domingo, 21 de octubre de 2007

Mucho ruido para pocas nueces

Después de toda la semana con la mega-campaña de lanzamiento del rediseño, uno acudió al quiosco con la ilusión de ver qué ofrecía El País. Más aún cuando no se trata de cualquier diario, sino el periódico por excelencia, la biblia, la medida de buena parte de las cosas que pasan en este país a pesar de sus errores, manipulaciones y sectarismos. El cambio arranca con la portada y uno agradece la tilde, aunque sólo sea por ver cómo algunos diseñadores comienzan a amigarse con la ortografía. Después, el cambio del subtítulo. Me parece un error. Eso de diario global en español suena a gilipollez de diseño, además de facilitar los chistes fáciles: ya no son independientes, son globales...
El contenido no ha cambiado y sí el diseño. Aunque mucho ruido para pocas nueces. Con un estudio de diseño escocés, era de esperar una influencia muy british en el resultado final, como así ha sido. Las páginas del Dominical y algunas aperturas interiores (la sección de Cultura) son una excelente adaptación del diseño anglosajón de la prensa de calidad. Habrá que ver si mantienen ese nivel a diario. El nuevo diseño mantiene las líneas básicas: mejorar la legibilidad y claridad de la página. Han hecho un buen trabajo, aunque se podían haber ahorrado tanta campaña de comunicación.

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