miércoles, 13 de octubre de 2010

Libertad de expresión y educación

El abucheo general al presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero durante la celebración del Día de la Hispanidad ha generado muchas reacciones. Sobre todo, la pitada durante el acto a los Caídos por España. En El País rescatan una frases de Esperanza Aguirre, en la que defiende el abucheo por ser personas ejerciendo la libertad de expresión.
Se equivoca, sin embarga, doña Esperanza, puesto que confude la libertad de expresión con la educación, que deben ir de la mano.
La libertad de expresión de los abucheadores no corría ningún peligro, habida cuenta que la dimisión de Zapatero se podía reclamar media hora después, o un cuarto de hora antes. Incluso años. Uno, por ejemplo, solicitó la dimisión del lider socialista tras el último debate en las elecciones generales.
Sin embargo, el homenaje a los Caídos por España es un acto singular, una celebración de todo el país a sus héroes, a ciudadanos anónimos que entregaron su vida en el servicio al país. Es una de nuestras máximas celebraciones cívicas y merece nuestro máximo respeto. El jefe de Estado y el presidente de gobierno es de todos los españoles, con independencia de que sea mejor o peor, nos guste más o menos. Es un acto de Estado y debemos respetarlo con educación.  Lo contrario es situarse en los márgenes del sistema y entrar en una peligrosa deriva.
Es muy peligroso para la política que lo que debería ser de sentido común sea objeto de tanto reflexión y debate. Y luego llorarán por el éxito en las encuestas de Belén Esteban.

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