lunes, 10 de marzo de 2008

Generales 2008, una lectura

Después de un recuento emocionante, y con el escrutinio para el Congreso de los Diputados al 99,81% ya existen algunos elementos suficientes para hacer una lectura de las elecciones generales. Mis apuntes:
  1. Encuestas. Acertaron en la tendencia, aunque algunas fallaron en los márgenes. También las israelitas (aunque se deberían llamar israelíes). Después de tantos fallos, debe ser destacado. Esperemos que no sea por esa cita famosa de que un reloj estropeado da la hora de forma correcta dos veces al día.
  2. Los españoles. El índice de participación del país es similar al de hace cuatro años, con diferencias entre territorios y una abstención más alta en el País Vasco, que se puede atribuir a la violencia política y falta de libertades en Vascongadas. Más allá, lo importante es que se demuestra un grado importante de madurez democrática, más de lo que muchos piensan (especialmente en los aparatos de los partidos). Y, desde luego, demuestra que lo del 2004 no fue una revuelta, sino la expresión democrática de una sociedad.
  3. PSOE. Gana las elecciones y hay que felicitarlos, y más aún con el resultado de Andalucía. El incremento del número de escaños no es paralelo al incremento del número de votantes, 19.000 más que hace cuatro años. Una señal de que haciéndolo bien, no logran convencer como, por ejemplo, hizo Aznar en su día. O que es el techo en el que se pueden encontrar los socialistas y la única forma de gobernar es mantenerlo. Es un aviso para navegantes. José Luis Rodríguez Zapatero estará satisfecho porque tensionó lo justo para que le fuesen a votar los suyos, pero nadie más.
  4. PP. Es una derrota, pero que Mariano Rajoy podrá gestionar con comodidad gracias al incremento de diputados y de votos (392.580). Está claro que la sociedad no admite el discurso apocalíptico al que se ha abonado el PP, o al menos en la forma necesaria para recuperar el poder. El resultado evita la defenestración inmediata de Rajoy, que podrá pilotar la transición y renovación que necesita el centro derecha español. Y, de paso, purgarán el pecado de jugar a los extremos en vez de apelar a la moderación.
  5. Nacionalismos. Todos los partidos nacionalistas pierden votos después de una legislatura en la que el debate sobre la identidad de España estuvo más presente que nunca. Aunque algunos mantienen el número de diputados, son significativas algunas derrotas de fuerzas como Esquerra o PNV (derrotado en Vizcaya, algo histórico). Está claro que su propia gente comienza a decir basta.
  6. Izquierda Unida. Se desploma por debajo del millón de votos y pierda fuerza. Es un proyecto que se desinfla por sus discrepancias internas, incapacidad de formular una pensamiento progresista que supere el comunismo y su propia situación en el escenario político. Gaspar Llamazares asume su responsabilidad en un gesto que honra a un político honrado como es él. Pero mucho deberán pensar, tranquilizarse y trabajar para recuperar su espacio. Comenzando por Asturias.
  7. UPyD. El nuevo partido entra en el Congreso en unos pocos meses. En unos meses han logrado más de 300.748 votos en todo el país, aunque el sistema español provoca que Coalición Canaria, con 148.826 votos en dos provincias alcance el doble de representación. Su entrada en el parlamento puede suponer que existe un grupo de españoles que quieren otra forma de hacer política. Y, al tiempo, un síntoma de madurez de los votantes, pues en las democracias no se suelen producir grandes oscilaciones en el voto de un mandato para otro. Ahora su reto es consolidarse como un partido en todo el país.
  8. Asturias. El PP tiro de estrella y se estrelló. Con Gabino de Lorenzo han perdido las elecciones en un contexto de incremento de la participación en la región. Respecto a 2004, los populares han perdido 25.853 votos (100% escrutado). Su resultado fue idéntico en Oviedo, con pérdidas en Gijón (-3.949 votos) y Avilés (-2.192). No hubo tirón y eso es un balón de oxígeno para Ovidio Sánchez, el gran ninguneado por Gabino y su entorno en toda la campaña. Los resultados demuestran que Gabino, fuera de Oviedo, no tiene tirón destruyéndose uno de los mitos de la derecha regional. El recurso a Rajoy como responsable de la derrota aliviará las heridas, pero deja la candidatura a las próximas autonómicas abiertas. Por su parte, el PSOE recupera la victoria en una campaña donde Vicente Álvarez Areces se dejó la piel. Además recupera el número de votos, lo que demuestra un claro apoyo de la ciudadanía. En las lecturas regionales, también destaca la pérdida de casi 10.000 votos de IU, donde cabe preguntarse si es el castigo a su ausencia del gobierno autonómico. UPyD aparece como cuarta fuerza política y habría que ver que si su estructura se mantiene en el tiempo que resta hasta la autonómicas.
  9. Avilés. Aunque la participación bajó respecto a la de hace cuatro años, se produce un resultado significativo. El PSOE vuelve a ganar en las generales, lo que no sucedía desde la derrota dulce que dio pie al primer gobierno Aznar. El PP, con Carmen Rodríguez Maniega y Gabino de Lorenzo como rostros visibles de todos los carteles, pierde 2.192 votos respecto a los de hace cuatro años. Si Mariano Rajoy ganó votos en el conjunto de todo el país y aquí se perdieron, alguna responsabilidad tendrán los dirigentes locales: es evidente que se separan de sus votantes. IU modera su caída libre y UPyD aparece con unos modestos 654 votos, que pueden alimentar todo tipo de especulaciones.

Y termino con dos deseos:

  • Una legislatura más serena, sin tanta crispación y donde la racionalidad vuelva a las coordenadas de la política. Ya sé que es difícil, pero por pedir que no quede.
  • Un mejor diseño de la web del Ministerio de Interior, pues sólo con tito Google logré encontrar la página oficial de los resultados.

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