sábado, 8 de marzo de 2008

Reflexiones electorales

La jornada de descanso, perdón, de reflexión me ha servido para tratar de definir las principales conclusiones de esta campaña tan larga y tan intensa. Se trata de responder a la típica pregunta que se formulan los analistas americanos: ¿Qué hemos aprendido de...? Algunas respuestas se entrelazan entre sí, como sucede en la vida.
  1. Nos gusta la democracia. Parece una obviedad, pero los seguimientos de los debates, la pasión con la que se habló de las intervenciones demuestra que a los españoles les gusta la democracia, la formación de un nuevo partido como Unión, Progreso y Democracia... La democracia se vive con pasión.. Otra cosa es que la agenda de los partidos, y de los principales medios de comunicación, se aleje de la mayoría social. Tal vez sea una explicación de los bajos niveles de militancia. Habrá que ver el nivel de participación.
  2. Bipartidismo imperfecto. Viendo los debates y la cobertura de algunos medios de comunicación parece que sólo existen dos partidos con posibilidades de gobernar. Pero todos sabemos que la realidad es que, posiblemente, PSOE y PP deban apoyarse en otras formaciones,cuya voz apenas se ha oído, pero que escucharemos a partir del lunes. Esto puede provocar una cierta frustración en los votantes y, sobre todo, una polarización en el debate político que no es buena porque lleva al exceso.
  3. La pérdida del centro. Siempre he leído que las elecciones se ganan en el centro, donde se concentra la mayor parte de los votantes. Sin embargo, en este campaña, los dos grandes partidos han jugado a los extremos. Ha faltado sosiego, tal vez por la resaca de los cuatro años de crispación.
  4. Razón y sentimientos. En línea con lo anterior, los partidos han apelado más a los sentimientos que a la razón. El cambio del espacio destinado a los partidos por publicidad ha reforzado esta sensación. Apenas hemos escuchado criterios de gobierno, si mensajes emotivos; escasas definiciones ideológicas y abundancia de calificaciones. Llama la atención que en algunos puntos, los grandes partidos propongan medidas idénticas (aunque cambian el nombre, por ejemplo, los observatorios de precios para luchar contra la inflación). Tal vez por eso, se incide en los sentimientos.
  5. ETA. Se debe recuperar el consenso en la lucha antiterrorista. Hasta el momento, todos los gobiernos democráticos han fracasado en sus conversaciones/negociaciones con los terroristas. Queda claro que la única opción es la vía policial. Es un punto que se debe dejar claro para recuperar la unidad y dejarse de reproches.
  6. Reformas políticas. Es un objetivo necesario. Del sistema electoral a la justicia existen bastante temas que se deben reformar desde el consenso y la unidad de todos para que España se mantenga en la línea de progreso. Y dejar de reformas de Estatutos: ir a una autoevaluación del Estado de Autonomías, corregir los fallos y dejar el depósito lleno para otros treinta años.
  7. Educación. Se abordó en los debates y se habla de ella en la calle. Es el gran reto de España. Encontrar un sistema educativo estable, que asegure el desarrollo personal y una formación adecuada a los retos de competitividad que ya están aquí. Es un proyecto con mayúsculas que se debe abordar entre todos porque, de lo contrario, sólo se lograrán parches.
  8. El fin de la transición. Las coordenadas políticas que hicieron posible la recuperación de la democracia en España ya están superadas. En parte, porque la sociedad es diferente, muy diferente a la entonces. Es necesario un proyecto de regeneración, de adaptación de la mentalidad de los políticos a la nueva situación. La clase política española peca de endogamia y necesita abrir las ventanas.

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