domingo, 14 de septiembre de 2008

Camineros, jícaras y verdugos

Aunque me avisó al poco de su edición digital, hasta hace unos días no he tenido tiempo para acercarme a leer Camineros, Jicaras y Verdugos, el nuevo libro de Luis Miguel Rabanal. Los lectores de su poesía ya conocemos las líneas maestras que la recorren, sus preguntas sobre el dolor de la existencia, la soledad, el sentido de la vida. Sigue fiel a su temática pero logra, una vez más, sorprendemos y abrirnos nuevos horizontes que estos cincuenta versos dedicados a la memoria de Cristina Rabanal.
La soledad era
buscar ese bosque
donde no se encontrase
el secreto,
las manos salpicadas
de blanco.
Luis Miguel Rabanal sigue buscando y compartiendo sus hallazgos con sus fieles lectores, cómplices silentes ante una nueva colección que, como lied dolorosos, nos acompañan en la habitación. Es poesía para el invierno, para cuando la muerte golpea a la puerta y avivamos el fuego de la chimenea pensando que, el rosario que tenemos entre las manos, encontraremos el calor que nos da conocer los secretos.

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