jueves, 4 de octubre de 2007

De nuevo, en vanguardia

El pasado martes llegaba a los quioscos el nuevo diseño de La Vanguardia. Una gozada. Reducen su formato hasta el tabloide puro y depuran las líneas que, en 1989, realizó el maestro Milton Glaser. Aquel rediseño fue una auténtica revolución de un periódico que tuvo el valor de adaptarse a los nuevos tiempos antes que los tiempos terminasen por laminarlos. El nuevo diseño gana en poder visual y mejora las líneas claras que eran marca de la casa.
Ahora dan un paso adelante y también adaptan los contenidos que, suponen, esperan los lectores de hoy en día. Aseguran que el reto se lo han trabajado durante un año. El nuevo periódico implica una reorganización total del periódico, con más de 20 nombramientos de una tacada. Todo un reto del que salen bien parados. La Vanguardia se mantiene como un periódico de calidad, uno de los grandes diarios de España.
El lunes, el diario anunciaba el cambio con un extra donde explicaban y argumentaban todos los detalles, como la nueva tipografía, espacios... El martes, por ejemplo, Màrius Serra dedicaba su columna a exponer las razones que explican la nueva cabecera. Una delicia.

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