sábado, 15 de marzo de 2008

Se vende edificio

Compras el periódico del día, un euro, y, en portada o en páginas interiores encuentras la oferta inmobiliaria de turno, el chollo del siglo: se vende edificio en Berlín, o en París o en Nueva York. Jeje, casi nada. Llamaré al banco para ver cómo ando de solvencia. Y uno se queda con la mosca detrás de la oreja y no sabe si llamar o no a ese teléfono, no sabe si se trata de una trampa o el primer día de tu nueva vida.
Y, entonces, miras a izquierda y derecha (también de frente para no tropezar con la farola) y te preguntas quien de entre los compradores del diario, de ese mismo periódico que tienes entre las manos, pueden estar interesados por unas oficinas con alta rentabilidad o esos apartamentos en Amsterdam. Porque el publicista sólo anunciará allá donde tenga el producto tenga su nicho, luego estás en el mercado. O tal vez te equivocas de periódico y en lugar de la prensa seria de tirada nacional deberías estar leyendo la prensa deportiva.
Se vende edificio, se compra edificio. Ahí, entre mis manos, el destino de los inquilinos. ¿Comenzamos a exportar acoso inmobiliario? ¿Es esta la economía del conocimiento, sacar fuera alguno de nuestros peores defectos? Se vende edificio, habrá que llamar para saber las condiciones y decidirse.

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