lunes, 17 de septiembre de 2007

Criticar por criticar

Ya se asume que las elecciones generales serán el próximo mes de marzo. Y todos los políticos se han lanzando al baile. Rajoy asegura que puede formar cincuenta gobiernos mejores que el de Zapatero, pero el caso es que no ha formado ni uno y en esa impotencia llevamos cuatro años en un sin vivir. De haberlo hecho caso, a estas alturas España no existiría como nación y la bancarrota sería total.
Lo más grave es que todo este juego de los primeros espadas se traduce en actos reflejos en los niveles más bajos. Es el efecto cascada. No es que circulen las órdenes por correo electrónico. Más bien es el comportamiento reflejo, la voluntad de seguir haciendo méritos para ascender en el escalafón o mantenerse en el lugar donde están, que es bastante.
El juego de los próximos meses es bastante sencillo. Los dos grandes se criticarán entre ellos y, a cuenta gotas, caerán algunas propuestas. El PSOE nos recordará lo malo que fue José María Aznar por meternos en la guerra de Irak, cuando ahora, lo que toca, es que hacer con Irak para que nuestra seguridad no se deteriore.
La lectura local y regional del guión es que el PP se dedicará a criticar todo lo que haga el PSOE, aunque no lo merezca. Sucedió con las fiestas de San Agustín y sucederá constantemente hasta marzo. Será nuestra cruz. Soportar a una clase política más atenta a su ombligo que a los intereses de los ciudadanos.

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