jueves, 18 de diciembre de 2008

Un señor de Valladolid

Un señor de Valladolid ha acudido a los tribunales para retirar de un colegio público un crucifijo. Desconozco si no ha podido convencer al Consejo Escolar o a los demás padres, pero ha acudido. Y, supongo, que regresará a la Justicia cuando en el centro entren otros símbolos religiosos como turbantes o los velos. También puede acudir al Contencioso administrativo para denunciar los villancicos en la calle e, incluso, algunos nombres de ciudades españolas como Santa Pola, a donde nunca irá de vacaciones, o a San Sebastián.
Según he leido en alguna parte, un señor de Valladolid se sentía molesto y ofendido cuando su hijo veía la Cruz en la clase. ¿Y qué hacemos con los contenidos de Educación para la Ciudadanía que ofenden a otros? ¿Subirá a un avión que lleve el nombre Virgen del Pilar? ¿Qué hará ese señor de Valladolid durante la Navidad? ¿Le molestará también la Cabalgata de Reyes?
Un señor de Valladolid se molesta con la Cruz y, a uno, ese dolor le da pena porque renuncia a la esperanza, a la gran Esperanza del mundo. Ese señor de Valladolid se sentirá algún día solo y buscará a Dios. O tal vez no, tal vez nunca necesite a Dios y a su Cruz que construyó por todos nosotros. Sea lo que sea, yo rezaré esta noche y todas las noches por todos los señores de Valladolid que renuncian a la esperanza para que, algún día, gocen en ella.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails