martes, 27 de julio de 2010

Tatuajes

Resulta imposible ir a la playa y no encontrarse medio centenar de tatuajes. Los hay de todos los tipos. Grandes y pequeños, con caras y nombres, simbologías diferentes. No debe existir menor de 30 años que, con independencia de su sexo, no haya optado por tatuarse la piel.
Y, por un fenónemo imatativo, los mayores de 30 años comienzan a tatuarse para ver si de esa manera conservan una juventud que, día  a día, se marchita.
El tatuaje ha pasado de ser algo exótico y sorprendente a convertirse en un adorno tan corriente que ya es vulgar.
Tan vulgar que ya he pedido hora para suprimir de mi piel los tatuajes que me hice años, tras una farra por los muelles de Nueva Orleans.

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