viernes, 4 de septiembre de 2009

La mirada cotidiana

Jordi Doce es un poeta excepcional. Como persona y como escritor, por el rigor con el escribe su poesía. ¿Rigor y poesía! ¿Cómo pueden casar? Mimando las formas, cuidando la mirada, siempre limpia, sobre lo que nos rodea, sobre lo cotidiano. Este sábado, a partir de las ocho de la tarde, leerá sus poemas en el Monasterio de Valdediós. Lo presentará otro poeta excepcional: José María Castrillón. De la bitácora de Doce, copio y pego el siguiente poema para despertar el interés por el recital:
Entonces
Cuando el mundo se convirtió en el mundo
la luz brillaba como de costumbre
sobre un reloj indiferente,
el aire estaba lleno de comienzos
y mil veces en mil calles distintas
alguien se tropezaba en una piedra
y esa piedra le abría los ojos;
fue la ocasión que todos esperábamos
para tomar las mismas decisiones,
besar de nuevo el mismo suelo,
decir los hasta luego de anteayer;
y el rostro amado y rutinario
que fingía escuchar
o brindaba una mano distraída
volvió a apartarse antes de tiempo.
Detrás de las ventanas crecía la penumbra,
una gaviota hurgaba en la basura
y los niños jugaban casi a ciegas
ignorando los gritos de sus madres.
Era un día cualquiera en la ciudad,
con su ruido de fondo en nuestras venas
y el hollín de la noche borrando cercanías.
Quien guardó una moneda en su bolsillo
no fue más rico a la mañana.
Nada ocurrió que pueda recordarse,
ninguno de nosotros se dio cuenta
cuando el mundo se convirtió en el mundo.

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