martes, 21 de junio de 2016

Retrato de una despedida

Escuela de Educación Infantil Miguel Hernández, Gijón



Esta mañana, Costillina terminaba su estancia en la Escuela de Educación Infantil Miguel Hernández. Lo mejor que puedo decir de ella es que nos matriculamos (el proceso educativo implica a toda la familia) porque nos resultaba más cómodo. Hoy en día, repetiría la elección sin pensar en las ventajas que representa para la logística familiar y sí para nuestro crecimiento como personas. 
Hace tres años, despedimos a una niña feliz de iniciar una nueva etapa y hoy la recibimos con esa misma felicidad. Ha crecido como persona, ha aprendido muchas cosas y, en todo ese proceso, nosotros (me aventuro a hablar por Costilla, pero no creo estar equivocado)nosotros también hemos crecido y aprendido.


Buscando mandilón...

Su profesora, Carmen, José Miguel, Merce han formado parte de nuestra familia durante estos tres años y, en el futuro, seguirán estando ahí porque han sembrado una semilla que la acompañará toda la vida. En años complicados para todos, era gratificante encontrar su sonrisa por la mañana, poder charlar con María Jesús, compartir esa experiencia que supone ver crecer a tu hija, aunque sólo sea para preguntar si eso que te comentó ayer en casa era cierto. Y lo era.
Este es el retrato de una despedida que nunca pensé que iba a escribir y que, si lo hago, es para agradecer a toda la comunidad educativa de la Escuela Infantil Miguel Hernández de Gijón lo que ha supuesto para mí durante estos tres años. Por todo ello, gracias. Estaréis siempre en mi corazón.

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