domingo, 8 de septiembre de 2013

Niemeyer, mirando un año


Si algún día se escribe la historia auténtica del Centro Niemeyer nos sorprendemos al comprobar la intensidad de estos años. En menos de una década se han sucedido episodios que en otras partes se viven en siglos.
Hace un año, por ejemplo, uno veía como el proyecto naufragaba en los juzgados. Antes de seguir, por favor, pido que se me entienda bien. No defiendo una mala gestión de dinero público, defiendo un proyecto cultural con vocación internacional asentado en Avilés. Retomo el hilo principal. Hace un año, se ceñía el horizonte más gris sobre el Centro. Apenas se hablaba de programación. 
Poco a poco, el panorama se modificó. El Centro ha vivido la mejor programación de su historia. Pero no sólo eso, siendo la mejor, aún existe margen de mejora: no se ha tocado techo. 
Al tiempo, se siguen aclarando los errores del pasado, depurando la responsabilidades. Todo ello sin afectar a su funcionamiento.
Me parece que, por primera vez, se están haciendo bien las cosas. Sentando las bases de un proyecto que durará muchos años.
Y, puestos a poner nombres a esta resurrección, hay dos obligados: Javier Fernández, el presidente del Principado, y su consejera de Cultura y presidenta de la Fundación, Ana González. 
Y si alguien se molesta, lo siento; pero creo que debemos comenzar a reconocer los méritos de quien hace bien las cosas. Es algo que, como sociedad, necesitamos.

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