche. Me cuesta más dinero, pero gano en comodidad.
Todo esto es una experiencia personal. Pero mi vida es extraordinariamente cotidiana. Luego entiendo que si me sucede a mí, otras muchas personas se encuentran en la misma situación.
De esta manera, se puede vislumbrar las razones de que Asturias carezca de metro, de una comunicación de cercanías entre sus núcleos de población digna del área metropolitana que es. Si a eso le añadimos desgracias como el traslado de la estación de Gijón, entendemos porque las cercanías ferroviarias en Asturias no terminan de despegar, todo lo contrario. 
Es la historia de un fracaso escrito por una clase política con nula tendencia a la reflexión y el estudio.

viernes, 31 de agosto de 2018

Una pesadilla: justicia social

Photo by Francesco Tommasini on Unsplash





He tenido una pesadilla. El gobierno ha hablado de justicia social. Lo suyo, por lo visto, no es reducir la deuda pública, gestionar los servicos, asegurar la libertad, la igualdad entre los españoles. No. Lo suyo es la justicia social. Ahí es nada. Puro escalofrío. Justicia social que, como se hace al albur del que la dicta, no suele ser justicia ni social.
Justicia social suele ser el sinónimo de que nos van a dar a los que trabajamos; que las cosas no funcionarán como dijeron que iban a funcionar, pero no tenemos que preocuparnos, porque es por justicia social.
La justicia social no suele ser ni justa ni social; más bien todo lo contrario.
Vienen malos tiempos. Se nota en el ambiente.

Don't Dream It's Over




A mediados de los noventa, un anuncio promocionaba el recopilatorio de Crowed House como ese grupo que has escuchado pero del que no sabes su nombre. Puede ser cierto, al menos en mi caso lo era. Y conocozco a mucha gente en una situación idéntica.
Posiblemente, ser de Nueva Zelanda provocó esa falta de popularidad.
Pero no les resta ni un ápice de su calidad musical. Más de veinte años después de dejar el escenario, las canciones de la banda siguen siendo tan hermosas, tan perfectas, tan fascinantes como la primera vez que la escuchamos.

jueves, 30 de agosto de 2018

La delgada línea de la ficción

https://www.espinof.com/criticas/la-venus-de-las-pieles-ficcion-realidad-y-teatro


El escritor austriaco Leopold von Sacher-Masoch se vincula al masoquismo gracias a su novela La Venus de las pieles. Su obra ha tenido numerosas adaptaciones, tanto teatrales como cinematográficas. En 2013, Roman Polanski se acercó a la obra a través de esta película. Es una obra sencilla, un duelo entre dos actores y en el que, superando la temática erótica, lo interesante es la reflexión sobre la ficción, la delgada línea que se encuentra entre ficción y realidad. En este caso concreto, se vive desde el teatro, pero es una obra que seduce a cualquier persona interesada por el mundo de la ficción.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Avilés o igual llega la suerte

Photo by Juan Gomez on Unsplash


Avilés igual está de suerte. O al menos uno, que intenta ser de naturaleza optimista, así lo piensa después de haber asistido a la Misa de San Agustín en la Iglesia de San Nicolás de Bari.
No sólo por la madurez de Alfonso López, un párroco querido y que no cesa de crecer en sabiduría espiritual. Sus palabras pudieron ser un aldabonazo, un toque de atención para muchas personas estrechas de miras.
Porque ante una situación grave como atraviesa Avilés, y hablamos de envejecimiento y de éxodo juvenil, recordó componentes sustanciales para cualquier receta de éxito: la unidad, el trabajo común, la cooperación; la necesidad de superar la lógica del yo y sustituirla por la dinámica del nosotros... 
Espero que sus palabras calen, que el mensaje llegue en el inicio de un curso político especialmente complejo. El último domingo del próximo mes de mayo habrá elecciones y, a buen seguro, la triple cita con las urnas marcará los próximos meses y forzará votaciones negativas donde, en condiciones normales, saldrian los expedientes y se resolverían los asuntos que la ciudad necesita.
Por lo menos, Alfonso López podrá decir que él lo intentó.

