miércoles, 26 de marzo de 2008

El faro de los tontos

Aunque aún quedan cuatro días para terminar las votaciones, con la nueva encuesta he confirmado una vocación inesperada en el Archipiélago. Aunque, siendo sinceros, ya la esperaba desde hacía tiempo. No sé porque motivo, los tontos se acercan a mi presencia de la misma manera que huye el dinero. Y no lo escribo por Chema, Font, Sergio Sanzo; mi tocayo, Amanda, Barbiturica, Costilla; Flor de loto, Metabego, K o Annie, por citar algunos ilustres visitantes que aportan luz. Sino por esas cuatro personas que, de momento, reconocen que no saben muy bien qué hacen en estas tierras. No sólo llegan a las islas, sino que, sin pudor, confiesan que aparecen por aquí como podían haber ido a cualquier otro sitio. Supongo que en ese grupillo se encontrarán algunos anónimos que se apuntan a los insultos y descalificaciones varias.
Homo hominis lupus est, que nos enseño Hobbes. Menos mal que entonces carecían de Internet. De todos modos, debo confesar que, a la edad que tiene uno, hace tiempo que todo tipo de descalificaciones me la sudan. No soy tan heroico como el jesuita que en La Misión sale en procesión con el Sagrario mientras la artillería destroza las viviendas; pero escribo lo que pienso y así seguiré. Aunque no interese a muy pocos o a ninguno, pese a quien moleste y aunque sea el faro de los tontos. Aunque, por el número de citados, los buenos son muchos más.

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