lunes, 30 de marzo de 2009

Estética de la protesta

La prensa asturiana del domingo da cuenta de dos protestas: una a favor de la reforma de la legislación abortista, promovida por el grupo feminista Las linces, y otra en defensa de la vida.
Las primeras se situaron delante de la Catedral de Oviedo, cantaron y bailaron; terminaron colgando una cinta en la puerta del templo donde se invitaba a no entrar: "Peligro, machismo". ¡¡Ahh, qué atrevida es la ignorancia!!
Las segundas se situaron en la plaza de La Escandalera, expusieron sus ideas a quien quiso escucharlas. Recogieron sus bártulos y se fueron.
Dos protestas diferentes en fondo y forma. De tan progresistas que son, Las Linces caen en la intolerancia, en la definición de un supuesto enemigo: los que no pensamos como ellas. Viven en un espejismo democrático. Su sociedad es tan cerrada como la España de Franco. Idéntica clausura e intolerencia, diferentes valores. Donde había nacionalcatolicismo ponemos zapaterismo. Y ya está.
Y los que no pensamos como ellas seguimos confiando en la libertad, exponiendo nuestros argumentos con la esperanza de llegar a ser mayoría. ¿A qué temen?

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