jueves, 20 de mayo de 2010

Vitaminas


Uno de los riesgos de tener amigos como Fernando Brevers es que terminan contagiándote de tus pasiones, que se suman a las propias. Uno, por desgracia, no ha logrado que FB le de por los marcapáginas o la numismática. Al menos por el momento. Sin embargo, él es el responsable de que uno se vaya fijando en eso que llaman nameing o algo así, el arte de poner nombre a las empresas.
Después de este párrafo no puedo olvidarme de escribir que esta entrada va dedicada a Brevers. Y es que pensé hace unos días en él cuando caminaba por la calle de Marcos del Torniello en Avilés y ví la siguiente frutería:




Uno la recuerda desde hace muchos años, siempre con fruta en su escaparate y las ofertas económicas. Pero es que ahora ha cambiado su nombre:





¡¡Es fantástico!! Se merecen un aplauso por la forma de buscar una personalidad propia en un mercado ya tan definido y maduro.




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