viernes, 5 de junio de 2009

Parque de atracciones

Uno de mis proyectos literarios más ambiciosos (joder, cómo suena) es Parque de atracciones, un diario que trato de escribir desde 2005. Uno tiene sus maestros y devociones y, entre ellas, se encuentra Andrés Trapiello. Qué se va a hacer. Hay otras cosas peores. Ahora mismos trabajo en la correción de las páginas de 2005 que, si algún día ven la luz, llevará el título de Todo incluido (o casi). Os dejo un extracto, aunque igual aún lo pulo un poco más:
UNO logra salir pronto de la oficina y pasea por la calle. Se sorprende la cantidad de gente que sigue la procesión de Semana Santa. Hoy toca la del Santo Encuentro. Supongo que los sacerdotes y la gente de fe se felicitarán, aunque me pregunto donde se cobijan el resto del año tantos fieles. O donde estaban hace lustros, cuando Madre nos sacaba a ver a las procesiones y éramos cuatro, dos dentro y dos fuera.
Resurge de la Semana Santa en Avilés, sí. Las cofradías se odian entre sí, pero es un odio fraternal. Como son incapaces de colaborar entre sí, la organización de la Semana Santa rota entre cada hermandad anualmente. Ese sentimiento les lleva a esforzarse para mejorar el trabajo, se despellejan unas a otras en cuanto se dan la espalda y aspiran a que la suya sea un referente, palabra que gusta mucho en Avilés. Es increíble. Y no dudan en exportar tradiciones. La tradición se hace con el tiempo, tiene un inicio. Pero no deja ser sorprendente el día que se lanzan a cantar una saeta, por primera vez...
Y todos aplaudiendo.

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