martes, 10 de septiembre de 2024
La excavación
lunes, 9 de septiembre de 2024
Día de Asturias
sábado, 7 de septiembre de 2024
Un mes de vacaciones
![]() |
| Descanso de soldados, Antonio González Velázquez, © Archivo Fotográfico Museo Nacional del Prado. |
El pasado 26 de agosto comenzaba un mes de vacaciones. Hacía siete u ocho años (no lo recuerdo bien) que no había concentrado las vacaciones en un único ciclo. A los pocos días de empezarlas, me fui a pasar un fin de semana a Londres con Costilla y Costillina. Y, ahora, de regreso, afronto la extraña sensación de que el próximo martes Costillina comenzará las clases, con lo que algunos de los placeres vacacionales, como dormir la mañana, desaparecerán. Cosas de la vida.
El calendario se presenta como sucesión de días para uno. De esa manera, con el tiempo libre disponible he podido recuperar el hábito de escribir en esta bitácora, tener cierto ritmo de escritura, de lectura; en suma, disfrutar de la vida y esperar los tiempos más duros, a donde llegaré con el ánimo tranquilo y las fuerzas recargadas.
miércoles, 4 de septiembre de 2024
La prostitución de la verdad
![]() |
Foto de Bruno van der Kraan en Unsplash |
jueves, 29 de agosto de 2024
Las claves de la ciudad
En las reuniones que teníamos con el fallecido Marcelino Gutiérrez, director de El Comercio y La Voz de Avilés desde la jubilación de Juan Wes, siempre comentaba que debíamos sacar más partido de nuestra hemeroteca, de los 116 años de historia de Avilés que atesorábamos. En esos momentos, aún teníamos con nosotros a Alberto del Río, cuyas deliciosas Crónicas avilesinas aportaban la dosis de historia que cualquier medio de comunicación local que se precie debe tener.
La muerte de Alberto del Río generó un doloroso vacío y, una vez repuestos, se decidió lanzar la sección semanal Avilés de ayer. No recuerdo si en ese momento El Comercio ya contaba con su Gijón de ayer con Arantxa Margolles al frente. En todo caso,fue una tarea que me asignaron, aunque en algunos descansos y vacaciones el trabajo le corresponde a otro compañero.
Escribo de algo que sucedió hace unos tres años o cuatro años, cito de memoria y es posible un error en el marco temporal. Con independencia del tiempo que lleve escribiendo sobre el Avilés de ayer me ha permitido ver cuatro aspectos de la ciudad, de la propia vida. No son ideas sustancialmente nuevas, pero a las que llego después de estar navegando durante un tiempo en lo que sucedió hace 100, 75, 50 y 25 años.
1ª) La memoria no es uniforme. No todos recordamos igual. La vivencia del pasado es diferente. En algunas zonas, sucesos de hace cien años se recuerdan con total claridad. Lo he visto más en espacio rurales que urbanos. Una hipótesis es que en los primeros existe una continuidad familiar, que justificaría la pervivencia de los hechos; frente a una sociedad que, como en el caso de Avilés, nace de la fusión de orígenes diferentes. Me ha pasado con sucesos de hace cien años. En Piedras Blancas, por ejemplo, su publicación se lee como curiosidad histórica. En San Cristóbal, me hablaron de sucesos de hace un siglo con total naturalidad, como si hubiese pasado este mismo año.
2º) Los grandes debates no se resuelven a corto plazo. La complejidad de muchas cuestiones obligan a procesos largos, necesarios para que la sociedad asuma el coste de decisiones que pueden alterar sus dinámicas de forma profundamente. Por ejemplo, el debate sobre la situación del campo del Real Avilés. De forma generalizada se sabe que en los noventa del pasado siglo fue un tema planteado por los gobiernos del PSOE. Sin embargo, Fernando Suárez del Villar ya defendía en los años setenta, en el final del franquismo, la necesidad de sacar al Real Avilés de un espacio "privilegiado" para que éste fuese de uso público de todos los avilesinos. Hoy en día, es un tema sin resolver y complicado de abordar.
