martes, 11 de agosto de 2009

El Plan Morlán

En los últimos días, hemos conocido las grandes líneas de lo que puede ser el próximo siglo ferroviario en Asturias, lo que se podría denominar el Plan Morlán en honor al Secretario de Estado que ha presentado las grandes ideas. Es una propuesta compleja, donde uno distinguiría entre la letra grande, la mediana y la pequeña.
La letra grande, como siempre sucede, es muy seductora. Uno no puede sino estar de acuerdo con esa articulación del transporte ferroviario. Tan sólo falta asegurar que los calvos acomplejados les saldrá el pelo por viajar en Cercanías. Para el Puerto de Avilés, por ejemplo, mejorar las comunicaciones ferroviarias le reportará importantes, por no decir de lo que supondría aligerar la Y de tráfico pesado.
La cosa se complica con la letra mediana, los plazos que apunta. Hablan de contratar el año que viene el estudio director, que se realizaría en 18 meses. Es decir, en el mejor de los casos, entre 2011 y 2012 sabríamos cómo se concreta todo sobre el terreno. Y luego habrá que añadir las redacciones de los proyectos, y su licitación, y la propia construcción. O sea que, con un poco de suerte, las máquinas no comenzarían a trabajar hasta 2014 ó 2015. Suficiente tiempo para cambios de ministros, secretarios de Estado, incluso de gobierno. Demasiada incertidumbre y, por la propia dimensión de la actuación, los partidos deberían pronunciarse claramente sobre los contenidos. ¿Qué hará el PP si gobierna con esa idea? A fecha de hoy no lo sabemos, sabemos que Morlán es muy malo y que no hace nada, que los mejores eran ellos. Pero no existe un pronunciamiento claro que aporte certeza, saber que se hará, que todo ese esfuerzo no será baldío.
Y por último, la letra pequeña provoca desazón. Algunas cuentas que hacen, a mí no me salen. Por ejemplo, el Cercanías Avilés-Gijón. Ahora mismo, Feve ofrece ese servicio en 40-45 minutos, un tiempo que no compite con el transporte por carretera, tanto público como privado que ronda los 25-30 minutos. Desde Avilés a Villabona, Renfe tarda entre 20 y 25 minutos; otro tanto entre Villabona y Gijón. Es decir, que ofrecerá un servicio entre 40 y 50 minutos, con lo que no podrá competir con el transporte por carretera. Porque, aunque se organicen trenes semidirectos, no se conocen proyectos para duplicar los planos de una sola vía, por ejemplo entre Villalegre y Cancienes, y los que hay suenan a chiste como ya hemos escrito.
Así que a uno no le queda más que la incertidumbre, la esperanza de que la letra grande se imponga sobre la pequeña, aunque los hechos (Autovía del Cantábrico sin terminar, aún sin AVE) inviten a pensar lo contrario.

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