viernes, 21 de agosto de 2009

Siete días, siete

Ni de vacaciones ni enfermo. El caso es que, desde el pasado 14 de agosto, se sucedió un lío con otro y éste con el de más allá. Al final, uno se encuentra con necesidad de Archipiélago, con ideas apuntadas sin pasar al universo internetero y con un San Pancracio por entregar.
Menos mal que la insignificancia de estas islas permite que el mundo siga durmiendo y despertándose tranquilo, con independencia de lo que uno escriba. Son las ventajas de no ser un lider de opinión.

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