viernes, 27 de agosto de 2010

No queremos viciosos

Cartel en la calle de Brasil, La Calzada, Gijón.
Agosto de 2010



Desde luego, sin vicios. Si saben algo de ortografía, igual se les compensa.
Me queda la duda de si las patadas al diccionario buscan llamar la atención o salen del natural.
Como el Archipiélago sólo lo lee gente honrada, no borro el teléfono.


Mozart, para el fin de semana






Y ya que hablamos de Marija Judina, dejamos el primer movimiento de la Sonata K 310 de Mozart para celebrar este fin de semana.
Feliz San Agustín a todo el mundo.

Cristianos de nuestro tiempo

Tengo un amigo que siempre comenta con asombro el martirio de diferentes santos. Desde luego, que en la Edad Media y en la Antigüedad eran un poco más crueles que en nuestro tiempo. Al que no lo asaban vivo, lo despellejaban o le cortaban la cabeza después de azotarle y tapar sus heridas con sal. Un auténtico catálogo gore.
Así que uno, de vez en cuando, procura presentarle historias de nuestro tiempo. Pero claro, se encuentra con santas como Edith Stein, conversa al cristianismo en un itinerario intelectual que le llevó del judaísmo al ateísmo y, desde allí, a profesar en el Carmelo. Pero, claro, esta santa fue mártir en los campos de concentración, gaseada en Auschwitz . Así que él seguirá viendo una muerte horrible, aunque lleve la corona de la santidad.
También murió trágicamente el beato Franz Jägerstätter, guillotinado en Berlín por su oposición al régimen nazi.
También hay ejemplos gloriosos que carecen de esa dimensión trágica aunque sus vidas siguen siendo heroicas. Como la pianista rusa Marija Judina, cuyo gran talento conmovió al mismo Stalin. Ella, después de recibir elogios y donativos del dictador, no tuvo reparos en cantarle las cuarenta y donar el dinero para obras de caridad y restaurar templos. El dictador no le tocó ni un pelo.

jueves, 26 de agosto de 2010

Una enfermedad profesional

Plaza del Pescado desde el Feve, Avilés,
24 de agosto de 2010


De todas las enfermedades profesionales de los políticos, la que menos me gusta es la prepotencia. Comienzan siendo personas sencillas, incluso amables, escuchan a la gente y parece que se creen eso de servir al bien general.

Hasta que un día se levantan y de tantos aplausos escuchados se marean y se creen con la verdad. Por encima de cualquier otra consideración. Es así porque lo dicen ellos.

Sucedió, por ejemplo, con la pasarela de las vías del ferrocarril. Según aseguró Pilar Varela en su presentación iba a estar lista para agosto, ratificándose en las fechas a pesar de las dificultades. ¿Por qué? Porque lo decía ella. Aunque luego rectificó por lo bajini. Y esta foto es la sonrisa triste que constata la enfermedad profesional.

martes, 24 de agosto de 2010

Idiotas los hay en todas las partes

Pegatina reivindicativa en Xivares,
Carreño. Agosto de 2010


Idiotas los hay en todas las partes.
Y, en mi casa, a paladas, que se suele decir.
Otra versión posible es: el número de tontos es infinito.

Las olas

Olas en la playa de Xivares, Carreño.
Agosto de 2010




Las olas de la playa disfrutan de un poder magnético. No conozco a nadie que no sea capaz de contemplarlas durante un buen rato y sumergirse en su belleza, en su magnetismo, en su encanto. Supongo que existirá alguna persona que les sea indiferente, incluso algún olafóbico. Pero no los conozco.


Las olas nos seducen con su belleza. Son siempre diferentes y son siempre la misma, son rítmicas y arítmicas, sorprendentes, turbadoras, sin más leyes que las de ellas. Como la vida misma.



lunes, 23 de agosto de 2010

De viajes a empeños

Cartel en la calle de Doctor Graíño, en Avilés.


Acabo de rescatar esta fotografía tomada hace unos años en Las Meanas. El cartel ya no existe. En su lugar vemos una compraventa de oro. No tengo miedo a estar equivocado, pues Lafoca me corregiría.
En todo caso, el cambio me sorprende con un mensaje: pasamos de la época en la que se soñaba con viajar a los empeños, de la ilusión a la supervivencia.

domingo, 22 de agosto de 2010

¿Dónde pongo mi cartel?

En la bitácora, Donde pongo mi cartel, encontramos numerosa información sobre el cartelismo y su desarrollo en las calles. Cuenta incluso con una pequeña aplicación donde se ofrecen unas plantillas para que cada uno diseñe su cartel y lo pueda utilizar.
También ha convocado un concurso de fotografía de carteles de anuncios en la calle. Empezaron en julio y ya llevan 70 inscritos. Mandaré algunas de las imágenes que aparecen en el Archipiélago.

sábado, 21 de agosto de 2010

Roberto Junquera

Hace unas semanas, escuchando la radio, me sorprendió una versión de Every breath you take. Sonaba diferente, con unos pitidos que sorprendían. Al terminar, la presentadora explicó la razón: era una gaita. El riesgo lo firmaba Roberto Junquera, del que es fácil encontrar referencias por Internet, pero ningún video con el citado tema. Lástima porque lo compartiría con vosotros.
Porque todo esto no lo escribo para criticarlo, sino como muestra de admiración por el talento de un músico capaz de explorar nuevos territorios, de acercar su instrumento a lo que considera hermoso y aprovechar las posibilidades de la tecnología para aumentar la visión de su campo.
Sin duda, el espíritu de un creador.

viernes, 20 de agosto de 2010

A la gueta





Beleño fue uno de los mejores grupos folk de Asturias. Al menos en mi modesta opinión. Al menos cuando los folkies eran algo minoritario y no rompían la paz en las calles.
Es la música para este fin de semana. Por casa aún circulan sus cintas.
Espero que os guste.

jueves, 19 de agosto de 2010

The solist





The solist es una hermosa película estrenada en 2009 y que dirige Joe Wright e interpretada por Jamie Foxx y Robert Downey, jr. El segundo es un periodista que conoce a un mendigo con un gran talento para la interpretación musical. Investigando sobre él para su columna, descubre que se trata de un joven con un gran talento para la música y al que la enfermedad mental lo llevó a la calle. A partir de ese momento, entre ambos se establece una singular relación, donde el periodista trata de ayudar al enfermo.
Es un drama muy emocionante, duro, donde se describen las heridas de una sociedad deshumanizada.
Además de lo singular de la relación, el filme describe la situación de los enfermos mentales en una sociedad como la estadounidense, con un sistema que los deja sin ningún tipo de protección, mendigando y condenados a vivir en callejones donde la asistencia socio-sanitaria es poco menos que ofrecer un búnker con algo de comida.
Pero también vemos la dificultad en el trato con este tipo de colectivos, los riesgos de iniciar una intervención en solitario, sin ningún tipo de asesoramiento profesional.

Photo: http://www.subdivx.com/X12X34X73791X0X0X1X-the-soloist-comentarios.html

miércoles, 18 de agosto de 2010

La calle de Ramón Rodríguez

Algún día, Avilés dedicará una calle a Ramón Rodríguez. Porque Ramón se la merece. Ramón Rodríguez recuperó el color para las calles de Avilés, alentó a los jóvenes creadores y rescató la historia artística de la ciudad, los grandes nombres que permanecían olvidados y que habían llevado a los pinceles su amor por la ciudad.
Algún día, Avilés dedicará una calle a Ramón Rodríguez por su mirada artística, por enseñar a mirar y a descubrir que el arte se encuentra en cada uno de nosotros, en nuestras manos y en nuestra capacidad para jugar.
Espero que, cuando sea ese día, el Ayuntamiento no caiga en la vulgaridad de poner a la calle el nombre de "calle de Ramón Rodríguez" porque, de esa manera, se mancharía el nombre y todo lo que quiso y quiere hacer. Debería llamarse calle de los colores y, en la placa, poner varias franjas de diferentes tonalidades. O, mejor, dejar a mano unos botes de pintura para que, la gente al pasar, escogiese los colores y, sumándolos, naciesen nuevas tonalidades.
Y, en los envíos postales, no figu´raría ningún nombre, sino calle de                   o calle de                . Y, de esta manera se abría que el envío sería para la calle de Ramón Rodríguez, el que recuperó los colores para Avilés.

Troppo Vero



Troppo Vero (Editorial Pretextos) es la entrega número 16 del diario de Andrés Trapiello, Salón de los pasos perdidos.
Los diarios de Trapiello cuentan con una legión de seguidores que, libro tras libro, disfrutamos con alguna de sus características, como su humor, ironía o el cuidado en el manejo del idioma. Al inicio de esta entrega, parece que el libro reflexionará más sobre el arte de escribir, más que sobre lo literario. Sobre lo que es la escritura, nos regala bellas páginas al inicio de la obra, aunque, como sucede en un buen diario, el río de la vida va cambiando de curso en su afán por convertirse en literatura.
Y cierto es que los parajes de Trapiello son para los seguidores conocidos, incluso familiares. Pero siempre son nuevos gracias a esa alquimia que es la escritura. En cierta manera, es como uno de esos pintores impresionistas que pintaban el mismo paisaje a diferente hora, para captar los cambios de luz.
Uno, como siempre, disfrutó con estas páginas, y os las recomiendo a todos.

martes, 17 de agosto de 2010

De la revolución a la evolución digital

Aunque llevan tiempo anunciando que iban a llegar, fue en la mitad de la década de los años 90 del pasado siglo cuando vivimos una auténtica revolución digital. Actualmente el cambio tecnológico se ha asentado plenamente en nuestra sociedad que ya comienza a sufrir la llamada brecha digital, no sólo un problema intergeneracional. También entre los diferentes territorios. No es lo mismo vivir en un pueblo con banda ancha que sin ella.
Así, con las nuevas tecnologías plenamente incorporadas no parece, en principio, que volvamos a vivir nuevos episodios revolucionarios. Ahora sólo nos queda seguir la evolución, en ocasiones excesivamente rápida, de los diferentes dispositivos y modos de comunicación, ver cómo se adaptan a nuestra forma de vida, a nuestras necesidades comunicativas; contemplar los cementerios digitales de proyectos e ideas, tecnologías y aparatos.
En este mundo, los responsables empresariales deberían aprender la técnica del surfero y no tratar de coger la primera ola, sino la que más les convenga a su destreza y tabla. Y esa será su mejor ola.

Autorretrato

En la calle de González Abarca, Avilés


Después de todo, no somos más que sombras, ficciones de nuestra propia realidad que vagan por las calles.
Nuestro reflejo no deja de ser un deseo. Nuestro deseo no deja de ser un reflejo de nuestro ser. Nuestro verdadero rostro sólo se muestra cuando la luna se eclipsa.

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