jueves, 19 de marzo de 2009

Así va el cine español

Hace unas semanas se conocían las cifras de espectadores en las salas de cine en todo el país, que siguen a la baja. En Radio Nacional de España, escuché una entrevista a la presidenta de la Academia de las Ciencias y Artes Cinematográficas de España, Ángeles González Sinde. La conversación giraba sobre el descenso de espectadores. En todo el diálogo con el reportero escuché muchas quejas y ni una autocrítica, aunque mínima.
Los primeros culpables eran los periodistas. Aquellos que se alegran de que el cine español vaya mal, sólo se preocupan de sacar las cifras negativas sin comentar que en otras partes están peor. Y no destacan la importancia de tener una cinematografía propia. Y todo el empleo que se genera, que hay muchas familias viviendo de esto.
Y luego están las salas de distribución, que apenas proyectan películas españolas. Y la crisis, que afecta a todo el mundo, también a las majors, que ven como pierden espectadores. Y los cambios de los modos de consumo. Pues el cine visto ya no es sólo en las pantallas, también por televisión, venda de dvds, descargas... Ah, Internet, ¡¡qué malo es Internet!! Y, por supuesto, los desagradecidos españoles, que no van al cine patrio que, además, debe competir con otro al que entregó su lengua. No sé si esa última imagen es de ella o de algún contertulio, pero me pareció brillantísima. En fin, todo así...
Lo que yo no escuché fue ninguna reflexión sobre las películas que hacían. Porque sí, en el cine español hay muy buenas películas y a las que el público suele responder. Pero también hay auténticos cebollazos en la cabeza, ejercicios onanistas que nada aportan salvo aburrimiento. No sé a quien le escuché decir en una entrevista que en las películas españolas hasta la guerra era aburrida.
Seguramente Ángeles González Sinde tendrá razón en sus argumentos, incluso todos tendrán algo de verdad. Pero sin entrar en el centro de la cuestión, en el autoexamen sobre lo que hacen, sin responder si sus películas responden a los gustos españoles o si tiene sentido que todos los cineastas españoles aspiren a hacer arte y ensayo, olvidando que el común de los mortales se refugia en el Séptimo Arte para disfrutar y desconectar de la vida; sin mirar un poco al ombligo, incluso su pelusa, nunca encontrarán una respuesta a sus problemas.
Y alimentarán esa imagen de patética subvencionada ofrecida por Ángeles González Sinde.

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