viernes, 9 de octubre de 2009

Memoria del soldado muerto

Ya desde los tiempos del Eclesiastés sabemos que existe un tiempo para cada cosa, para el amor y la muerte, para la risa y el lloro. La muerte del soldado Cristo Ancor Cabello no es el tiempo para la crítica al gobierno o la reflexión sobre la guerra de Afganistán. No. Es el tiempo en que se debe honrar la memoria de nuestros militares, cuya vocación les lleva a pasar meses lejos de su familia y, en ocasiones, dar su vida por España. España no es una entelequia, no es una palabra más o menos llena de fantasías. España somos nosotros, nuestra seguridad y nuestra libertad, nuestra forma de ver y disfrutar la vida, nuestras bitácoras y las cañas que tomamos con los amigos.
Estos días son el tiempo del homenaje a Cristo Ancor Cabello. Lamento no ver las banderas de nuestras ciudades, de nuestras instituciones expresando el luto necesario, acompañando a la familia que nunca lo olvidará. Nosotros, los demás, ya comenzamos a hacerlo desde el momento en que no les rendimos el debido homenaje.

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