martes, 28 de agosto de 2018

La taberna del Zurdo

http://www.latabernadelzurdo.com




Hemos ido un par de veces y cada vez salimos igual de contentos. El mérito de descubrir La taberna del Zurdo fue de Costilla y los demás  lo celebramos. La decoración indica por donde irán los platos: orginales, pero sin pasarse. Y, sobre todo, sin olvidar las raíces asturianas. En cierta manera, se podría definir como una relectura de la gastronomía tradicional asturiana.
Cuenta con menú del día y carta. En ambos territorios, nos hemos encontrado bien y disfrutado del rato.
No hay que olvidar la profesionalidad del servicio de sala, que se encuentra a la altura de la cocina.
Totalmente recomendable.

lunes, 27 de agosto de 2018

La mentira de la transparencia

Photo by Markus Spiske on Unsplash



Si existe alguna mentira que desde el poder político haya triunfado en los últimos años, es la de la transparencia. Nunca tanto se habló de transparencia, nunca existieron tantas leyes de transparencia y, sin embargo, nunca se ocultó tanta información accesible. Cuando no había transparencia, veíamos más. Ahora, a base de exhibir, se esfuerzan en ocultar sus vergüenzas. 
Cualquier dato que se va a solicitar, se niega con una frase que casi es dogma de fe: "No puedo por la Ley de Protección de Datos". Ahí es nada. Y a callar, aunque no pidas un dato personal (que es lo que ampara la ley), sino datos generales de personas. Es decir, no se trata de saber si Fulanito pasa a la X por esta esquina, sino el dato del número de personas. Pero no, no te lo dan.
Y luego está la mentira más elaborada que es subir un  montón de información a la web, pero que luego no se pueda procesar. Las técnicas son diferentes. Lo más habitual es subir datos técnicos sin más explicaciones. La conciencia se tranquiliza con el argumento de que hay que formar a la plebe y no importa que, por ejemplo, la mayoría desconozca que es el capítulo I del presupuesto o se líen entre activo y pasivo; debe y haber. ¡Qué hubiesen estudiado! Y, para lo demás, está la ley de la transparencia.

viernes, 24 de agosto de 2018

Otoño en Asturias




El otoño no se marcha de Asturias. Está ahí, agazapado. Y salta en cualquier momento. Por eso a los asturianos nos gusta tanto la lluvia, por eso no podemos vivir sin ella, aunque tengamos miedo a ahogarnos en medio de agosto.
Necesitamos la lluvia y la niebla como secar de vez en cuando. El sol brillante siempre es un mal presagio. Anuncia que llegará el invierno.

La calculadora del gobierno

Photo by rawpixel on Unsplash



Acostumbrada a la previsibilidad del gobierno de Mariano Rajoy, mi calculadora política se ha roto con los giros, quiebros y modificaciones del ejecutivo de Pedro Sánchez. Vamos a ver, pasamos de rescatar al Aquarius en medio del Mediterráneo por razones humanitarias a dejarlo en el mismo lugar y, por el camino, aplicar deportaciones a terceros países desde Marruecos, lo que, según decían ayer en la SER (emisora poco sospechosa de derechismo) no se había hecho nunca, aunque se contemplaba en un acuerdo de 1992 con el país vecino.
Evoluciona de ser un gobierno que renuncia a la vía judicial con la cuestión catalana, de no judicializar más la tensión a llevara los tribunales la re-apertura de la red exterior de la Generalidad.
Uff, mi Xf-5868 Ergonomics ya muestra síntomas de agotamiento en la trigonometria política. Hagamos un último esfuerzo.
Hoy el consejo de ministros aprobará un real decreto para exhumar el cuerpo de Francisco Franco. ¿Qué sucederá en dos meses? ¿Le construye un mausoleo, declará el 20-N fiesta nacional?
La máquina se bloquea. Me pide vacaciones. Todos necesitamos vacaciones.

jueves, 23 de agosto de 2018

Elogio del diésel

Photo by Caryle Barton on Unsplash



Corren malos tiempos para el diésel. El Ministerio para la Transición Ecológica deberia cambiar su denominación o, por lo menos, incluir una Secretaría de Estado para polìticos faltos de luces o necesitados de raciocinio. 
No creo que esté mal eso de luchar contra el cambio climático, ni preservar el medio ambiente. Pero debemos situar las cosas en su sitio. Estos días investigando en periódicos del año 1959 encontré artículos que alertaban sobre que la altura de la mar crecería algo más de un metro en cuarenta años y, superado ese tiempo, la cosa no ha cambiado mucho.
Acusan al diésel de buena parte de los males contemporáneos. Pero, ¿a qué diésel? Mi coche actual es diésel y el anterior también. Su depósito viene a ser parecido, unos 45 litros. Con el anterior necesitaba repostar cada 500 kilómetros, con el actual cada 750 si no espero a que salte la alarma. En ese caso llego a los 800. ¿Contaminan lo mismo? No creo, el actual mucho menos para vamos a demonizarlo. Y, de paso, no apoyamos la energía nuclear (limpia y barata) ni facilitamos la vida  a otras energías limpias.
Como debemos ser los campeones de la estulticia, en España queremos eliminar el diésel de la noche a la mañana. Si buscamos las emisiones de dióxido de carbono (CO2), el territorio de  la Unión Europea no emite más del 10% mundial frente al 7% de India o el 30% de China. Y no creo que los españoles firmemos la mitad de ese diez por ciento. Pero vamos de grandones. 
Nos cargamos el diésel y ¿qué notará el planeta? Nada. Divida diez entre los veintiocho estados miembros y verá lo que podemos emitir como mucho, pero no será todo culpa del diésel. Ya sé que hay otros contaminantes, pero las cifras que tenía apuntadas eran las del diésel.
O sea, que tenemos un gobierno cuya principal preocupación es un problema que no generamos los españoles y cuya solución es crear problemas a los españoles.
Así que, ya saben, larga vida al diésel.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Los nativos digitales no existen

Photo by Redd Angelo on Unsplash

Internet es un lugar fantástico, cada vez estoy más convencido de ello. Otra cosa son las personas con las que te encuentras, con las que conversas  o te rodeas digitalmente. Hace unas semanas, tuve el placer de conversar con @wicho. Inicialmente, debía ser una entrevista pero por estas cosas que suceden no logró salir de la nevera. El caso es que @Wicho me comentó que sería una pena perder ese material y, como estaba de acuerdo, nos pusimos a trabajarlo. Como la íbamos a utilizar él en su millonario (de audiencia) blog y yo en mi bitácora, nos tomamos el tiempo necesario para trabajar el texto. 
También influye que no había grabado la conversación y que las notas manuscritas que había tomado yacían en el sueño del reciclaje. Así que para no fiar todo a mi memoria, redacté una primera versión que luego matizó @Wicho y pulimos un poco más, ambos. El resultado lo publicó hace un rato en su bitácora. Y, como amanuense, además de enlazarla, la pego.
También caigo en la cuenta que es la primera entrevista que publicó en Archipiélago. Igual es un camino para explorar.



