jueves, 24 de diciembre de 2009

Yo no creía en nada...




Fui a Notre Dame de París para asistir a los oficios de Navidad. Yo no creía en nada, pero me parecía que en las ceremonias católicas encontraría inspiración para escribir algo... Los niños del coro vestidos de blanco estaban cantando lo que después supe que era el Magníficat. Entonces fue cuando se produjo el acontecimiento que ha dominado toda mi vida.
En un instante mi corazón fue tocado y creí. Creí con tal fuerza de adhesión, con tal agitación de todo mi ser, con una convicción tan fuerte, con tal certidumbre qu eno deja lugar a ninguna clase de dua... ¡Dios existe, está ahí! ¡Es alguien, es un ser tan personal como yo! ¡Me ama! ¡Me llama...! La misma noche de ese memorable día de Navidad tomé una Biblia y por primera vez escuché el acento de esa voz tan dulce y a la vez tan inflexible de la Sagrada Escritura que ya nunca ha dejado de resonar en mi corazón.
Paul Claudel

Photo: Fray Antonio Praena http://elatril.dominicos.org/

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