lunes, 3 de mayo de 2010

El rescate de Grecia

Llevo todo el día acongojado con todo eso del rescate de Grecia. Sobre todo porque es un aviso de lo que nos puede pasar si aquí no se toman las medidas oportunas, se controla el gasto público (¿a qué fiera que se le ocurre contratar traductores para el Senado?) y se incrementan los ingresos del Estado, o sea, se suben los impuestos. Son medidas duras, impopulares, pero que habrá que aplicar. Más tarde o más temprano.
España no es Grecia, nos recuerda nuestro gobierno. Tiene razón. Por eso razón, las medidas que se deben aplicar ahora serán duras, pero no severas. No habrá que, por ejemplo, recortar pensiones como en el país helénico.
España puede ser Grecia, nos recuerda la oposición. Tiene razón, por esa razón ahora más que nunca debe cesar ese discurso frentista, de permanente cabreo y tender la mano al gobierno para sacar adelante el ajuste que se necesita.
Cierto es que José Luis Rodríguez Zapatero no inspira confianza, no ofrece credibilidad; miente más que habla y falla más en sus predicciones que yo en las mías, pero es necesario esa mano tendida, porque España no se merece este desgobierno.

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