martes, 3 de abril de 2007

La lista del Partido Popular

La lista del Partido Popular es una de las noticias más importantes de la pasada semana. Tal como afirma su presidente local, aspira a gobernar. El próximo mandato se presenta trascendental para Avilés: el desarrollo de la Nueva Centralidad, la articulación de la comarca en el área central, los nuevos urbanizables (Gaxín y La Magdalena) y culminar el Parque Empresarial Principado de Asturias son proyectos que se ejecutarán o encarrillarán en los próximos cuatro años y la capacidad e ideas de nuestros políticos puede ser fundamental para definir la ciudad de la que disfrutaremos nosotros... Y nuestros nietos.
Los que siguen
Manuel Peña lidera la candidatura en una situación peor que la de hace cuatro años. Entonces tan sólo tenía su prestigio como profesor y podía generar ilusiones. Hoy se presenta con cuatro años más bien pobres como portavoz de la oposición. Repite muy bien los argumentarios del PP, pero en el Pleno es Aréstegui quién debe intervenir para fijar una posición clara, intentar lanzar un titular y despertar al personal. Entre los rasgos positivos está que ha sabido hacer piña con sus concejales y respeta las normas internas de su partido, lo que evita sustos posteriores. Pero no lo veo mucho más bueno. Algunas de sus declaraciones han servido para que algunas empresas se pensasen mucho en venir a la ciudad, su insistencia en el soterramiento sin ir más allá que se puede hacer es inquietante (si se puede hacer, ¿no pueden avanzar alguna idea más?) y su discurso catastrofista pueden ser un lastre. Al tiempo, confía demasiado en la politica nacional.
Constantino Álvarez tiene el mérito de haberse ganado a la gente del PP, recelosos al principio de su origen campensino y centrista, adn del que él está muy orgulloso. Aún recuerdo como los de Nuevas Generaciones lo llamaban "el andarica", en actitudes casi despectivas. Es un tipo trabajador, aunque hasta ahora se ha limitado más a la faceta de oposición, a destruir antes que construir. Ahí está su gran reto: demostrar que es capaz de liderar el desarrollo de la Nueva Centralidad pensando en los intereses generales. Sus ocho años le han aportado algunos tics demagógicos, pero espero que, con su inteligencia, si gobierna se los quite pronto.
Carmen Maniega... Ufff... Una concejala capaz de insultar a la inteligencia de toda una ciudad diciendo que los avilesinos iban a los conciertos de San Agustín porque no había otra cosa que escoger... Supongo que si gobierna nos ofrecerá en San Agustín un concierto de pop nacional, otro de internacional, una zarzuela y una de tonada en cuatro puntos de la ciudad diferente para que la gente escoja. Ha escogido el camino fácil del insulto y la descalificación, de la amenaza y la difamación... Arrepentidos los quiere Dios, esperemos que rectifique.
Desde luego tiene buenos ejemplos, como Amalio Fernández y Armando Pascual. Ambos son dos tipos trabajadores, concejales nada polémicos pero constantes en su denuncia, rigurosos, poco amigos de la descalificación gratuita, cercanos a la calle. Por su juventud, Armando Pascual puede dar muchas alegrías al PP. Entre ambos ejemplos, se debate Cristina Carnero que, en el próximo mandato, debe decir si se apunta al camino fácil del insulto o al más sacrificado del trabajo y la seriedad. Yo creo que Carnero irá por el segundo, le sienta mejor.
Los que salen
La marcha de Francisco Menéndez y María Fernández estaba más que cantada. Su estilo, próximo al consenso, no casaba con la línea de confrontación y odio a los socialistas que se llevó durante este mandato. Pero sus pecados fueron, sobre todos, internos: la disidencia se castiga con las tinieblas exteriores. Y se cumple la sentencia.
Algo parecido le sucede a José Antonio Valbuena. Cumplió como concejal, pero en la vida pepera fue tibio: trató de tender puentes entre la mayoría y los críticos, iba de hombre bueno a las personas que sufrían los azotes del PP. Y eso tampoco se perdona. A las tinieblas exteriores.
La salida más importante es la de Joaquín Aréstegui, uno de los tipos con más talento para la política que ha dado el PP en Avilés. Su estilo es demasiado bronco, juega al límite como esos centrales que no dejan pasar una y terminan la liga con seis o nueve rojas directas. Pero cuando están en el campo son temibles. Un estilo duro que oculta otros rasgos de Joaquín Aréstegui: un tipo leído y preocupado por la cultura. Con la cantidad de años que lleva en política, comienza a acumular suficientes muertos en el armario como para pillarse un descanso y limpiar en Oviedo. Además, en caso de ganar en Asturias, el PP lo llamará a alguna de sus consejerías. Esté donde esté, lo hará bien para su partido.
Los que entran
Se produce una importante incorporación desde Nuevas Generaciones: Ana Bretón, Font, David Jiménez. Cuentan con rasgos comunes: disciplinados, buena formación académica, odio a todo lo que huele a socialista... Son jóvenes y están ilusionados. Lo pueden hacer bien.
Carmen Vega se encuentra a medio camino. Es joven, pero no está en Nuevas Generaciones. El estatus vicario no puede ocultar a una militante con muchos años de carné, con ganas de hacer las cosas bien por su pueblo e ideas. Puede ser una grata sorpresa.
José Luis Garzón y Manuel Rubio son las dos grandes incógnitas. El primero pasa de la empresa, donde no se puede negar su éxito, a un mundo tan regulado como la administración pública. Es un abismo. Todo el mundo en Avilés sabe quién es, lo que es bueno, y también malo.
Manuel Rubio fue concejal en la primera corporación con UCD. Le gustan mucho las fotos, demasiado para un político. Es una persona de consenso, que cuenta con todo el tiempo del mundo (está prejubilado) y puede aportar algo interesante al grupo municipal. ¿El qué? Lo veremos a partir de junio.

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