martes, 27 de agosto de 2013

El placer del idioma





Un sexto sentido me hizo girar la cara y ver el cartel. Lástima no tener suficiente dinero, porque uno siempre soñó con tener un estudio en una buhardilla. Pero, ¿boardilla? ¡¡¡Qué botarate ha escrito semejante disparate!!!
Hasta que, oh, no, el Diccionario de la Real Academia pone a cada uno en su sitio y, el botarate, no es sino un hablante culto, cultísimo, utilizando expresiones propias del siglo XIX y uno no deja de ser un pobre ignorante, desconocer de la etimología de nuestra lengua, atado a modernismos.
¿Quién será ese hablante? Un ser eterno, un inmortal atado a su pasado y que le cuesta utilizar elementos nuevos en su vocabulario. ¿Será una trampa como los olores de las plantas carnívoras? 
Para no caer en la tentación, no quise fotografiar el número de forma completa.

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