jueves, 31 de julio de 2008

Nuestras raíces

Occidente ha ido demasiado lejos con esta renuncia de sus propias raíces judeocristianas. El 'todo vale' acaba por ir en contra del hombre, sea cristiano o no. Una conquista que ha durado siglos, sangre y no pocos errores debe ser mantenida no porque sea cristiana, sino porque es la mejor de las posibles para todos los ciudadanos europeos. No hace falta ser creyente para apreciar los valores de una civilización. En este hermoso árbol de Europa hay ya cuantas ramas secas, que van incluso contra los mismos orígenes del Estado moderno. En esto coincido con el cristianismo, el cual también quería defender la razón, a la persona y a su libertad.
¿Por qué entonces rechazar este avance común? El ir en contra de estas raíces judeocristianas supone, en el fondo, un suicido para Europea y Occidente. Para evitar que todo el árbol se seque, nos viene bien profundizar en esas raíces. Rescatarlas no es un acto creyente, sino de mera supervivencia.

Marcello Pera, 'Conquistas universales de una civilización', Redacción, abril de 2008

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