miércoles, 29 de julio de 2009

Sueño de una noche de verano

Si no lo llego a ver en el periódico, hubiese creído que el nuevo plan para la eliminación de la barrera viaria y ferroviaria de Avilés era un nuevo guión para el Club de la Comedia. O parte de la programación literaria de Beltaine. Como avilesino, nada me haría más feliz que ese proyecto llegase a ser cierto, pero después de tantos anuncios, con calendario y sin ellos, con presupuestos y sin dinero, uno, como mínimo, debe apuntarse al bando de los escépticos. Es, como mínimo, lo más lógico ya que si se han estrellado en las soluciones más sencillas, ¿cómo van a sacar adelante las más complicadas?
Además, algunas de las ideas que se plantean parecen más bien sacadas de una obra del absurdo. Por ejemplo, desdoblar ahora la Variante... Por no hablar los cambios en el trazado ferroviario... Da la impresión de quien tuvo la idea ni miró los planos de la ciudad.
Detrás de esto, subyace la triste realidad de que la ciudad, Avilés, le importa un bledo a los políticos, a los pepis y a los peposociotis, a unos, otros y a los de más allá. Ahora nos toca pagar las carencias de una planificación del territorio que debería haberse hecho en los años 80; de ausencia de visión de futuro en la reconversión siderúrgica; del diseño de una Autovía del Cantábrico que parece más pensada para evitar que la gente entre en Avilés que en comunicar la ciudad... Son muchos errores los que debemos solucionar y donde las facturas vienen firmadas por políticos de todos los colores. Y, mientras tanto, ya se sabe: a montar planes y anuncios hasta las próximas elecciones.

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