3º) Los cambios son lentos. El Avilés de hace cien años nada tiene que ver con el actual, aunque se celebrase San Agustín o El Bollo. Se parece mucho más al de 1949 de igual manera que el actual se parece mucho más al de 1974. La sociedad evoluciona de una manera muy lenta. Hace cien años había asistencia sanitaria pública, pero no se puede comparar en nada a la actual. Hace cincuenta años, el actual Hospital San Agustín se terminaba de construir, se hablaba de la necesidad de descentralizar la atención médica, pero nada que ver con la situación actual.
4º) Interés por la historia. El profesor Gonzalo Redondo solía decir: "la historia no sirve para nada; pero el que no sabe historia no sabe nada". Posiblemente, esa necesidad junto con el arraigo a un territorio, haga de esta sección una de las que más alegría me ha dado, de la que me ha permitido escuchar más agradecimientos frente a otras informaciones de actualidad. Leer y conocer nuestra historia nos gusta.
martes, 27 de agosto de 2024
Una cita con el arte
domingo, 25 de agosto de 2024
Alien: Romulus (El problema de llegar tarde)
![]() |
Fuente: Film Affinituy |
Una nueva película de Alien. ¿Cuantas llevamos ya? He dejado de contarlas. En otras épocas era mucho más fácil porque se repetía el título y se numeraba. Generalmente, en la medida que avanzabas en la numeración ("numeral, numeral, viva la numeración", que cantaba El Puma) sabías los riesgos que asumías. Romulus debe ser la sexta o séptima película, por lo menos la tercera desde que optaron por nominar aludiendo a la saga y a la nave implicada en la acción.
El nivel alto de riesgo se atenuaba con la presencia de Fede Álvarez al frente. Había visto su No respires. La primera entrega es una película notable, bien resuelta, con tensión y emoción, la segunda parte bajaba un poco. En parte, porque la primera historia casi se había agotado en sí. Pero, a pesar de ello del descenso de calidad, se debaja ver. Además, había un dato a favor de Fede Álvarez: no la había dirigido. De su versión de Evil Dead he leído cosas buenas, pero no la he visto.
De esta manera, uno acudió a ver Alien Romulus con cierto aire de esperanza. La ilusión aumentó en los primeros minutos, con el nada disimulado homenaje a la primera película, cuando vemos a un fragmento del Nostromo flotando por el espacio. A partir de ahí, poco más bueno y, también es verdad, poco más malo. Alien Romulus no deja de ser una película entretenida, con unos actores que dan poco de sí y unos efectos especiales que ya los hemos visto tantas veces en el cine que lo tomamos por normales. Nada sorprende y nada aporta a la serie. Lo más divertido es recopilar todos los guiños que aparecen a las películas anteriores. Se habla de los marines del espacio (que aparecían en la segunda parte); los experimentos genéticos me recuerdan a otra de las entregas; la corporación minera está presente en todas, incluso se cita al fundador, que también aparece en una de las últimas.
Al final, uno sale del cine con una extraña sensación. La de haber visto una película entretenida, pero tan lejos de la primera y sus predecesoras que da la impresión que solo buscaron ofrecer un producto de calidad y entretenimiento. De momento, los datos de taquilla la avalan.
EN RESUMEN: Una película entretenida, sin pretensiones, que no aporta nada a la saga y que se mantiene dentro de sus parámetros.
sábado, 17 de agosto de 2024
Sin redes sociales
![]() |
| Foto de Panos Sakalakis en Unsplash |
En octubre de 2023, escribí sobre la película Barbie en esta bitácora. Desde entonces, estuve casi un año en silencio hasta que, hace seis días, recuperé la costumbre de escribir. Aún no he alcanzado mis buenos momentos de casi una entrada diaria. Tampoco sé si lo haré.
Lo qué si voy a hacer es prescindir de las redes sociales en su difusión. No gastaré un segundo de mi tiempo en subirlo a las diferentes plataformas. Lo hago por dos razones. La primera porque es contradictorio con mi idea de que no me importa el número de lectores, sino el hecho de escribir. Vendrán o no en función de su interés; de si lo que digo les aporta algo. Pero paso de andar buscando a gente.
El segundo motivo es que, en este invento maravilloso que es internet, necesitamos algo más de calma, alejarnos de la prisa. Mi impresión es que las redes sociales invitan a la aceleración, al impacto inmediato y eso no es bueno ni para la sociedad ni para las personas. Cada vez valoro más la calma, la quietud.
viernes, 16 de agosto de 2024
La batalla del punto
![]() |
| Foto de Andrik Langfield en Unsplash |
domingo, 11 de agosto de 2024
Los cambios de la red
miércoles, 4 de octubre de 2023
Barbie, la película
![]() |
Foto de Sandra Gabriel en Unsplash |
miércoles, 16 de agosto de 2023
Medir el éxito
![]() |
Autor: Iñaki Martínez |
Buena parte de mi tiempo libre a lo largo de este año lo he dedicado a promocionar mi libro Pecados Capitales (Orpheus Ediciones clandestinas). Desde su presentación en diciembre hasta ahora. Y, a lo largo de todo este tiempo, mis amigos me han hecho una pregunta recurrente: "¿Cómo van las ventas?" Hasta finales de año no sabré nada, así que toca esperar. Pero no eso, de las ventas, de lo que quería hablar. Sino de cómo medimos el éxito. ¿Mi éxito es que se venda el libro, es mi objetivo? No. Yo quiero que la gente disfrute con el libro, que se emocione, ría o llore si esas páginas están escritas con esa finalidad; que piensen o descansen después de un día; que lo encuentren necesario. No escribo para vender. Posiblemente, si logro todo lo anterior, venderé ejemplares y, desde luego, cuanto más, pero no me puedo plantar escribir para vender. Comenzando porque en ese hecho, en la venta, hay muchos factores que superan mi margen de control y donde no puedo hacer nada.
Entonces, ¿cómo mido el éxito? Mi respuesta es sencilla, cada persona que me ha dicho que ha disfrutado con el libro, que se ha emocionado, que me ha elogiado frente a otro libro ha sido un éxito. Parece que sale barato, aunque no lo es tanto si se piensa que dependes de la sinceridad del lector y corres el riesgo de que te diga lo contrario.
Y vosotros, ¿cómo medís el éxito?
martes, 25 de julio de 2023
Las urnas silenciadas
miércoles, 12 de julio de 2023
La boda y el debate
![]() |
| Creo que son los novios; foto de Ionieva en Hola |
lunes, 10 de julio de 2023
La mala digestión de Tarantino
Las películas de Tarantino nos volaron la cabeza a todos. De repente, la manera de contar las historias no era la misma aunque las historias, eso ya se sabe, apenas habían cambiado. Tarantino es un genio que, bebiendo de los maestros clásicos, llevó el cine y la narración cinematográfica a territorios nuevos. A veces con aciertos, otras no tanto.
El mayor problema surge cuando llega una nueva generación que, sin los referentes tarantinianos, ha bebido de Tarantino, de tik-tok y de toda esa cultura audiovisual que bulle por Youtube y las procelosas aguas interneteras.
De esa manera se puede entender una película como Todo a la vez en todas partes y cuyo principal mérito es demostrar, una vez más, lo complicado que es entender a un maestro, los monstruos alimentados por las malas digestiones de los genios.
El mayor problema es intentar contar en nueve minutos lo que luego desarrolla algo más de dos horas. Así que si lo entiendes te aburres y, si no lo entiendes, te pierdes. Si tienes suerte y no te quedas dormido, igual te ríes en guiños con Jamie Lee Curtis y poco más.
Tan prescindible como aburrido. Un consejo. Antes de verla, conviene pasarse por Spiderman a través del multiverso porque eso del multiverso (aquí tan importante) lo explican de una manera más comprensible. Para mi desgracia, no seguí ese orden.















