miércoles, 11 de agosto de 2010

Los de prácticas

Este mes, las radios suenan diferentes y en los periódicos se escriben de otra manera. Escuchamos voces nuevas que, dentro de unos días, desaparecerán. No sabemos hasta cuando. Nos hacemos con nuevas firmas que regresarán dentro de unos meses. Son los de prácticas, los estudiantes que llegan a las redacciones con sus ilusiones y las grabadoras de última generación, a quienes no les importa meter las horas que hagan falta y que acuden a trabajar de doblete, con la sonrisa por bandera y esperando lo que les venga.
Ah, los de prácticas. Me gusta más que llamarlos becarios. Esa palabra, desde lo de Lewinsky (o cómo se escriba) se deterioró. Además, de becario a precario hay un paso que ellos ya darán por sí solos gracias a nuestro mercado laboral y sus actores.
Uno siempre agradece la aparición de la gente de prácticas. Lo único negativo es que constatas que te vas haciendo mayor. Pasan los años y cambian las caras, mantienen su ilusión que, en un pasado, fue la tuya. Y, cuando en septiembre, regresan a sus clases, siempre queda algo de ese espíritu, de ese amor por el periodismo que alimenta hogueras mortecinas.

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