lunes, 28 de septiembre de 2009

El motorista en el arcén

El motorista descansa en el arcén, de pie, a escasos metros de su moto. En ella, posa su casco mientras come una pera. Mira el camino recorrido mientras, a sus espaldas, aparece la ruta que aún debe hacer, el polvo que golpeará su traje de cuero, el cansancio y la ilusión. En su cara se intuye cansancio e ilusión.
Aparece solitario, como una ilusión, la representación de una figura, casi diría que una metáfora. Nos habla de la libertad que nos ofrece la sociedad, hoy; no la libertad de comprar, de buscar aquí o allá. La libertad real, la que tenemos para construir nuestro propio espacio aquí, en la carretera, en una bitácora, en nuestra familia.
Buen viaje, motorista.

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