viernes, 25 de marzo de 2011

La seducción del mal




Posiblemente, sin Ridley Scott al frente, Hannibal (2001) no hubiese sido esa película que, con el tiempo, ganará en reconocimiento. No creo que llegue a ser una de sus grandes películas. Además de sus cuidadas actuaciones, la película destaca por otros méritos como la música. 
El aria que se interpreta en esta escena no pertenece a ninguna ópera, sino que se compuso expresamente para la película. Disfruten de ella. Y del parlamento posterior. Tal vez descubran porque el Doctor Lecter resulta tan seductor.

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