martes, 17 de marzo de 2009

Limpiando las joyas

Hace ya unas semanas que se han retirado los andamios. Es una de esas viejas esquinas de Avilés, el Avilés del ensanche, de las familia que se enriquecieron y empobrecieron, del Avilés que creció como el cuello de una hermosa joven con un collar de perlas a su alrededor (homenaje a Palacio Valdés), una novela que algún día se habrá de escribir. Tuve suerte. El día que hice las fotos hacía sol y el azul del cielo rivalizaba con el propio edifico. Competencia de la belleza.


No puedo precisar todas las razones por las que me gustan las viviendas antiguas. En cierta manera, son como esos poemas que uno lee y le fascinan; entonces vuelve a leerlos y vuelve, y vuelve. Con el tiempo, una biografía del autor, unos conocimientos filológicos te ayuden a entender algo más sobre la escritura, pero siempre a partir de esa pasión inicial. Me fascina su interés por los detalles pequeños, por adornos en lugares inverosímiles. Quien construye un edificio así no sólo piensa en sí, ama a su ciudad y quiere convertirla en un lugar hermoso.


Debe ser fascinante poder vivir así, respirando esa belleza hasta convertirla en algo natural, en algo propia a la vida. A partir de ahí, sólo se trata de repartir lo que hemos recibido.

No tengo datos del arquitecto. La rehabilitación fue de Proiecto, una inmobiliaria del Grupo Ayala (Carlos Antuña)

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