sábado, 13 de enero de 2007

Adiós a la Térmica


La foto de Tania Juan que hoy publica La Voz de Avilés-El Comercio da cuenta del fin de la Antigua Central Térmica y la dificultad para conservar el patrimonio de esta región. Entre la mala planificación del Parque Empresarial y las visiones reduccionistas del Patrimonio, que lo limitan a las iglesias de la Edad Media, y aún así hay casos sangrantes como San Antolín de Bedón, han destrozado el edificio. Además, los avilesinos tenemos la marga negativa de que se destruye un edificio que estuvo catalogado.

Un grupo de personas está tratando de documentar lo que fue el edificio para que los historiadores y los arquitectos puedan estudiarlo en el futuro. Las dificultades son muchas y los apoyos los justos. Ya contaremos cómo termina todo.

¿Para qué conservar la Térmica? Es una pregunta que hemos escuchado quienes la defendíamos. Son muchas las razones. La historia de Avilés en la segunda mitad del siglo XX, y buena parte de la de Asturias, no se puede entender sin la Térmica. Fue la primera instalación de Ensidesa en entrar en funcionamiento porque, entonces, la región era incapaz de producir la energía eléctrica que necesitaba Ensidesa.

Para asegurar el suministro de agua se escogió un emplazamiento próximo a la costa y con terreno suficiente para el crecimiento de la empresa. Por esas razones se escogió Avilés, frente a otros posibles emplazamientos como Gijón o San Esteban de Pravia.

Por eso, la Térmica nos ayuda a comprender una parte de nuestra historia, pero también de nuestra arquitectura y de la ciencia. Cuando el país se comenzaba a recuperar de la Guerra Civil, arquitectos e ingenieros españoles levantaron edificios espectaculares por sus volúmenes. Su forma de entender la arquitectura demuestra un respeto al trabajo y al trabajador más allá de un visión meramente economicista.

Los que defendimos en su momento a la Térmica nos encontramos con otra pregunta: ¿para qué conservarla, cómo mantenerla? Aunque parte de esas respuestas debían haberse recogido en un Plan Director para el desarrollo del Parque Empresarial (en la fallida revisión del Plan General de Ordenación Urbana de 1992 ya se indicaba que, por las dimensiones de los suelos excedentes de Ensidesa sería necesario un plan espacial para esa parcela), a vuela pluma se me ocurren varias. Desde el Centro de Ocio y cultura que defendió la izquierda a un complejo comercial, incluirlo en un centro de transportes que necesita la ciudad, reconvertirla para centro de I+D+i, un espacio para nuevas empresas o un Museo de la Energía (idea que aportó en su momento el arquitecto José Ramón Fernández Molina) y Centro Histórico de Avilés... Soluciones había de sobra, sólo faltó voluntad política.

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