viernes, 31 de octubre de 2008

Nos volveremos a levantar

San Miguel victorioso en el escudo de la Universidad de Navarra cambió ayer el dragón que derrota por una serpiente etarra. Sólo así se entiende que su trampa de muerte y odio, dolor y destrucción fracasase.
Si todos los atentados etarras me duelen, este fue un golpeo mayor, íntimo si cabe. Durante cinco años imprescindibles para mi vida, pasé a diario por ese lugar, camino de la Biblioteca. Me he examinado en el edificio en llamas y en esas oficinas uno acudió durante cinco cursos a matricularse. No conozco a ninguno de los 21 heridos, pero de haberse sido en otro tiempo, mi nombre podría figurar entre ellos.
Como siempre, la violencia ciega merece la condena y la repulsa, la imagen de las llamas en la Universidad me recordaba a la quema de libros de los nazis. Nos han golpeado, sí, pero nos volveremos a levantar, de hecho, ya estamos, de nuevo, en pie para defender la libertad y la democracia, la cultura y la tolerancia, la razón y la fe, la convivencia. Y, desde aquí, tenderemos la mano para sacar a los violentos de su podedumbre moral, de su miseria espiritual, de su fanatismo cobarde. Me lo aseguraba ayer un profesor de la Facultad. Por eso nos tienen miedo, por eso quieren acabar con nosotros y por eso no lo van a lograr.

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