miércoles, 3 de junio de 2009

Guillermo de Melk

Fue a finales de 1995 o principios de 1996. No lo recuerdo muy bien. Gobernaba en Avilés el PP con Agustín González como alcalde. Julio Carretero dirigía El Revistín y revolucionó a toda la clase política, sindical y mediática local con El Cronicón, un relato paródico de la actualidad del momento firmada por Guillermo de Melk y con un estilo literario pobre y simplón. Los personajes se ponían con motes (Agustín, El Breve, por ejemplo) y se narraban como ciertos rumores o fantasías de mentes calenturientas.
El caso es que el relato sorprendió, hizo gracia en un principio y, en cierta manera, revolucionó la vida social. Algún concejal socialista lo llegó a poner como ejemplo de crítica política. Aunque, como era Eduardo Garduño no se le tomó en consideración.
El Cronicón acabó cayendo en el hastío cuando se vio que siempre se criticaba a los mismos y los de siempre, especialmente los dirigentes socialistas, se libraban de los dardos, tan inmaculados ellos, libres de todo pecado. El pseudónimo nunca se reveló y es uno de los secretos de Avilés que aún no se han desvelado. Julio Carretero es de los pocos que lo saben. Él y los autores del panfleto, pues yo siempre defendí que hubo varios. Sé que yo figuré entre los candidatos, incluso hubo un dirigente sindical que me aseguró que me partiría la cara cuando confirmase que yo era el autor.
Generó mucha tensión. La seguridad del cobarde antifaz permitió que se insultase mucho y con dolo.
No sé el motivo, pero este inicio del verano me trae esos recuerdos.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails