jueves, 17 de abril de 2008

La movida y la rosa

 

Fue noticia hace varias semanas. La movida madrileña protagonizó el glamuroso baile de la rosa de Mónaco. Ver las imágenes de sus protagonistas en el Principado, con la casa real monagesca fue todo un shock. Aunque, en el fondo, no es sino repetir la escena de cientos de años en los que los nobles buscan en el pueblo llano el talento que no tienen en su alta cuna. De todas las declaraciones que se hicieron me quedo con las de Pedro Almódovar, que asegura que el homenaje no es a la Movida, sino a la transición española, al clima de libertad que vino detrás de los años oscuros de la dictadura.
Y aunque no deja de escocer un poco que, para homenajear a la evolución democrática de todo un país, se escoja a esa pandilla, al tiempo es un orgullo (sí, orgullo) que un producto tan español que sólo aquí puede surgir sea objeto de reconocimiento en Europa. Admiran su creatividad y también la de un país como el nuestro, castizo y universal, contradictorio y orgulloso de sí, incapaz de explicar racionalmente pero ideal para vivir. Sí, es una suerte haber nacido en este lugar del planeta.

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