Hace unas semanas estuve en Avilés dando una charla sobre los nativos digitales –que no existen– y la forma en la que creo que la transformación digital de la sociedad y del mercado laboral influye en las oportunidades y búsqueda de empleo. Estuve también un rato charlando con Fernando del Busto de cara a un artículo sobre todo este tema que al final no salió publicado. Pero le he pedido que escribiera algo aprovechando sus notas, y este ha sido el resultado:
Abril es un mes propicio para cosas como, es un ejemplo, conocer a Javier Pedreira, aunque por estos mundos interneteros lo conocen, ya lo saben todos, como Wicho. Apareció como estrella invitada por Avilés para clausurar un sobre seminario competencias digitales. Eso dice mucho del nivel de Wicho y también de la ciudad para recurrir a quienes más saben de lo que se habla. Y, además, saben hablar sobre ello.
Tras la clausura tomamos un café y charlamos sobre Internet, el café, la cerveza y la educación y los valores de toda la vida. No fue por este orden ni estas fueron las palabras, aunque pudieron haber sido pero sobre todo, son lo que piensa Wicho y un servidor aunque, en este caso, es lo menos importante. Y para que quede constancia de todo, este diálogo, más que una entrevista, ha sido revisado por ambos gracias a uno de esos avances de la técnica que se llame Google Drive.
– Al final, mucho hablar del desarrollo científico, de la tecnología y nos quedamos en los clásicos. ¿No deja de ser contradictorio?
– Bueno, más que contradictorio yo creo que es una señal de civilización. El desarrollo científico y tecnológico evidencian el conocimiento del hombre, su progreso; pero necesitamos valores para guiarnos en ello. No entro en el debate, muy complejo, de los valores en la actividad científica en sí, sino en los valores en su desarrollo. Si me permites la analogía, hablamos de conducir, de saber utilizar el código de circulación, de no comportarnos como energúmenos al volante, algo que debería ir antes de la reflexión, no menos importante, de si en la investigación es ético o no un comportamiento que termine en el «dieselgate».
– Y entonces es cuando encontramos a los clásicos.
– Más bien los comportamientos éticos y morales que se han desarrollado en Europa en los últimos doscientos años y que se han venido generalizando desde la Revolución Francesa. En el siglo XIX Occidente no tenía problemas con la idea del trabajo infantil, por ejemplo. Pero hoy lo ha erradicado, o está en vías de hacerlo, y trata de extender a todo el mundo. Nuevamente, simplifico mucho el asunto, aunque creo se entiende mejor lo que quiero decir.
– Uno de los elementos que más me ha interesado en la charla es tu reflexión sobre el mito de los jóvenes en el conocimiento de las Nuevas Tecnologías, en Internet; la ausencia de los nativos digitales. Precisamente cuando la idea generalizada es la contraria: su facilidad. Incluso te cuento una experiencia propia: mi hija, con cinco años, manejaba la tableta con una soltura que yo no tenía en ese momento, ni casi ahora.
– Es evidente que las nuevas generaciones tienen una mayor soltura con las nuevas tecnologías. Si nosotros hacemos el esfuerzo podemos recordar cuando entramos por primera vez en Internet, el primer ordenador que tuvimos o como descubrimos un buscador que seguimos utilizando. Esas realidades son innatas para ellos, nacen en ese mundo, pero eso no significa que sean nativos digitales. Lo que significa es que acceden a esos instrumentos sin miedos, sin prejuicios. Muchas veces las limitaciones no están en el instrumento en sí, sino las personas que lo van a utilizar. En el caso de tu hija, utilizaba la tablet con soltura porque carecía de miedos, la encendió y empezó a moverse, sin ningún miedo… Pero habría que ver si es capaz de sacarle todo el partido sin que vosotros le contéis cosas, sin que la acompañéis en ese camino de descubrimiento.
– O sea, que como dices nativos digitales somos todos.
– Bueno, yo diría que todos podemos serlo. Aunque suelo hablar más bien de que todos somos inmigrantes digitales. La evidencia es la cantidad de personas mayores que se manejan en Internet sin ningún tipo de miedo, con soltura. Y hablo de personas jubiladas, que no entran en la definición de nativo digital y ahí están. El mundo digital está ahí. Es una sociedad a la que todos, al menos todos los que estamos del lado bueno de la brecha digital, aunque ese es otro debate, accedemos con naturalidad con independencia de la edad si queremos. Pero debo reconocer el talento para el marketing de quienes se apropiaron de la idea de nativos digitales para vendernos algunas motos cuando muchos de esos nativos digitales que son muy analfabetos digitales.
– ¿En qué sentido?
– Conozco el caso de estudiantes universitarios, o incluso de personas que han terminado un grado universitario, que desconocen el uso de herramientas como el Google Drive u otras herramientas para colaborar en la nube, por ejemplo. Y tengo amigos profesores que me han remitido mensajes de sus alumnos en los que evidencian que no saben hacer algo tan básico como adjuntar un documento a un correo electrónico. O sea, que esa idea de nativos digitales se resquebraja con la propia realidad. Y es que si los sacas de Whatsapp, Instagram y dos cosas más, se pierden.
– Y luego está el dilema de muchos padres: la seguridad infantil, porque los controles parentales fallan más que una escopeta de feria.
– Todos los padres estamos preocupados por la seguridad de la red para nuestros hijos. Aunque luego hablas con algún padre que, reconociendo esta inquietud, te confiesa que no sabe lo que hace su hijo en Internet. Cuando me comentan eso pienso que esa persona tiene un problema con su hijo de la misma naturaleza que si cuando sale de casa no sabe a dónde va o desconoce quienes son los amigos con quienes sale.
– Con la diferencia que Internet lo tiene en el cuarto de estar, incluso en su móvil.
– Sí. La sociedad digital ha dinamitado las barreras que existían entre espacio público y privado, entre espacio público e intimidad. Es un cambio radical que transforma nuestra sociedad de una manera que aún no hemos percibido completamente y que seguirá cambiándola. Es una transformación radical, real y cierta, que está ahí
– ¿En qué sentido?
– Como sabes soy aficionado a la astronomía y la exploración espacial. Hace veinte años, si quería ver un lanzamiento de un cohete en directo la única manera que tenía era la de ir al lugar de despegue a menos que tuviera la inmensa suerte de que alguna televisión decidiera retransmitirlo. Ahora no; ahora la puedo ver por la pantalla de mi ordenador, o de mi teléfono, sin necesidad de intermediarios.
– Ya, pero no es lo mismo.
– Pero es igual (risas). Es evidente que no estás en el lugar, pero el ruido se puede escuchar bastante bien. El olfato… No olerá lo mismo que en directo, pero podrás acceder a detalles visuales que, en el propio lugar, no podrías. Y a tener más información, información que, por cierto, es fundamental que sepamos filtrar, información que tenemos que preguntarnos si es fiable. Y esta es una habilidad con la que no se nace, seas nativo digital o no; alguien tiene que enseñarte.
Y luego está el asunto, no menos importante, de que sepamos qué hacemos cuando hacemos pública nuestra información privada, a quien le estamos dando acceso a ella. Es algo para lo que, de nuevo, tenemos que adaptar la educación de nuestros hijos.
– Un reto lo suficientemente ambicioso para desmoralizar a muchos padres.
– El reto es la educación de los hijos. Pero ponemos una analogía. ¿Dejarías ir solo a tu hijo de seis años al parque infantil que está a dos manzanas de tu casa? ¿O cruzar la calle solo cuando empieza a andar?
– No, evidentemente no. Lo acompañaría y estaría vigilando.
– Pues en este mundo debemos actuar igual. No se trata de impedir que se conecte ni tampoco marcharse nada más que lo haga. Tampoco te subes al columpio con él, aunque lo acompañas si te lo pide. Y siempre estás atento. Y vas cambiando tu forma en la que te comportas según tu hijo madura. La primera vez que se sube a los columpios estás todo el tiempo a su lado; con seis años igual te puedes sentar en un banco a una cierta distancia. Pues aquí lo mismo. En un momento dado el historial de navegación te permite conocer los lugares que visita tu hijo. Pero es mucho más importante la conversación, el diálogo con él; explicarle los riesgos que se puede encontrar y los límites que ha de respetar, que son muy parecidos a la vida real, a los de los valores de toda la vida. Por ejemplo: los padres siempre insisten a sus hijos en que no anden con desconocidos por la calle, pero en muchos casos ignoran que los desconocidos también pueden aparecer en algunos juegos o en redes sociales. Cuando un padre me dice que no sabe que hace su hijo con Internet pienso que tiene un problema.
– Pero eso supone cambiar hábitos, dejar al niño con Internet para que se entretenga.
– Es evidente. Pero es que la red no es una niñera, es un instrumento muy potente. Retomo el ejemplo de antes. A ninguna familia se le ocurre dejar en una ciudad a un niño de seis años en la calle solo, para que juegue. Y para cuando te atreves a hacerlo es porque le has explicado una serie de cosas como eso que acabas de mencionar de no irse con desconocidos. En la red sucede lo mismo. Modificamos el espacio, pero los conceptos no se alteran. Por eso insisto mucho en que hay que trasladar la formación en valores, los valores de toda la vida como aquello de no hacer a nadie lo que no querría que te hicieran a ti y similares, a este nuevo mundo digital. Por mucho que dispongamos de una herramienta increíble si no la usamos con «sentidiño», como decimos en mi tierra, nunca llegaremos a sacar de ella todo lo que ofrece, que es mucho.
[La serie de anotaciones de Juan Ignacio Pérez sobre los valores de la ciencia enlazada arriba es posterior a mi conversación con Fernando, pero viene que ni al pelo, por eso la enlazo]

El poder de un hombre

https://www.documentarystorm.com/forest-man/





En mi querido Taco del Corazón de Jesús me encuentro con la historia de Jadav Payeng, más conocido como Forest Man, un cortometraje de William Douglas McMaster.
Su historia es fascinante. En 1979, el río Brahmaputra se desbordó y, al regresar a su cauce, dejó extensas parcelas de arena donde los animales salvajes no podían vivir. Payeng, que entoncesw tenía 16 años, se dirigió a las autoridades para plantearles que se plantasen árboles para que los animales pudiesen vivir. Deshecharon su idea, aunquen logró unas pocas semillas de bambú.
Lejos de desanimarse, las plantó. El bambú arraigo y creció. Payeng siguió con su idea, solo, con ayuda de amigos y familiares, obviando a las autoridades. Su iniciativa fue un éxito puesto que su trabajo logró que animales salvajes tuviesen un lugar donde vivir.
Las autoridades seguían sin enterarse y, prácticamente, sólo tuvieron conocimiento del proyecto cuando el documental Forest Man permitió que se conociese la historia en todo el mundo.
Lo más hermoso de esta historia es que nos recuerda lo que ya sabemos, aunque, con frecuencia, olvidamos: que el hombre puede más que el gobierno, que en nuestras manos están las iniciativas. Es cierto que el poder de gobierno, como suma de todos los ciudadanos, es mucho mayor y lo ideal sería que supiese escuchar. Pero, ante oídos sordos, ya se sabe: a plantar un bosque.

martes, 21 de agosto de 2018

Las semillas del odio

Añadir leyPhoto by T. Chick McClure on Unsplash



La semana pasada nos sobresaltaba la noticia del asesinato de Javier Ardines, el concejal de Izquierda Unida en Llanes. No pasaba mucho tiempo y aparecen en las redes sociales comentarios crueles, burlas y mofas sobre su muerte. Y, como debe ser, desde el anonimato. Porque los hay que son muy valientes cuando no deben ser responsables.
Lo que me inquieta de todo ese comportamiento, lo que me preocupa es la sociedad creada, lo que se está generando.
Tengo el convencimiento de que tanto el discurso político como el mediático, especialmente el desarrollado en los medios con más influencia social (y hoy por hoy es la televisión) influye en la sociedad, en sus comportamientos, en su discurso, en su vivencia.
Y después de años escuchando gritos, mofas, insultos, descalificaciones y falta de respeto, lo que tenemos es una sociedad que grita más que habla; que no sabe respetar, que tiende a ser intolerante y que sólo sabe convivir con los suyos siempre que sean iguales.
Y así vamos mal, muy mal.

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