lunes, 8 de febrero de 2010

El dedo en la llaga

El Estado gasta su dinero en construir una autovía. Financia los estudios que determinan por donde va, paga las expropiaciones necesarias, contrata a una constructora para hacerla, la abre al uso público y paga su mantenimiento. El dinero que hace posible todo eso lo logra vía impuestos de las empresas y ciudadanos que utilizan esa infraestructura.
Hasta ahí todo normal. SIn embargo, pensemos lo contrario. Una carretera donde los beneficiarios de ella, quienes la utilizan no pagan ni un euro. Si son empresas, generan riqueza, se hacen millonarios y, cuando se les reclama pagar impuestos, dicen que no, que ya hacen bastante generando riqueza y movimiento. Una carretera sin tráfico es un escenario de terror.
Algo parecido ha debido pensar César Alierta, el presidente de Telefónica. Según leo en Gurus Blog, plantea que los grandes motores de Internet (desde Tío Google a Yahoo) deben pasar por caja de las empresas de telecomunicaciones. Después de todo, ellas mantienen la infraestructura, aumentan el ancho de banda y las otras sólo hacen caja. Aunque, desde ellas, también pueden decir que sin su motor, las empresas de telecomunicaciones no lograrían una parte de sus ingresos.
Alierta ha metido el dedo en la llaga a la hora de reclamar una parte de los ingresos que ve pasar por delante de sus ojos sin poder hacer nada. Bien de forma directa, bien contribuyendo a financiar la infraestructuras. Su planteamiento reconoce que los contenidos en Internet son una parte tan importante del negocio que pueden medirse en dinero, en euros contantes. Y allí quieren estar. No tengo ni idea de cómo terminará ese debate. Pero es una reflexión que necesita de más actores. También los medios de comunicación tradicionales, que tratan de cuadrar sus beneficios en una ecuación donde no se sabe muy bien qué aporta la I de Internet.

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