miércoles, 4 de abril de 2007

Lecturas de Semana Santa

Soy indigno del infierno y del paraíso.
Dios sabrá con qué tierra me ha modelado.
Soy hereje como un derviche; feo como una hetaira.
Carezco de religión y de esperanza del cielo
Omar Jayyam (1040-1123) escribía estos versos en la Edad Media, en los terrenos donde hoy se levanta el dictatorial régimen de Irán y que, hoy en día, siguen cautivando por su mensaje de libertad y de amor a la vida. Hace unos días, leía a un convaleciente Juantxo Armas Marcelo (esperamos que se recupere pronto de su operación de próstata) que la Fe es algo electrizante y que, como sucede con la corriente eléctrica, algunas casas cuentan con conexión permanente, otras con corriente alterna y algunas se encuentren sin conectar. También, apunto yo, puede haberlos quienes ignoren el grado de conexión que tienen y vivan igual de felices.
Estos días de Semana Santa son especiales para quienes aspiramos a la electricidad, pero tan sólo nos alumbramos con la tenue luz de nuestra razón.
Bebe vino antes de que tu nombre desaparezca.
Cuando este néctar te inunde narcotizarás tu tristeza.
Deshace bucle a bucle los cabellos de una diosa
antes de que deshagan tus articulaciones los gusanos
Las calles se llena estos días de procesiones, saetas y expresiones de Fe, aunque sólo el testimonio de aquellos que peregrinan en esas manifestaciones mostrarán a los espectadores si estamos si realmente son cables que llevan esa electricidad u ocupan sus vacaciones de una forma original:
Un beato le dijo a una hetaria:
"Borracha, caes a cada instante en los brazos de todos".
Respondió ella: "¡Oh beato: soy todo cuanto dices!
¿Eres tú el que pareces?"

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